La ISPO (Internationale Fachmesse für Sportartikel und Sportmode) es, desde hace más de cinco décadas, la feria líder mundial para el sector de artículos deportivos, ropa técnica y equipamiento outdoor. Cada año, decenas de miles de profesionales de la industria del deporte —desde fabricantes hasta distribuidores, marcas, retailers, estaciones de esquí y medios especializados— acuden a este evento para mostrar y descubrir las últimas innovaciones en el mundo del deporte, especialmente en el ámbito del esquí y los deportes de montaña.
Desde su fundación en 1970 en Múnich, ISPO se ha consolidado como el mayor escaparate internacional del deporte, con un protagonismo indiscutible en el sector de la nieve y los deportes de invierno. Con el paso de los años, la ISPO ha ido consolidándose como la feria de referencia mundial para el equipamiento deportivo, la innovación técnica y las tendencias del outdoor invernal. Aunque existen otros eventos especializados como Slide & OTS Winter en el Reino Unido, Prowinter en Italia o Alpitec China, ninguno ha alcanzado la proyección, transversalidad y poder de convocatoria global de ISPO.
Su escala internacional y su capacidad para reunir en un mismo espacio a fabricantes, marcas, diseñadores, compradores, atletas, distribuidores y medios de comunicación de nicho la han convertido, durante décadas, en el termómetro de la industria de los deportes de invierno. Allí se han presentado tecnologías revolucionarias así como novedades tecnológicas de las mejores marcas de esquís, prendas técnicas inteligentes con las nuevas tecnologías textiles y membranas impermeables, los nuevos sistemas de fijación, el sistema BOA en las botas de esquí, el sistema de cierre BOA, herramientas de seguridad como los DVA (detectores de víctimas de avalanchas) o los airbags para freeride. Pero ISPO no es solo un lugar de exhibición; es un espacio de networking, acuerdos comerciales y anticipación de tendencias. Resumiendo: ISPO es el evento de negocios deportivos más grande del mundo y es donde se define hacia dónde va la industria de los deportes de invierno.
El anuncio histórico: ISPO se traslada a Ámsterdam
Messe München —organizador histórico de ISPO— y Raccoon Media Group han anunciado una decisión que marca un antes y un después: a partir de 2026, la ISPO abandonará Múnich para celebrarse en el recinto RAI de Ámsterdam. La última edición en Múnich será del 30 noviembre al 02 diciembre de 2025. Desde 2026, el nuevo evento se adelantará y tendrá lugar a principios de noviembre.
«Redefinir ISPO como una plataforma global, moderna, abierta y conectada con las nuevas realidades del deporte y el consumo responsable»
Este traslado se produce junto con una profunda reestructuración estratégica: se ha creado una joint venture entre ambas organizaciones y se ha anunciado una inversión de 3 millones de euros, destinados a programas de contenido de alto nivel (ponencias, conferencias, think tanks), incentivos a compradores internacionales (hosted buyer program) así como apoyo a entidades sin ánimo de lucro ligadas al deporte y la sostenibilidad en un nuevo formato que no dejará de lado sus «must» donde sin duda hay que incluir ISPO Brandnew o los ISPO Award.
Aunque la noticia ha sido recibida con entusiasmo por parte de quienes valoran la apertura internacional del nuevo formato, también ha despertado cierta nostalgia entre los profesionales del sector nieve, acostumbrados a vincular su visita a ISPO con un primer contacto real con la montaña. Una de las ventajas implícitas de la sede en Múnich era precisamente esa conexión geográfica con los Alpes bávaros: si bien estaciones como Garmisch-Partenkirchen no suelen tener sus pistas plenamente operativas en esas fechas, la cercana Zugspitze (a solo 96km de Munich), es el glaciar más alto de Alemania, y normalmente permite esquiar a finales de noviembre. No eran pocos los asistentes —especialmente internacionales— que aprovechaban su estancia para probar producto sobre nieve real o regalarse una jornada en altitud antes o después de la feria. Con el traslado a Ámsterdam, esa posibilidad desaparece: la conexión directa con la montaña se sustituye por una propuesta más urbana, conectada a redes globales, pero alejada físicamente del terreno que da sentido a buena parte del sector montaña.
Adiós a Múnich, hola Ámsterdam: los motivos del cambio
Cuando Messe München anunció el traslado de ISPO a Ámsterdam a partir de 2026, no fue una decisión improvisada ni simplemente logística. Fue el resultado de una lectura estratégica del contexto actual, de cómo ha cambiado el comportamiento del mercado tras una década de transformaciones profundas.
