El corazón de los deportes de invierno en España late en pleno centro de Madrid. En la calle Ferraz número 16, a pocos metros del bullicio político y urbano, las paredes de la sede de la Real Federación Española de Deportes de Invierno respiran pasión, estrategia y nieve.
Allí nos recibe Olmo Hernán, director general y director deportivo de la RFEDI, un hombre que conoce la montaña desde dentro: fue deportista, entrenador, preparador físico y, desde hace años, gestor de un proyecto que busca situar al deporte blanco español en una nueva dimensión.
En un momento clave para el esquí y el snowboard nacional —con un plan estratégico maduro, un presupuesto histórico, nuevos programas de becas, y la mirada puesta en los Juegos de Milán-Cortina 2026— Olmo representa la nueva generación de dirigentes deportivos que combinan formación específica (CAFYD), experiencia, conocimiento técnico, visión internacional y sensibilidad social.
En esta extensa conversación, repasamos con él los retos y oportunidades que enfrenta la RFEDI, los cambios que llegan desde la Federación Internacional de Esquí, la evolución de nuestros atletas más destacados y la manera en que España puede acceder a la élite mundial de los deportes de invierno. Un diálogo en profundidad que revela los pilares sobre los que se apoya hoy la RFEDI: profesionalización, sostenibilidad, igualdad y una profunda vocación de servicio al deporte.
Entrevista Olmo Hernán - RFEDI
Estrategia de RFEDI y los JJ.OO. Milán-Cortina 2026
El horizonte olímpico se acerca y con él una nueva oportunidad para consolidar el papel de España en la élite internacional de los deportes de invierno. A las puertas de Milán-Cortina 2026, la Real Federación Española de Deportes de Invierno vive un momento decisivo: un presupuesto histórico, una estructura técnica reforzada y la creación de la Fundación Spainsnow marcan el inicio de una etapa ambiciosa, orientada tanto al alto rendimiento como al desarrollo de base. En este primer bloque de la entrevista, conversamos con Olmo Hernán sobre los objetivos, los retos y la visión estratégica que guiarán a la nieve española en este ciclo olímpico.
¿Cuál es la hoja de ruta que habéis diseñado para llegar en las mejores condiciones a Milán-Cortina 2026?
Hemos trazado una estrategia basada en dos pilares: el análisis constante y la estabilidad en la gestión. A lo largo de 2022 hicimos una revisión profunda de todos los procesos técnicos y organizativos, identificando las áreas que necesitaban mayor consistencia y aquellas en las que era necesario reforzar la coordinación entre los equipos. Nuestro objetivo es garantizar que cada deportista con talento y proyección tenga a su disposición todo lo necesario para alcanzar su máximo nivel competitivo.
«Estamos aportando todos los recursos necesarios para volver a ganar medallas»
La planificación olímpica no es sólo un proyecto deportivo; es también una cuestión de gestión, de cohesión interna y de claridad en los objetivos. En ese sentido, el primer paso fue construir un modelo sólido, que mantuviera la estabilidad institucional y permitiera trabajar a largo plazo, más allá de los resultados inmediatos. Cuando llegamos nos encontramos una federación en una situación de quiebra técnica, con una deuda heredada muy importante, y tuvimos que aplicar un plan de viabilidad estricto para sanear las cuentas y garantizar la supervivencia deportiva y económica de la RFEDI. A partir de ahí, hemos podido consolidar estructuras, generar estabilidad y también llegar a resultados: se han conseguido medallas y diplomas olímpicos. Todo el mundo pide más, pero la realidad es que no es fácil. Cabe recordar que pasaron muchos años para poder ganar de nuevo una medalla olímpica y depende de muchos factores aunque estamos aportando todos los recursos necesarios para que vuelva a suceder.
Milano Cortina 2026 será la primera edición de los Juegos de Invierno con un modelo policéntrico con experiencias compartidas entre Milano, Cortina, Valtellina y Val di Fiemme. ¿Qué te parece este formato?
Es un formato que tiene aspectos positivos y negativos. Por un lado los positivos, es que reparte las pruebas en distintas zonas del país y cada región va a tener su protagonismo, lo cual es positivo puesto que genera sinergias e impacta en más en los diferentes territorios. Además, es un modelo que, seguramente, se va a replicar en próximos juegos porque se intentan utilizar instalaciones ya existentes y no hacer grandísimas inversiones que luego queden en desuso y por tanto me parece bastante más sostenible que centrar una inversión solamente en un territorio, construir todo, y que luego no tenga utilidad.
