El 5 de noviembre de 2024, el republicano Donald Trump fue elegido el 47º presidente de los Estados Unidos, superando a la demócrata Kamala Harris en una contienda electoral que finalmente no fue tan reñida como auguraban las encuestas y los politólogos. Este resultado marca el regreso de Trump a la Casa Blanca, convirtiéndose en el primer presidente en más de un siglo en recuperar el cargo tras una derrota electoral. Dicha victoria ha sido apoyada por varios magnates de Estados Unidos, como Elon Musk. El CEO de Tesla (y su taxi Cybercab) y SpaceX manifestó su respaldo a Trump, donando 75 millones de dólares a un comité de acción política (PAC) pro-Trump.
La victoria de Trump tiene implicaciones significativas para diversos sectores económicos, incluyendo la industria del esquí en Estados Unidos. Las políticas económicas, ambientales y migratorias de su administración podrían influir en la operativa y sostenibilidad de las estaciones de esquí, afectando tanto a los operadores como a los entusiastas de este deporte.
¿Qué relación tiene Donald Trump con la industria del esquí?
No hay evidencia pública que indique que Donald Trump practique el esquí. Aunque fue fotografiado en una de las mejores estaciones de esquí de Colorado, las visitas parecen haber sido más de carácter social y amoroso, que deportivo. La última vez que se le vio pisar nieve fue el 28 de diciembre de 1989, durante unas vacaciones familiares en Aspen. Aquel día hubo un fortuito encuentro en una fiesta que se celebraba próxima a las pistas de esquí de Colorado. En aquella época, Donald Trump estaba casado con Ivana Trump, ex esquiadora olímpica de la antigua Checoslovaquia. Y se encontraron con Marla Maples, actriz estadounidense que sería la segunda mujer de Donald Trump entre 1993 y 1999. Las mujeres se separaron sin incidentes, pero volvieron a encontrarse dos días después en un popular restaurante de Ajax Mountain, donde Maples se enfrentó a la esposa de su amante, en presencia de éste. Al día siguiente, surgieron rumores bastante fundados acerca de la posible relación entre Donald Trump y Marla Maples. Este tenso momento, que fue captado y cubierto por el New York Post, provocó que Ivana tomara medidas e iniciara el proceso de divorcio.
Desde aquel altercado amoroso, Trump no ha vuelto a ser visto en una estación de esquí en Estados Unidos pero si analizamos los datos de la presidencia de Donald Trump entre 2017 y 2021, se observa que dejó una huella significativa en diversos sectores de la economía estadounidense, y las estaciones de esquí no fueron la excepción. Aunque Trump no implementó medidas específicas para la industria de la nieve, varias de sus políticas económicas, fiscales, migratorias y ambientales repercutieron en la operativa y en los desafíos de las estaciones de esquí en Estados Unidos. Por un lado, las políticas fiscales y de desregulación permitieron ciertos beneficios operativos y fiscales. Sin embargo, el endurecimiento en las políticas de inmigración y la falta de incentivos para la sostenibilidad plantearon retos significativos para el sector que se teme, vuelvan a producirse.
Políticas fiscales y estímulo económico
Uno de los pilares de la presidencia de Trump fue la reforma fiscal de 2017, que redujo los impuestos corporativos y personales. Estas reducciones impulsaron el poder adquisitivo de muchos ciudadanos y empresas, y, en consecuencia, beneficiaron a sectores como el turismo de montaña. Con una mayor disponibilidad económica, las familias estadounidenses tuvieron más incentivos para planear vacaciones de esquí dentro del país, aumentando el turismo nacional.
Adicionalmente, las estaciones de esquí, al reducirse los impuestos corporativos, vieron facilitada la inversión en infraestructura y tecnología. Esto permitió que algunas estaciones aprovecharan estos beneficios fiscales para modernizar instalaciones y mejorar sus servicios, aumentando la competencia entre estaciones locales y fortaleciendo la industria frente a destinos internacionales de nieve.
