Italia
En el interior del Trentino italiano, allí donde la Val di Fassa y la Val di Fiemme se dan la mano bajo la mirada imponente de las cimas dolomíticas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se abre uno de los dominios esquiables más completos y auténticos de los Alpes italianos: la estación de esquí Alpe Lusia. Con acceso desde dos vertientes opuestas y complementarias -el encantador pueblo de Moena, conocido como la «Fata delle Dolomiti», por el lado de la Val di Fassa, y la tranquila localidad de Bellamonte, en la Val di Fiemme, por el otro-, Alpe Lusia es una estación de doble cara que ofrece experiencias de esquí radicalmente distintas en apenas unos minutos de telecabina.
La integración de Alpe Lusia en el consorcio Dolomiti Superski -el mayor carrusel de esquí del mundo, con más de 1.200 km de pistas interconectadas en 12 estaciones de esquí- proyecta este dominio hacia una escala verdaderamente excepcional. Pero lo que hace realmente único a Alpe Lusia no es solo la extensión de sus pistas ni la modernidad de sus infraestructuras: es el territorio que lo envuelve.
La cultura ladina de Moena, con su lengua propia, su gastronomía centenaria y su artesanía viva; el Parque Natural de Paneveggio con sus bosques de abetos centenarios; y el espectáculo geológico de los Dolomitas al atardecer, cuando las rocas se tiñen de rosa y naranja en el fenómeno del enrosadira, convierten cada estancia en Alpe Lusia en una experiencia que va mucho más allá del esquí.
Las pistas de esquí de Alpe Lusia
El dominio esquiable de Alpe Lusia se despliega entre los 1.367 m de la estación base y los 2.340 m de sus cotas más altas, con un desnivel vertical de casi 1.000 metros. Sus 30 km de pistas están servidos por 8 remontes modernos: 2 telecabinas de 10 plazas, 2 telecabinas de 8 plazas, 3 telesillas cuádruples con burbuja y acoplamiento automático, y un teleski.
La gran virtud del dominio es su carácter dual. El versante norte sobre Moena es para los exigentes: pistas rojas y negras con fuertes pendientes, incluyendo la mítica Piavac, con vistas espectaculares al macizo del Catinaccio. El versante sur sobre Bellamonte es soleado, amplio y generoso: pistas azules que serpentean entre bosques y claros alpinos, perfectas para familias, principiantes y quienes esquían con calma. Esta dualidad garantiza que siempre haya un sector con buenas condiciones, sea cual sea el momento del día. Además, el dominio cuenta con una pista homologada FIS, snowpark, halfpipe y pista de trineo. Con el forfait de Dolomiti Superski se accede a más de 1.200 km de pistas en 12 comprensarios dolomíticos.
La estación de esquí Alpe Lusia apuesta por el desarrollo sostenible
Los remontes de Alpe Lusia funcionan íntegramente con energía hidroeléctrica, lo que implica cero emisiones directas de CO₂. Gran parte de esta energía se genera localmente en las centrales hidroeléctricas de los valles alpinos del Trentino, cerrando un ciclo energético de proximidad. El SmartPass -el forfait digital de Dolomiti Superski accesible desde el smartphone, implantado primero en Alpe Lusia– San Pellegrino- elimina los soportes de plástico de un solo uso, reduciendo toneladas de residuos por temporada.
La estación linda con el Parque Natural de Paneveggio, la célebre «Foresta dei Violini» cuyos abetos usaba Stradivari para sus instrumentos. Esta vecindad impone una relación de respeto con el bosque que se traduce en rutas educativas sobre biodiversidad, gestión responsable de los espacios limítrofes y una política de desarrollo que prioriza la integración paisajística sobre la expansión indiscriminada.
Experiencias inolvidables en Alpe Lusia
En Bellamonte, el Giro d’Ali es el parque temático de referencia para familias con niños: atracciones de madera integradas en el paisaje alpino, el «Uovo in Pista» (pista sonora para bolas de madera), el espacio de juego Frainus y la zona de aventura Nidoplano, accesibles en la moderna telecabina Bellamonte 3.0 de 10 plazas.
Las rutas con raquetas de nieve (ciaspole) desde Moena y Bellamonte abren un universo paralelo al de las pistas: bosques nevados, miradores sin aglomeraciones y fauna alpina. Y Moena, la «Fata delle Dolomiti», aporta una dimensión cultural irrepetible: la gastronomía ladina con sus bales (canederli con speck y queso), los cajoncìe (raviolis de espinacas, higos y calabaza), la supa da orc (sopa de verduras y cebada) y el Puzzone di Moena DOP, presidio Slow Food, descubribles en los restaurantes y en el evento invernal «A tavola con la fata delle Dolomiti». El Museo Ladin de Fascia en Vigo di Fassa completa la inmersión cultural en esta lengua y tradición milenaria.
Dónde alojarse en Alpe Lusia
En Moena, el Leading Relax Hotel Maria (a menos de 2 km de los remontes Lusia) destaca por su centro de bienestar Aquarena con hidromasaje, sauna y masajes, y su cocina de raíz ladina. El Alpenlife Hotel Someda es un hotel-spa con piscina cubierta y alquiler de bicicletas. El Hotel Garden suma piscina interior, sauna y kids’ club muy valorado por familias. El Hotel Faloria, en la plaza principal de Moena, ofrece acceso gratuito a wellness y es el corazón social del pueblo en invierno. Para quienes buscan la experiencia más alpina, el Rifugio Lusia, a más de 2.000 m en el interior del dominio, ofrece pernoctación y cocina de montaña generosa tanto en invierno como en verano.
La estación Alpe Lusia en verano
En verano los remontes permanecen operativos y el dominio se convierte en un paraíso para senderistas y ciclistas. El sendero naturalístico de Colvere (2,5 km entre bosques y praderas) lleva hasta un oasis donde practicar terapia Kneipp en un arroyo de montaña, yoga con vistas dolomíticas y el ritual del abrazo de los árboles. El mountain bike conecta la Val di Fiemme con la Val di Fassa a través de los pasos dolomíticos. El Giro d’Ali permanece activo para las familias con talleres educativos sobre fauna y flora alpina. Y el festival Dolomites Sounds lleva cada verano música en directo a la montaña, con las cimas dolomíticas como telón de fondo.
Esquiar en Alpe Lusia: lo más destacado de la estación
Alpe Lusia resume en pocos kilómetros lo mejor de los Alpes italianos: pistas técnicas para exigentes, bajadas soleadas para familias, acceso al universo Dolomiti Superski, energía 100% renovable, cultura ladina viva y una gastronomía de raíz centenaria. Una estación donde cada día sobre la nieve termina con un plato de cajoncìe frente al enrosadira tiñendo de rojo las Torres del Catinaccio.



























