En una Europa marcada por la incertidumbre geopolítica, resulta poco habitual encontrar noticias relacionadas con nuevas inversiones en infraestructuras turísticas. Sin embargo, desde los Cárpatos ucranianos llega un proyecto que trasciende el ámbito del esquí.
La empresa ucraniana OKKO Group, promotora del futuro GORO Mountain Resort, ha formalizado un contrato con la compañía austriaca Doppelmayr Group, uno de los líderes mundiales en transporte por cable, para construir el primer telecabina monocable de Ucrania y, al mismo tiempo, el más largo jamás instalado en el país.
La noticia podría interpretarse como una inversión más dentro de la industria del esquí. Sin embargo, vista desde una perspectiva más amplia, representa algo mucho más significativo: la voluntad de seguir desarrollando proyectos de largo recorrido en un país que continúa afrontando las consecuencias de la guerra.
El primer telecabina monocable de Ucrania
El futuro telecabina tendrá una longitud aproximada de 2,8 kilómetros, salvará un desnivel cercano a los 550 metros y estará equipado con cabinas de diez plazas. Su capacidad alcanzará las 2.800 personas por hora, convirtiéndose en la principal puerta de acceso al futuro dominio esquiable de GORO Mountain Resort. La apertura está prevista para 2027.
La instalación forma parte de una primera fase que también incluye dos modernos telesillas desembragables, un sistema de nieve de cultivo con cobertura integral de las pistas previstas en esta etapa, un centro de bienvenida y los primeros complejos hoteleros del proyecto.
Pero quizá el aspecto más interesante desde la perspectiva de la industria de la montaña sea que GORO no nace como una estación de esquí tradicional. Desde su concepción, el complejo ha sido diseñado como un destino de montaña de cuatro estaciones, siguiendo una tendencia que desde hace años está transformando numerosos destinos alpinos.
El propio director ejecutivo de Doppelmayr, Thomas Pichler, subraya que el futuro de los destinos de montaña pasa por operar durante todo el año. Según explica, el telecabina no solo servirá para transportar esquiadores durante el invierno, sino también bicicletas, excursionistas y visitantes que quieran acceder a miradores, senderos y actividades recreativas durante el resto del año.
Esta filosofía conecta con una realidad que I Love Ski viene analizando desde hace tiempo: la creciente necesidad de que las estaciones diversifiquen su actividad y reduzcan su dependencia exclusiva de la temporada invernal.
Una inversión de enorme dimensión
El proyecto GORO Mountain Resort no surge, además, en un vacío estratégico. En el análisis publicado por I Love Ski sobre el informe Vanat 2026 y la mejor temporada del esquí mundial en 25 años, ya se apuntaba el dinamismo de Europa del Este y, en particular, el desarrollo de Goro Mountain en el oeste de Ucrania como uno de los proyectos llamados a competir con Bukovel, hasta ahora la gran referencia ucraniana con estándares internacionales.

Y cabe destacar que el telecabina constituye únicamente una pieza de un proyecto mucho más ambicioso. La primera fase del desarrollo contempla una inversión estimada de 470 millones de euros, de los cuales alrededor de 120 millones se destinarán a infraestructuras de montaña y 350 millones al desarrollo hotelero mediante inversión privada.
A largo plazo, el complejo prevé una inversión total cercana a 1.500 millones de dólares repartida durante aproximadamente quince años. Cuando esté completamente desarrollado, el resort ocupará cerca de 1.200 hectáreas, contará con 75 kilómetros de pistas, 17 remontes, dos telecabinas, veinticinco hoteles y miles de plazas de alojamiento.
Por dimensiones, el proyecto aspira a situarse entre los mayores desarrollos turísticos de montaña emprendidos hasta la fecha en Europa del Este.
La confianza como indicador económico
Más allá de las cifras, el contrato firmado con Doppelmayr posee un importante valor simbólico. La empresa austriaca ha instalado más de 15.800 sistemas de transporte por cable en 98 países, participando en algunos de los mayores dominios esquiables del mundo. Su implicación en GORO supone una señal de confianza técnica y empresarial hacia un proyecto que comenzó a gestarse antes de la invasión rusa y que, pese a los retrasos provocados por la guerra, nunca fue abandonado.
Las obras se ejecutarán de forma progresiva. El proceso comienza con el desmontaje de la infraestructura existente, continúa con la construcción de estaciones y pilonas, la instalación del sistema mecánico y el tendido del cable antes de la puesta en servicio prevista para 2027.
Desarrollo regional en plena incertidumbre
GORO Mountain Resort también se ha convertido en uno de los proyectos turísticos estratégicos respaldados por el Gobierno de Ucrania dentro de su programa de apoyo a grandes inversiones.
Ese respaldo no implica que el Estado financie íntegramente la estación, sino que facilita incentivos para atraer inversión privada, acelerar infraestructuras y favorecer la creación de empleo en una región históricamente vinculada al turismo de montaña.
En paralelo, el complejo continúa desarrollando las infraestructuras necesarias para su funcionamiento, como una nueva red de suministro eléctrico valorada en 11 millones de euros, imprescindible para garantizar la futura explotación del resort.
En un momento en el que gran parte de la información relacionada con el país gira inevitablemente en torno al conflicto, este proyecto recuerda que la montaña sigue siendo un espacio de desarrollo económico, de inversión y de planificación a largo plazo.
Mientras muchas estaciones europeas afrontan el reto de reinventarse hacia modelos de actividad durante todo el año, GORO nace precisamente con esa visión desde su origen. Esa circunstancia convierte este proyecto en algo más que una nueva estación de esquí: en un ejemplo de cómo la industria de la montaña continúa proyectándose hacia el futuro incluso en contextos extraordinariamente complejos.































