Como vimos en el artículo anterior, el efecto Foehn es uno de los principales responsables del clima de nuestro país. Además, tiene otras consecuencias muy importantes, como la formación de desiertos o zonas de vientos muy intensos en áreas de montaña.

La Sierra de Guadarrama, es la que define el efecto Foehn para la zona de Madrid. Los frentes comentados en la primera parte del efecto Foehn que afectan a la sierra de Gredos, en menor medida, también afectan a la Sierra de Guadarrama.

Vistas de la ciudad de Madrid con la Sierra de Guadarrama al fondo

Esta actúa como barrera, impidiendo que las nubes superen las montañas y dejen lluvias en zonas de Toledo y la Comunidad de Madrid. Por el contrario, en áreas de Segovia, las precipitaciones disminuyen considerablemente.

Peñalara (2430 m), desde Segovia

Y es que no tenemos que olvidar que no solo entran frentes por el Atlántico. También es común, fuera de los meses de verano, que vengan frentes del Cantábrico o de Galicia.
Estos frentes de Norte causan el efecto contrario en la Sierra de Guadarrama.

En Segovia y zonas adyacentes de Madrid dejan abundantes lluvias y nevadas en áreas de montaña. Pero a medida que nos alejamos de la divisoria (sotavento), las precipitaciones disminuyen a lo largo de los valles, y el viento es fuerte como consecuencia del efecto Foehn.

Para dejar constancia de la importancia de este fenómeno y aprovechando lo anteriormente comentado de los collados pondremos el ejemplo del Collado de la Fuenfría (1790 m).

Valle de la Fuenfría. Se ve Siete Picos y, al fondo, Peñalara

Su baja altitud y su estricta posición N-S hace que los frentes del norte penetren a la ladera de sotavento. Así, en Las Dehesas de Cercedilla se superan los 1100 litros al año. A unos 3 km, en el pueblo de Cercedilla no se alcanzan los 900 L (meteomad.net).

Y si nos alejamos más de la divisoria, vemos que Collado Villalba, a unos 12 km, no llega a 700 L. De aquí la importancia de la orografía para este fenómeno.

Vistas de la zona de la Fuenfría. En rojo vemos por donde acceden las nubes por la ladera de barlovento, salvando la orografía; y en azul vemos como traspasan a la ladera de sotavento, por el Puerto de la Fuenfría y de Cotos. Estas dos zonas son las más lluviosas de la Sierra de Guadarrama en su Vertiente Sur en estas situaciones (Valle de la Fuenfría y de Rascafría). La línea amarilla representa la separación de vertientes.

El efecto Foehn en la Cordillera Cantábrica

Estas montañas tienen la peculiaridad de que se encuentran a menos 100 km del mar. Esto les dota de una capacidad para recibir la humedad del mar y que se formen nubes y nieblas. El que conozca la zona, sabrá que Asturias o Cantabria son muy verdes incluso en verano, mientras que León o Palencia son más cálidos y secos.

Los frentes del norte son capaces de penetrar en muchos casos los collados y pasos de montaña dejando fuertes precipitaciones en el norte de León (incluso llegando a la capital) o en Palencia. Por ello, el efecto Foehn no es tan acusado, y la temperatura no se recalienta mucho, pudiendo aguantar la cota de nieve a similar altitud en ambas vertientes.

El pueblo de Llanavés de la Reina, en León es de los más nivosos de la Cordillera Cantábrica y, a menudo, quedan incomunicados en temporales de nieve.

Pero la cosa cambia con los frentes de Sur. Al haber atravesado varios sistemas montañosos. El aire llega muy recalentado y, cuando cruza las montañas de la Cordillera, produce temperaturas extremas a orillas del Mar Cantábrico.
Esto es lo que provoca que en Bilbao, por ejemplo, haya temperaturas de 27°C en pleno mes de febrero o es el desencandente de incendios como el que ocurrió en la ciudad de Santander en 1941.

El efecto Foehn en Pirineos

En la cordillera más importante de nuestro país el efecto Foehn actúa también de manera contundente.
Los frentes del norte, que son muy habituales, dejan lluvias y nevadas en la vertiente norte (Zona de Francia + Val d’Aran), pero también en zonas colindantes o “collados permeables”, como la zona de Candanchú en la Jacetania, Llanos del Hospital en Benasque o Soldeu en Andorra.

En el vídeo podeís ver un ejemplo de efecto Foehn sobrepasando la vertiente norte de los Pirineos, por el Col du Somport (1640 m).

A medida que nos alejamos de la divisoria la precipitación disminuye y el viento aumenta. Para todos los esquiadores es conocido del fuerte viento que sufren estaciones como Panticosa, Cerler o Boi Taull en estos episodios.

Los frentes del sur dejan muchas precipitaciones en el lado español, así como una cota de nieve más baja que en el lado francés o Val d’Arán. Por ello, son los que benefician más a las estaciones aragonesas, siempre que la cota de nieve sea lo suficientemente baja.

Efecto Foehn en el Mundo

El efecto Foehn es responsable del desierto más árido del mundo (fuera de la Antártida), el Desierto de Atacama.

Este desierto se sitúa en Chile, al oeste de la Cordillera de los Andes. Por ello, los frentes húmedos provenientes del océano Atlántico no dejan lluvias.

Como consecuencia de ello, la precipitación anual en inferior a 1 L, con numerosos años donde no llueve ni un solo día (se dice que hasta 400 años sin una lluvia más de 1L).

Otro es el caso de las Montañas Rocosas. En este caso, los frentes del pacífico dejan lluvias en zonas cercanas al océano, como las ciudades de Seattle o Portland.

Las sucesivas sierras que se suceden al este de este territorio frenan las precipitaciones y secan el aire.

Este calentamiento del aire produjo en Loma, en el Estado de Montana, el mayor aumento de temperaturas en 24h registrado nunca, cuando el 15 de enero de 1972 se pasó de -48°C a 9°C. Esto es, casi 60°C en 24h.

Glacier National Park, en Montana