«Se pierde un poco el espíritu de convivencia entre disciplinas, que siempre ha caracterizado a la Villa Olímpica»
Sin embargo, existen cosas negativas como la logística de los equipos. Habrá varias pequeñas villas olímpicas en cada sitio y este modelo policéntrico provoca que se pierda un poco el espíritu de convivencia dentro de la villa, entre las distintas disciplinas, dado que todas están sectorizadas por disciplina: alpino masculino en Bormio (Valtellina), Snowboard y Freestyle en Livigno (Valtellina), Fondo en Val di Fiemme… Se pierde, en cierta medida, el espíritu de convivencia entre disciplinas que siempre ha caracterizado a la Villa Olímpica: ese intercambio de culturas, de experiencias, de motivaciones comunes y eso va a dificultar un poco la parte más humana de los JJ. OO. así como la convivencia de los deportistas.

En muchas ocasiones has mencionado la importancia de situar al deportista en el centro de todas las decisiones. ¿Cómo se traduce eso en la práctica diaria de la Federación?
Nuestra filosofía es clara: el deportista primero. Todo lo demás —estructura, política deportiva, decisiones técnicas o presupuestarias— gira en torno a esa premisa. Poner al deportista en el centro significa escucharlo, entender sus necesidades, dotarlo de herramientas reales y medir el impacto de cada decisión en su rendimiento y bienestar.
«La clave del modelo RFEDI es poner al deportista en el centro»
También implica algo que no siempre se ve: generar estabilidad. El talento necesita continuidad, y la continuidad solo se logra con una estructura estable, con equipos técnicos formados, con tecnología que ayude a medir y optimizar el trabajo y, por supuesto, con una relación transparente con los patrocinadores. Los grandes apoyos institucionales y privados deben sentirse parte del proceso, convencidos del proyecto, no sólo como contribuyentes sino como aliados en un camino común hacia la excelencia.
La Fundación Spainsnow nació con el objetivo de promover la igualdad, la sostenibilidad y el apoyo a jóvenes talentos. ¿Qué impacto concreto esperáis generar con las primeras becas y proyectos en marcha?
La Fundación es un instrumento fundamental porque nos permite actuar de forma complementaria al marco federativo. Gracias a ella podemos desarrollar proyectos que no encajan del todo dentro de la estructura tradicional de ayudas o subvenciones, pero que son vitales para el crecimiento del deporte: apoyo a deportistas con proyección, formación técnica, mejora de infraestructuras o programas de igualdad de oportunidades.
“Es una herramienta que nos da flexibilidad, transparencia y capacidad de llegar donde la estructura federativa no puede.”
También nos ofrece flexibilidad para llegar a ámbitos donde la regulación pública es más rígida.
Podemos, por ejemplo, canalizar apoyos de empresas o instituciones a proyectos concretos, asegurando transparencia y eficacia. En definitiva, es una herramienta que nos permite extender la mano más allá de la competición y reforzar la sostenibilidad social y económica del deporte.

Internacional y FIS – Gobernanza y futuro del esquí
Los cambios en la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) están redefiniendo el mapa mundial de los deportes de invierno: nuevos modelos de gobernanza, centralización de derechos audiovisuales, mayor peso de la sostenibilidad y de la transparencia en la gestión. Estas transformaciones globales impactan directamente en federaciones nacionales como la RFEDI, que deben adaptarse y posicionarse con visión y equilibrio.
La FIS ha iniciado una nueva etapa con la centralización de derechos audiovisuales y una estructura comercial más global. ¿Cómo puede influir eso en la visibilidad y en los recursos que recibe España?
La FIS ha tenido dos años bastante tormentosos con cuestiones políticas. El conflicto es natural porque ha sido un cambio radical en la forma en que se distribuye la los derechos de televisión y por tanto deberes y derechos de marketing, pero también la responsabilidad de los organizadores y el protagonismo de cada país dentro del circuito, etcétera.
En este momento puedo decir a 16 de octubre que las expectativas son buenas porque se ha conseguido que Austria también entre dentro de ese modelo y nosotros como país, entre comillas emergentes -no me gusta llamarlo pequeño- creo que podemos salir beneficiados dentro del circuito de la FIS. Sinceramente considero que podemos salir reforzados porque el negocio global de la FIS debería de crecer.