Flexibilización de las regulaciones Federales: permisos en Áreas Naturales
Las políticas de desregulación también formaron parte de la agenda de Trump, y una parte clave de su administración fue la reducción de trámites burocráticos en áreas federales. Muchas estaciones de esquí estadounidenses operan en terrenos públicos y necesitan permisos especiales para su actividad. Durante el mandato de Trump, algunos procesos de obtención y renovación de permisos se simplificaron, lo que resultó en una reducción de costos y tiempo para las estaciones de esquí.
Sin embargo, esta flexibilización generó una reacción ambivalente. Si bien resultó positiva para la industria en términos operativos, algunos defensores de los recursos naturales consideraron que la reducción de regulaciones podría derivar en un uso excesivo y poco sostenible de estas áreas montañosas. Esta desregulación plantea dudas sobre la preservación a largo plazo de los ecosistemas de montaña, especialmente si las estaciones de esquí expanden sus infraestructuras sin las debidas restricciones ambientales.
Impacto en el trabajo temporal: dificultades para cubrir el personal estacional
Para la industria de esquí, el personal estacional es vital. Las estaciones suelen contratar trabajadores temporales bajo el programa de visas H-2B, especialmente en las temporadas altas de invierno. Sin embargo, durante la administración de Trump, se endurecieron las políticas de inmigración y se impusieron límites adicionales a las visas H-2B, lo cual generó escasez de personal en varias estaciones.
«La mayoría de los estadounidenses quieren un trabajo para todo el año. No quieren un trabajo de puerta giratoria», afirmaba Dave Byrd, director de riesgos y asuntos normativos de la Asociación Nacional de Estaciones de Esquí de Estados Unidos en declaraciones al New York Post. Byrd afirmaba que entre 7.000 y 8.000 trabajadores J-1 ocupaban cada invierno puestos de trabajo en las 470 estaciones de esquí del país. Otros 1.000 a 2.000 trabajadores llegaban a las estaciones estadounidenses con visados H-2B, que también estaban prohibidos por la orden de Trump. En total, los trabajadores extranjeros suponían entre el 5% y el 10% de la mano de obra de las estaciones de esquí estadounidenses, según Byrd.
Este cambio representó un desafío significativo, especialmente para las estaciones de menor tamaño que dependen de mano de obra extranjera, a menudo de origen hispano, para mantener la calidad de sus servicios. Algunas estaciones de esquí lograron adaptarse recurriendo a trabajadores locales, aunque esto incrementó los costos operativos y afectó la eficiencia durante la temporada alta. La industria se vio obligada a ajustar sus prácticas de contratación y explorar alternativas, como la automatización y la rotación del personal, para garantizar una experiencia de calidad a los visitantes.
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el sector de servicios podría enfrentar nuevamente dificultades relacionadas con la contratación de empleados extranjeros, ya que es probable que se apliquen restricciones adicionales a los programas de visas temporales. Esto supondría un nuevo reto para la industria de esquí, que depende en gran medida de este tipo de personal durante las épocas de alta demanda.
Postura ambigua ante el cambio climático y la sostenibilidad
La postura escéptica de Trump frente al cambio climático y su decisión de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París provocó inquietud en el sector de esquí, altamente dependiente de condiciones climáticas estables y de nevadas adecuadas. El calentamiento global representa una amenaza existencial para las estaciones de esquí, ya que eleva las temperaturas y reduce la duración de las temporadas de nieve.
Sin un respaldo federal para iniciativas de sostenibilidad, las estaciones de esquí se vieron obligadas a tomar la iniciativa en sus estrategias ecológicas. Muchas optaron por implementar prácticas sostenibles de forma privada, incluyendo la adopción de tecnologías para la creación de nieve de cultivo, el uso de energías renovables y la gestión sostenible del agua. Las estaciones de esquí de mayor tamaño, con recursos más amplios, pudieron absorber estos costos y posicionarse como destinos más ecológicos, mientras que las estaciones más pequeñas enfrentaron mayores limitaciones para implementar estas prácticas sin apoyo gubernamental.
