El complejo del Valle de Tena cierra el verano con crecimientos de ocupación del 15 % en junio y del 35 % en julio. Más allá de los meses centrales del verano, septiembre vuelve a registrar una actividad elevada y refuerza una estrategia que I Love Ski pudo conocer sobre el terreno el pasado mes de junio: convertir Panticosa en un destino activo durante todo el año.

Hace apenas unos meses, I Love Ski regresaba al Balneario de Panticosa para conocer las novedades con las que el histórico complejo del Pirineo aragonés afrontaba su temporada primavera-verano 2026. Entonces hablábamos de termalismo, su excelente gastronomía, mejoras en los servicios, actividades de naturaleza y de una voluntad cada vez más evidente de mirar más allá de las temporadas tradicionales. Y ahora llega el spoiler: les han funcionado muy bien.

El Balneario de Panticosa cierra los meses de mayor actividad estival con una evolución que confirma una tendencia: el verano sigue creciendo, pero, sobre todo, junio y septiembre empiezan a adquirir un peso cada vez mayor dentro del calendario turístico.

Termas de Tiberio en el Balneario de Panticosa
Termas de Tiberio en el Balneario de Panticosa

En junio, la ocupación creció un 15% respecto a 2025, con 4.833 habitaciones vendidas. En julio, el aumento alcanzó el 35%, con 6.304 habitaciones, mientras que agosto cerró con 6.445 habitaciones vendidas y niveles de ocupación similares a los del año anterior.

Más allá de los meses centrales del verano, el dato más relevante para el destino está en junio y septiembre, que consolidan progresivamente su peso dentro de la temporada.

Junio y septiembre ganan terreno en el calendario turístico

Septiembre vuelve a registrar este año un nivel de actividad similar al de junio en el Balneario de Panticosa, reforzando el peso de los meses situados fuera del corazón del verano.

La evolución encaja con una tendencia más amplia del turismo europeo. La OCDE señala en su informe Tourism Trends and Policies 2026 que el aumento de las temperaturas está modificando progresivamente tanto la elección de los destinos como la estacionalidad de los viajes, favoreciendo en verano a territorios de mayor altitud y con temperaturas más moderadas.

Al mismo tiempo, los últimos análisis de la European Travel Commission apuntan hacia una cierta extensión de los flujos turísticos más allá de los meses de máxima demanda. Para los destinos de montaña, ampliar la actividad hacia junio, septiembre y el otoño supone además reducir una de sus principales debilidades estructurales: la elevada concentración de la actividad en unas pocas semanas de invierno y verano.

Martí Rafel Herrero, director general de NOZAR Hotels & Resorts, resume esta transformación planteando prácticamente un nuevo calendario turístico para Panticosa:

“Estamos viendo cómo la temporada de montaña se está ampliando y cómo junio y septiembre se consolidan como meses de mucha actividad, junto a los meses centrales del verano. Esto nos permite hablar de una evolución hacia un modelo de dos grandes temporadas: invierno y primavera-verano-otoño.”

La formulación resulta significativa dado que no se trata simplemente de reforzar el verano frente al invierno, sino de construir un segundo gran periodo de actividad que pueda comenzar en primavera y prolongarse durante parte del otoño.

Cuando la montaña se convierte también en refugio climático

El Balneario identifica además otro factor que está favoreciendo esta evolución: las altas temperaturas registradas durante el verano en buena parte del territorio. Frente a episodios de calor cada vez más intensos, los destinos de montaña adquieren una nueva función como espacios donde buscar temperaturas más suaves y mantener actividades al aire libre durante los meses estivales.

Hotel Continental del Balneario de Panticosa
Hotel Continental del Balneario de Panticosa

El propio entorno constituye, por tanto, uno de los activos fundamentales de la estación de esquí Panticosa. A diferencia de otros destinos cuya oferta depende en mayor medida de una actividad concreta, aquí se combinan senderismo, bicicleta de montaña, alta montaña, termalismo, gastronomía y descanso dentro de un mismo territorio.

«Existe una redistribución de los viajes hacia meses menos saturados y modificación de la estacionalidad»

Durante el verano de 2026, además, esta oferta se ha integrado en una propuesta más amplia en el Valle de Tena. I Love Ski ya explicaba a principios de junio cómo la estación de Panticosa volvía a utilizar su telecabina durante el verano para facilitar el acceso a rutas de senderismo, los ibones de Sabocos y Asnos, recorridos de BTT y diferentes propuestas gastronómicas en altura. Es decir, infraestructura históricamente asociada al esquí que encuentra también una función durante la temporada estival.

Recuperar patrimonio para acompañar la transformación del destino

El crecimiento de la actividad está permitiendo asimismo avanzar en otro de los grandes proyectos del complejo: la recuperación progresiva de algunos de sus edificios y espacios históricos.

Martí Rafel señala que la buena marcha del destino ha permitido activar distintas actuaciones pendientes durante el periodo comprendido entre primavera y otoño. Entre ellas figuran la Casa Amarilla y Arlequín, situados frente al Gran Hotel.

Aunque los trabajos todavía continúan, estas intervenciones forman parte de un proceso mucho más amplio de recuperación de un enclave cuya historia turística y termal se remonta varios siglos atrás. No en vano, en 2024 realizamos un amplio reportaje al Balneario de Panticosa, repasando su patrimonio, sus manantiales termales y el proceso de restauración emprendido durante las últimas décadas.

La evolución actual puede entenderse como una nueva fase de ese mismo proceso: después de recuperar y modernizar instalaciones, el reto pasa también por conseguir que el conjunto mantenga actividad durante una parte cada vez mayor del calendario.

La gastronomía gana peso en la experiencia del Balneario de Panticosa

La gastronomía ocupa igualmente un papel destacado en esta estrategia. Rafael Jiménez, director del Balneario de Panticosa, destaca que las mejoras introducidas en los servicios empiezan a reflejarse en las valoraciones de los huéspedes en las principales plataformas. Dentro de esa evolución, la restauración ha adquirido una importancia creciente.

Bajo la dirección del chef ejecutivo Rubén Pertusa, el complejo trabaja con una oferta gastronómica progresivamente más amplia y diversificada, apoyada en productos de proximidad y kilómetro cero y con especial atención a los productos oscenses. La lógica vuelve a ser la misma: cuanto mayor sea la diversidad de experiencias disponibles dentro del complejo, menor será la dependencia de una única actividad o de unas condiciones meteorológicas concretas.

Naturaleza, termalismo y actividad durante doce meses

El termalismo sigue siendo, sin embargo, uno de los grandes elementos diferenciadores del Balneario. El complejo mantiene operativos durante todo el año sus dos hoteles de cuatro estrellas (Gran Hotel y Hotel Continental), su oferta gastronómica y sus espacios termales.

Esta estrategia tiene una repercusión que va más allá del propio establecimiento. Mantener actividad durante más meses significa también algo muy relevante en el entorno de montaña:

«Proporcionar mayor continuidad a las empresas, proveedores y trabajadores vinculados al turismo del Valle de Tena.»

A ello se suma un entorno que cambia radicalmente a lo largo de las estaciones y que permite desarrollar diferentes experiencias según el momento del año. El propio Balneario subraya además la colaboración con empresas locales de ocio y actividades, ampliando así las posibilidades disponibles para los huéspedes durante primavera, verano y otoño.

Y ahí aparece probablemente una de las cuestiones más importantes para los destinos de montaña: desestacionalizar no consiste únicamente en atraer turistas fuera de agosto o de la temporada de esquí, sino en generar actividad económica y empleo durante periodos más largos.