“La centralización de los derechos audiovisuales de la FIS puede beneficiar a países emergentes”
Primero porque hay una venta centralizada de los derechos de un único interlocutor. El producto obviamente genera un mayor impacto y ese modelo ya se ha hecho y se ha probado en Fórmula uno en MotoGP, en tenis. Y funciona. Y luego, por otro lado, permite hacer cosas que antes no se podían. Por ejemplo, he escuchado que Disney quiere hacer un serial relacionado con lo que hacen los deportistas de alto nivel de esquí y creo que ese tipo de contenidos solo se pueden hacer si dispones de un control total del producto. No puedes hacer una grabación en Kitzbühel (y la mítica Streif) y luego llegar a Wengen (Lauberhorn) y no tener una grabación similar porque no tiene los derechos. Entonces con esa centralización, desde el punto de vista económico, ya estamos ganando. Por ejemplo: tenemos una plataforma para para la recopilación de los vídeos y el uso de ellos en redes sociales. Este método nos aporta muchas facilidades a la hora de generar contenido.

Los propios deportistas se pueden grabar y pueden descargar sus contenidos y todos esos impactos suman. Es verdad que la FIS ha invertido mucho en el personal y en el perfil de todo el área de comunicación y de patrocinio y ahora mismo está muy bien estructurado y creo que puede ser positivo para España y para el resto de países.
Me gustaría destacar que España es un gran mercado para la nieve. Es un país grande que podría llevar mucha audiencia a esos mercados de televisión.
Pero para que ese modelo funcione de verdad, nosotros lo decimos abiertamente:
“Con la venta global de derechos, la FIS gana coherencia y los países como España, visibilidad.”
No se trata de repartir los recursos por igual, sino de ofrecer un impulso específico a aquellos países que, aun con estructuras limitadas o con una actividad más reducida, están trabajando con determinación para crecer.
Los países que llevamos años apostando por desarrollar el esquí con esfuerzo, inversión y compromiso merecemos una compensación adicional dentro de este sistema de centralización. Al final, también es del interés de la propia FIS que ese esfuerzo tenga continuidad y que más naciones puedan consolidarse en el panorama internacional.
Es fundamental incorporar y consolidar mercados como el brasileño, el español o el argentino. Son países grandes, con tradición deportiva y con una base social importante, que ya han tenido referentes internacionales en distintos momentos. Si esos referentes se refuerzan y surgen nuevas figuras capaces de inspirar a las generaciones jóvenes, el impacto para el esquí y para la propia FIS sería muy positivo.
El calendario internacional de la FIS afronta un reto ambiental y logístico importante. ¿Apoya la RFEDI una reorganización más sostenible de las competiciones y qué propone para lograrlo?
Es un tema complejo, puesto que hay que equilibrar el «show» que supone el deporte y la distribución internacional del deporte, con obviamente, reducir la huella de carbono con el que todos estamos comprometidos en nuestro día a día.
Hay que tener una visión amplia. Por un lado, debemos mantener una competición presente en muchos países, no solo en Centroeuropa, donde los desplazamientos son más cortos pero el alcance sería limitado. El esquí se practica en todo el mundo y es importante reflejar esa diversidad, aunque evitando una planificación caótica o sobredimensionada.
«Existe una gran oportunidad si ampliamos ligeramente la temporada».
Se podría extender el calendario más allá de marzo, como ya ocurre en freestyle o snowboard, e incluso incorporar alguna prueba en el hemisferio sur. Sería una forma de aprovechar mejor la preparación de los deportistas, que entrenan ocho o nueve meses para competir apenas tres.

Con una temporada tan concentrada, cualquier contratiempo —una lesión o una gripe— puede dejarte fuera de buena parte del año competitivo. Un calendario más amplio y equilibrado sería más justo y más sostenible para todos.
Desde el punto de vista deportivo, tiene sentido ampliar la temporada. Pero para hacerlo de forma responsable, debemos planificar con estabilidad y anticipación. Un calendario previsible ayuda a reducir traslados imprevistos de material y, por tanto, la huella de carbono que genera la propia logística del circuito.