La pandemia no solo frenó el turismo de invierno o las competiciones deportivas; también alteró la manera en que marcas, compradores y profesionales interactúan entre sí. Las ferias tradicionales, pensadas como grandes escaparates físicos, han perdido parte de su magnetismo en un mundo donde la digitalización permite descubrir, comparar e incluso cerrar acuerdos sin necesidad de viajar miles de kilómetros.
«En Estados Unidos, las ferias de deportes de invierno se han hundido» – Mike Seaman
ISPO, lejos de resistirse a esa transformación, ha decidido anticiparse. La nueva sede en Ámsterdam responde a una voluntad clara de reinventar el formato: menos centrado en costosos metros cuadrados de exposición y más orientado a la creación de contenido de valor, encuentros entre líderes, programas de compradores seleccionados y experiencias con sentido. Y no hay que obviar un factor crítico: la caída en el número de expositores y visitantes en Múnich — lo que impacta directamente en ingresos de stands, patrocinio y rentabilidad — ha provocado también el cambio de sede, de paradigma y de modelo de gestión. Además, la ISPO y sus nuevos gestores han comprendido que:
«la conexión emocional, la autenticidad de la historia detrás del producto y el impacto ambiental son ahora factores tan importantes como el diseño o la tecnología.»
El nuevo modelo de feria que se proyecta desde la capital neerlandesa busca precisamente eso: generar comunidad, reflexión y dirección estratégica, no solo exhibición.
Además, el cambio de ciudad no es menor. Ámsterdam ofrece una accesibilidad internacional superior a la de Múnich y además, muchas marcas tienen allí su sede. Su aeropuerto Schiphol es uno de los principales hubs aéreos del continente, lo que facilita la llegada de profesionales de mercados clave como Reino Unido, Estados Unidos, Escandinavia o incluso Asia. En un entorno donde las marcas buscan conectar con audiencias más amplias, la ubicación de la feria se convierte en una variable estratégica, no solo operativa. Pensemos, por ejemplo, en marcas emergentes de splitboard en Noruega o en startups de textil técnico sostenible con sede en Londres: el nuevo formato ISPO podría ser para ellas una puerta de entrada al ecosistema global sin las barreras logísticas o de coste que implicaba Múnich.
El impulso empresarial detrás de esta transición también es significativo. Raccoon Media Group, el nuevo coorganizador junto a Messe München, aporta una visión fresca, con una trayectoria en eventos modernos centrados en la experiencia del usuario, el impacto social y el valor del contenido. Ferias como The National Running Show o The Outdoor Expo, gestionadas por este grupo en Reino Unido, han demostrado que es posible atraer a un público profesional y entusiasta con formatos más ágiles, participativos y emocionales. ISPO quiere canalizar esa energía para reposicionarse en un mercado donde el producto ya no basta: lo que cuenta es el relato, la ética, la comunidad que lo respalda.
Estaciones de esquí: ¿la pieza que falta en el ecosistema ISPO?
Resulta revelador que, pese a su peso en el ecosistema de la nieve, las estaciones de esquí no figuren tradicionalmente como expositoras directas en ISPO. El enfoque histórico del evento, centrado en el producto y en el Retail, ha dejado a los destinos turísticos de montaña fuera del radar. Su presencia, cuando existe, suele limitarse a colaboraciones puntuales o a espacios periféricos, mientras que el grueso de su promoción ocurre en ferias de turismo o congresos profesionales específicos que también están de capa caída.
Sin embargo, el cambio de sede y de enfoque que plantea el nuevo ISPO en Ámsterdam abre una puerta interesante. Si la feria quiere ser un foro de ideas, tendencias y futuro —y no solo de producto—, las estaciones deberían estar ahí. No para vender forfaits, sino para compartir su visión sobre sostenibilidad, transición energética, digitalización de la experiencia del visitante o gestión del riesgo climático.
«Nadie conoce mejor la realidad de la montaña que quienes la operan cada invierno»
En un momento en que el esquí trasciende su dimensión deportiva para consolidarse como una experiencia integral, con un fuerte componente emocional, identitario y medioambiental, estaciones y entidades como La Compagnie des Alpes, Verbier o Baqueira Beret tienen mucho que aportar al debate internacional. ISPO podría convertirse en una plataforma idónea para proyectar esa voz, reforzar su posicionamiento global y establecer alianzas estratégicas con marcas, startups y entidades clave del sector.
La montaña está cambiando, y con ella el modo en que la vivimos, la pensamos y la gestionamos. En ese nuevo mapa, producto y destino ya no pueden ir por separado. Tal vez ha llegado el momento de que las estaciones de esquí entren, por fin, en el centro del escenario.… y si es en Ámsterdam, rodeadas de canales y nuevas ideas, mucho mejor.






