El “America First” fomentará el turismo doméstico
La política de “America First” impulsada por Trump promovió la economía nacional, lo que benefició a la industria del turismo doméstico en general. La apreciación del dólar durante su mandato hizo que los estadounidenses consideraran opciones turísticas nacionales frente a destinos extranjeros más costosos. Esto favoreció a las estaciones de esquí de Estados Unidos, que recibieron un mayor flujo de visitantes nacionales.
Sin embargo, las políticas migratorias más restrictivas y las tensiones diplomáticas también redujeron la afluencia de turistas internacionales, un segmento de alto valor para algunas estaciones de esquí emblemáticas. Las restricciones de visado y las limitaciones para ciertos países hicieron que Estados Unidos se volviera menos accesible para turistas extranjeros, especialmente aquellos de mercados emergentes interesados en el turismo de nieve. Este cambio afectó particularmente a las estaciones que dependen de visitantes internacionales y que tuvieron que redirigir sus estrategias de marketing hacia el turismo nacional.
Impulso a la innovación en sostenibilidad y eficiencia energética
Ante la falta de un apoyo federal consistente en sostenibilidad durante la administración Trump, la industria del esquí en Estados Unidos se vio en la necesidad de innovar y financiar sus propias soluciones de manera independiente. Las políticas ambientales de Trump, que incluyeron el retiro del Acuerdo de París en 2017 y la reducción de regulaciones ambientales para el desarrollo de tierras públicas, crearon un ambiente donde las estaciones de esquí debieron adaptarse por sí mismas para enfrentar los desafíos de un clima cada vez más incierto.
En respuesta, algunas estaciones comenzaron a invertir en tecnologías avanzadas para producir nieve de cultivo y reducir su huella de carbono mediante sistemas de eficiencia energética. Resorts como el de Aspen Snowmass y Vail, en Colorado, adoptaron sistemas que utilizan energía solar y eólica, así como prácticas de ahorro de agua, para mantener sus operaciones sostenibles y asegurar la calidad de la nieve.
Y es que a pesar de las políticas de Trump, algunos resorts de montaña han liderado la adopción de prácticas sostenibles para mantenerse competitivos y atraer a un nuevo perfil de esquiador ecológicamente consciente. Por ejemplo, Vail Resorts lanzó su iniciativa «Epic Promise for a Zero Footprint» comprometiéndose a operar con cero emisiones de carbono y cero desperdicio neto para el año 2030. Además, en colaboración con organizaciones sin ánimo de lucro, han desarrollado prácticas de reforestación y reducción de residuos, destacando la importancia de la protección ambiental en la industria.
Aspen Snowmass, otra de las estaciones más icónicas, implementó instalaciones de energía renovable en sus complejos y se unió a la organización Protect Our Winters con la que compartimos valores para abogar por políticas contra el cambio climático, sirviendo de ejemplo para otras estaciones de menor escala. Sin embargo, estas estrategias no están al alcance de todos los resorts, especialmente de aquellos más pequeños o con menos recursos financieros, que se ven limitados para implementar tecnologías sostenibles de gran escala.
El coste de esta innovación es una barrera considerable para las estaciones de esquí de menor tamaño, que no cuentan con los mismos márgenes de beneficio ni acceso a fondos significativos para inversiones en infraestructura sostenible. Mientras las grandes estaciones pueden permitirse el lujo de invertir en producción de nieve artificial, sistemas de eficiencia energética y proyectos de energías renovables, muchas de las estaciones pequeñas han quedado rezagadas, siendo más vulnerables a los efectos de temporadas de nieve más cortas y a la competencia de destinos mejor equipados.
La falta de incentivos fiscales federales para la sostenibilidad y de subsidios específicos durante la administración de Trump acentuó estas disparidades en la industria. A diferencia de otros sectores donde se implementaron deducciones fiscales para prácticas sostenibles, el sector de esquí no recibió un apoyo consistente, lo que limitó la capacidad de muchas estaciones de menor escala para adoptar prácticas ecológicas.