También es importante que los eventos estén diseñados para ser sostenibles a largo plazo. En eso la FIS está asumiendo un papel de prescriptor, y las federaciones nacionales estamos aprendiendo y adaptándonos. Pero esta transformación requiere un diálogo muy claro con las estaciones de esquí, que son actores esenciales en cuestiones como el pisado de pistas, la producción de nieve o la elección de fechas.
Ahora es el momento de priorizar esas decisiones, porque de ellas depende que podamos seguir practicando este deporte en los próximos años. Nuestro reto diario es encontrar ese equilibrio entre mantener un nivel competitivo alto y reducir al máximo el impacto ambiental. Ese es, en definitiva, el verdadero estándar que marca hoy la FIS.
Las nuevas exigencias técnicas de la FIS suponen un reto. ¿Está preparada España para adaptarse y mantener su competitividad?
Estuvimos recientemente en Barcelona, en una reunión con estaciones de esquí, federaciones y clubes, hablando precisamente de este tema: cómo equilibrar innovación, regulación, seguridad y costes. Es un desafío que requiere una visión global, porque las decisiones técnicas tienen un impacto directo en todos los niveles del deporte. No se trata de buscar titulares fáciles ni de simplificar el debate. La seguridad y la evolución tecnológica deben abordarse con rigor, con diálogo y con una comprensión completa de las implicaciones económicas y operativas que conllevan.
Muchas lesiones no se deben a una caída aislada, sino a la fatiga acumulada o a cargas de entrenamiento mal gestionadas»
La regulación es necesaria, pero debemos analizar siempre su impacto real en los deportistas y en las familias. Mejorar la seguridad -ya sea mediante airbags, tejidos protectores o sistemas contra lesiones por corte– supone un coste, y hay que encontrar un equilibrio razonable.

El esquí es, por naturaleza, un deporte con riesgo. Esa búsqueda de velocidad, de saltos, de salir del confort forma parte de su esencia. Pero nuestra responsabilidad es poner todos los medios posibles para minimizar ese riesgo y proteger al deportista en cualquier circunstancia.En Barcelona no solo hablamos de equipamiento externo, sino también de tecnologías wearable y de la formación del personal técnico. Muchas lesiones no se deben a una caída aislada, sino a la fatiga acumulada o a cargas de entrenamiento mal gestionadas.Por eso, nuestra mayor contribución como Federación es ofrecer herramientas y formación: jornadas técnicas, programas de prevención y protocolos de control. No se puede eliminar el riesgo por completo, pero sí reducirlo al mínimo posible. Y ese debe ser el objetivo común de todos los que trabajamos por el futuro del esquí.
¿Qué papel desempeña RFEDI dentro de la FIS y qué peso tiene España en la toma de decisiones internacionales? ¿Sientes que nuestra voz tiene hoy más fuerza que hace unos años?
Llevo diez años en la Federación y te puedo decir que los primeros años no los escuchaba nadie: ni siquiera nos saludaban.
Gracias, especialmente, al trabajo que ha realizado May Peus con el Consejo, hoy estamos muy bien representados dentro de la FIS y, sobre todo, somos escuchados. No solo por el valor de su voto –recordemos que el Consejo está formado por apenas diecisiete miembros y cada decisión tiene un gran peso–, sino también por la capacidad de influencia que supone estar presentes en primera línea, participando directamente en decisiones clave.
“Hoy la RFEDI no solo es escuchada, sino que en ocasiones sirve de referencia”
Además, en los últimos años hemos consolidado excelentes relaciones con distintos países. Mantenemos un contacto fluido con Chile, Argentina y Andorra, con quienes compartimos intereses comunes, y también con Suiza y Austria, que son referentes dentro del circuito internacional.
En este momento, la FIS está representada por los dos sectores que concurrieron a las últimas elecciones, encabezados por Johan Eliasch y Urs Lehmann, y hemos logrado mantener una relación constructiva con ambos. Ese equilibrio nos permite participar en conversaciones relevantes y ser tenidos en cuenta en temas tan importantes como la innovación, el desarrollo de los países emergentes, la gestión de cuotas o los cupos de participación.
Hoy, la RFEDI no solo es escuchada, sino que en algunas ocasiones sirve de referencia. Se interesan por cómo estamos haciendo las cosas en España, y eso, sinceramente, es algo que no había ocurrido antes.
Alto rendimiento – Deportistas y resultados
Detrás de cada medalla y cada dorsal hay años de trabajo silencioso, de entrenamientos, viajes y sacrificio. España vive una generación brillante de deportistas —de Lucas Eguibar a Queralt Castellet, de Audrey Pascual a Jaume Pueyo y otros nuevos talentos emergentes— que están marcando el camino hacia Milán-Cortina y más allá. En esta parte de la conversación, Olmo Hernán desgrana las claves del alto rendimiento: la preparación física, la selección de equipos, la planificación técnica y el acompañamiento humano que permite a los atletas alcanzar su máximo nivel.
Venís de una buena temporada con multitud de deportistas destacando a gran nivel. ¿Qué objetivos deportivos os marcáis para 2025–2026 en cada disciplina?
Venimos de una muy buena temporada. Además del gran rendimiento de Audrey Pascual, cuya explosión ha sido espectacular, también hemos tenido excelentes resultados de Jaime Pueyo y de varios deportistas de esquí de fondo, lo que es una magnífica noticia para España. Tener ahora atletas de alto nivel compitiendo en la Copa del Mundo de esquí fondo demuestra que el trabajo de base está dando sus frutos.
A ellos se suman otros jóvenes que vienen pisando fuerte en alpino y en snowboard cross. Hay también nuevas generaciones que están creciendo en disciplinas que todavía no son olímpicas, pero que podrían serlo pronto. De hecho,
«el próximo 16 de diciembre, la FIS votará en Francia la posible inclusión del freeride en el calendario olímpico, una decisión clave que apoyamos desde la Federación»
Esa incorporación permitiría que dos de nuestros referentes internacionales, Abel Moga y Núria Castán, ambos en el top mundial del freeride, pudieran formar parte del circuito olímpico. Sería un paso muy importante no solo en reconocimiento deportivo y mediático, sino también a nivel institucional, porque abriría la puerta a más ayudas y programas de apoyo público.

Este año afrontamos una temporada crucial, con toda la Copa del Mundo en marcha y los Juegos Olímpicos (febrero) y Paralímpicos (marzo) de 2026 en el horizonte. Son los grandes objetivos de cada ciclo de cuatro años, pero nuestra planificación no se centra únicamente en ellos: preparamos cada temporada con una visión global, cuidando los picos de forma y la progresión de cada deportista.
Espero una mayor solidez de resultados por parte de Juan del Campo y Quim Salarich en la Copa del Mundo. Ambos tienen el nivel para situarse con regularidad entre los 15 mejores del mundo; lo difícil no es llegar, sino mantener esa estabilidad. También confío en que Albert Ortega y Aleix Aubert, en gigante, pueda consolidarse dentro del top-30, y que podamos contar de forma habitual con dos plazas españolas en la segunda manga.
“La nueva generación española llega con talento, ambición y la experiencia de quienes ya han tocado el podio.”
El grupo de jóvenes también está creciendo con fuerza. Deportistas como Luken Garitano en alpino comienzan a adquirir experiencia en velocidad y a mostrar su potencial. En snowboard, Lucas Eguibar y Álvaro Romero siguen siendo nuestros grandes referentes: ambos han logrado podios y victorias en Copa del Mundo y afrontan la temporada con opciones reales de medalla en Milán-Cortina 2026.
Por su parte, Queralt Castellet, una de las deportistas españolas más veteranas y laureadas, sigue siendo una seria candidata al podio. Ya logró medalla en los anteriores Juegos y, con 36 años, afronta su próxima cita olímpica con la misma ilusión y determinación. Detrás viene una generación prometedora con nombres como Nora Cornell o Unai López, que están empezando a destacar en el circuito internacional de freestyle snowboard. En Freestyle contamos con gran talento como el que nos aporta Javi Lliso que hizo diploma olímpico en Pekín y Thibaut Magnin, así como un equipo en baches formado por los hermanos Verdaguer (Lucas, Oliver y Anton) que también tienen alguna opción de estar en el top30 mundial.
En Paralímpicos, Adrián Pascual fue una de las grandes revelaciones de la pasada temporada, dominando la Copa del Mundo. Y por último pero no menos importante, el esquí de fondo, con la evolución de Jaume Pueyo que ha sido sobresaliente. La pasada temporada logró situarse ocho veces entre los 30 primeros de la Copa del Mundo, lo que confirma su enorme potencial.
¿Cómo se decide quién entra o sale de los equipos nacionales? ¿Se valoran más los resultados, el potencial o el compromiso a largo plazo?
El proceso de incorporación y permanencia en los equipos se basa en criterios objetivos, conocidos por todos los deportistas desde el inicio de temporada. Cada año se publican los requisitos de acceso y de permanencia, elaborados junto con los directores técnicos de cada modalidad.
Sabemos que la aplicación estricta de los criterios puede parecer dura, pero es la única forma de garantizar transparencia y responsabilidad en la gestión del dinero público.
“Preferimos ser exigentes en el acceso antes que incluir a alguien sin poder ofrecerle las condiciones adecuadas.”
En ocasiones, cuando un deportista ha sufrido circunstancias excepcionales, hemos hecho esfuerzos por ofrecer una prórroga, pero la norma general es clara: entrar en el equipo nacional significa contar con todos los recursos necesarios para competir al más alto nivel.
Preferimos ser exigentes en el acceso antes que incluir a alguien sin poder ofrecerle las condiciones adecuadas. Es un modelo que prioriza la calidad sobre la cantidad y que busca, ante todo, optimizar la inversión y garantizar que cada deportista que representa a España tenga realmente la oportunidad de alcanzar el máximo nivel.
De la base al alto nivel: fortalecer la alianza entre la RFEDI y las estaciones
El desarrollo del esquí español pasa inevitablemente por las estaciones: son el terreno donde se forman los clubes, se entrenan los deportistas y surgen las primeras vocaciones. Pero también son el lugar donde se pone a prueba la accesibilidad real del deporte. En esta parte de la entrevista, Olmo Hernán reflexiona sobre la necesidad de reforzar la colaboración entre la RFEDI, ATUDEM y las estaciones de esquí, y sobre cómo garantizar que ningún talento joven quede fuera por falta de medios o estructuras adecuadas.
¿Cómo puede fortalecerse la colaboración entre la RFEDI, ATUDEM y las estaciones para detectar y formar nuevos talentos?
Creo que hemos avanzado mucho en las sinergias y en la comunicación con las estaciones de esquí en España. No solo por la tecnología, sino también gracias a las personas que están hoy al frente de algunas estaciones clave. Con muchas de ellas mantenemos un contacto semanal de gestión que nos permite entender mejor qué necesitamos unos de otros: lo que la Federación demanda y lo que las estaciones pueden ofrecer.

¿En qué podemos seguir mejorando juntos? En seguir comunicando, innovando y compartiendo información y experiencias. Podemos hacerlo a través de jornadas de formación, como la que celebramos recientemente, o mediante los canales de colaboración que utilizamos a diario. La competición, la preparación de los deportistas, la organización de eventos o el uso del material técnico aportan un conocimiento valiosísimo que, de alguna manera, convierte a las estaciones en auténticos laboratorios de innovación.
«Lo que se aprende en el ámbito deportivo puede aplicarse después al esquí turístico y recreativo»
Hoy, la tecnología nos permite dar un salto más. Podemos colocar un GPS en un deportista y conocer su trazado, su nivel de fatiga, las zonas más utilizadas de la estación o el tipo de nieve en tiempo real. Toda esa información nos ayuda a mejorar la experiencia del esquiador y a personalizar la práctica deportiva.
Esa misma tecnología puede servir para abrir el esquí a más públicos: personas con discapacidad, jóvenes en formación, esquiadores máster o debutantes que requieren condiciones adaptadas. Desde la Federación podemos planificar competiciones en momentos óptimos de la temporada, cuando las condiciones son mejores, y contribuir a una gestión más eficiente.
En definitiva, lo importante es mantener una visión común. Y tengo la sensación de que, hoy, Federación y estaciones vamos en la misma dirección: mejorar la experiencia del esquiador y conseguir que España siga formando deportistas de alto nivel. Hay margen de mejora, por supuesto, pero contamos con una base sólida. Si seguimos apostando por la tecnología, la comunicación y la cooperación, podremos crecer juntos y consolidar ese progreso.
¿Qué medidas impulsa la RFEDI para democratizar el acceso al esquí y apoyar a las familias con menos recursos?
En los últimos años hemos visto un cambio evidente en los hábitos de ocio, especialmente entre los jóvenes. La pandemia aceleró esa transformación y hoy existe una competencia enorme por la atención, con opciones de entretenimiento inmediatas y digitales.
Sin embargo, el contacto con la naturaleza y con la nieve sigue ofreciendo algo único: una experiencia real, física, que genera valores y emociones que ninguna pantalla puede sustituir. Creo que esa necesidad de reconexión con lo auténtico volverá a crecer y que la montaña tiene mucho que aportar en ese sentido.
“El contacto con la naturaleza y con la nieve ofrece algo único: una experiencia real que ninguna pantalla puede sustituir.”
Desde la Federación apoyamos iniciativas que facilitan el primer contacto con la nieve: programas como “Un día de esquí” en Cataluña, el plan de iniciación en Navarra, o los programas escolares impulsados por la Diputación de Granada. Gracias a ellos, muchas familias descubren por primera vez la montaña y el esquí.
El reto está en mantener ese vínculo: que quienes prueban la nieve una vez quieran volver. Por eso trabajamos junto a clubes y federaciones autonómicas para que esa primera experiencia se convierta en una relación duradera con el deporte y con el entorno de montaña.
Conectar con la generación digital: el nuevo desafío del esquí español
La montaña está cambiando, y con ella, la forma de entender el deporte. Nuevas tecnologías, ciencia aplicada al rendimiento, medición de datos y políticas de sostenibilidad están moldeando un nuevo paradigma en la gestión del esquí y el snowboard. España no es ajena a esta revolución. En esta última parte de la entrevista, Olmo Hernán reflexiona sobre la importancia de la innovación, la responsabilidad medioambiental y la necesidad de que el progreso técnico vaya acompañado de una visión ética y sostenible del deporte.
¿Qué estrategias de contenidos tenéis para convertir competiciones en «entretenimiento deportivo» y crecer en audiencias jóvenes?
Recuerdo que cuando llegué a la Federación, en 2014, me sorprendió que todavía no existiera una estrategia digital clara. Las redes sociales ya eran habituales, pero se consideraban costosas o secundarias. Desde entonces, hemos vivido una auténtica transformación: hoy son una de nuestras mayores oportunidades de comunicación.
A diferencia de otros deportes, las competiciones de invierno no siempre generan grandes audiencias en directo. Sin embargo, hemos logrado despertar interés mostrando lo que hay detrás: los entrenamientos, la preparación, la vida de los deportistas. Eso ha permitido que muchos atletas que antes pasaban desapercibidos tengan hoy una comunidad que los sigue y se identifica con ellos.
“Los jóvenes no siempre ven las carreras en directo, pero sí consumen los contenidos en redes: ahí es donde debemos estar.”
Esa visibilidad tiene un valor enorme, porque nos permite ofrecer retorno real a los patrocinadores y conectar con las nuevas generaciones. Los jóvenes no siempre ven las carreras en directo —porque ellos mismos están en la nieve los fines de semana—, pero sí consumen los resúmenes y los contenidos en redes. Ahí es donde debemos estar.
Por eso estamos invirtiendo en contenido de calidad, cercano y positivo, que inspire y fomente la pertenencia. Las redes sociales nos han dado la posibilidad de llegar a públicos que antes no alcanzábamos y de construir una comunidad en torno al esquí español.
Creo que esa es nuestra responsabilidad: mostrar que la nieve también forma parte del presente digital y que puede generar contenidos atractivos, auténticos y motivadores para las nuevas generaciones.
El lado humano del liderazgo: Olmo Hernán
Más allá de los presupuestos, los resultados y las estrategias, hay una dimensión que define a toda persona que lidera un proyecto colectivo: la humana. En esta última parte, nos adentramos en la faceta más personal de Olmo Hernán —su forma de entender la gestión de RFEDI, las decisiones difíciles, las lecciones aprendidas y la visión de futuro que lo impulsa a seguir construyendo el camino de la nieve española. Un cierre que nos recuerda que, detrás de cada estructura y cada éxito deportivo, siempre hay personas que creen, trabajan y sueñan.
¿Qué consejos le darías al Olmo de hace diez años, cuando asumiste este proyecto?
Le diría que se rodeara de buena gente, de personas apasionadas por este deporte. Ese ha sido, sin duda, uno de los mayores aciertos de estos años. Hemos tenido la suerte de contar con un equipo excepcional, que no siempre aparecen en las fotos, pero que son quienes realmente han hecho posible este crecimiento: pasar de un presupuesto de dos millones y medio a más de siete millones de euros.

Cuando llegamos, May Peus y yo lo hicimos casi “a contracorriente”. Ganamos por un voto y llegábamos con ideas nuevas, incluso incómodas, que generaban cierto escepticismo. Algunas eran utópicas, pero otras demostraron ser necesarias. Lo importante fue mantenerse fiel a los principios, apostar por la profesionalización y evitar a quienes buscan aprovecharse del sistema sin aportar al deporte.
«La coherencia genera respeto»
En el fondo, el secreto está en rodearse de personas honestas y apasionadas, que trabajen con convicción y no por intereses. En el deporte, la pasión es un filtro natural que separa a quien lo hace por vocación de quien lo hace por conveniencia.
Además, le recordaría que todo proyecto, por muy inspirador que sea, necesita una base económica sólida. Sin financiación, nada funciona. Pero esa estabilidad no se consigue solo buscando patrocinadores, sino construyendo credibilidad. No basta con ser profesional; hay que parecerlo y demostrarlo con hechos.
En estos años hemos ganado credibilidad porque hemos sido coherentes: hemos tomado decisiones difíciles y las hemos mantenido, incluso cuando no eran populares.
La gente sabe qué esperar de ti, y eso es lo que da solidez a una institución. También hemos tenido la fortuna de contar con un entorno de apoyo extraordinario: especialistas en áreas jurídica, fiscal, administrativa o de innovación que colaboran de forma altruista. Son profesionales de altísimo nivel que aportan su conocimiento porque creen en el proyecto. Esa red de voluntarios expertos, imposible de pagar por su valor, es una de las mayores fortalezas que hemos construido.
Si tuvieras que elegir dos medidas para multiplicar el rendimiento de los deportistas españoles, ¿cuáles serían?
No hay fórmulas mágicas, pero creo que la clave está en la planificación a largo plazo y en el uso inteligente de la tecnología. Los resultados no se transforman en dos años; se construyen en diez. Un deportista puede tener altibajos, pero necesita saber que forma parte de un sistema que piensa en su desarrollo a largo plazo.
“Si tuviera recursos ilimitados, los invertiría en la base: ahí se construye el futuro del alto nivel.”
La tecnología está cambiando nuestra manera de entrenar: el análisis del sueño, la fisiología, la biomecánica o el control de cargas nos ofrecen datos que antes no teníamos. En otros deportes esto lleva décadas implementado; en el esquí estamos empezando a aplicarlo con rigor, y ahí hay una gran oportunidad.
Y si tuviera recursos ilimitados, los invertiría en la base y la tecnificación: más días de entrenamiento, mejor seguimiento, programas específicos para jóvenes —especialmente para mujeres— y sistemas que garanticen que cada deportista entrena bien desde los 12 o 13 años. Ahí se construye el futuro del alto rendimiento.
Y si miras hacia el futuro, ¿qué legado te gustaría dejar como director de la RFEDI?
Me gustaría dejar una Federación sólida, que funcione independientemente de las personas que la dirijan. Que no dependa de nombres, sino de una estructura profesional y estable. Me preocupa que, históricamente, haya habido demasiados vaivenes; por eso intento construir un modelo que tenga inercia institucional, que se mantenga en el tiempo incluso si las cosas no se hacen perfectas.
Mi mayor orgullo sería haber formado un equipo de personas mejores que yo en cada área, capaces de sostener el proyecto con autonomía y visión. Y, por supuesto,
«Me gustaría que esta etapa se recuerde como un periodo de grandes resultados para el deporte español en la nieve»
Hemos avanzado mucho, pero aún hay mucho por hacer. Por último, me gustaría que todas las personas que han pasado por la Federación —deportistas, técnicos, personal administrativo— recuerden su etapa aquí como una experiencia positiva, un lugar donde se les trató bien y donde aprendieron.
Al final, eso es lo que da sentido a todo: saber que el esfuerzo colectivo ha merecido la pena y que, de alguna manera, hemos contribuido a dejar el esquí español un poco mejor de lo que lo encontramos.
La voz de Olmo Hernán combina la serenidad del gestor con la determinación del deportista. En sus palabras hay método, pero también pasión y una formación destacable en INEF (CAFYD); la convicción de quien ha vivido la montaña desde la nieve y ahora la lidera desde los despachos.
Salir de la sede de la RFEDI, paseando por el Templo de Debod en pleno corazón de Madrid , deja una sensación curiosa: uno imagina el sonido lejano de los esquís sobre la nieve, los sueños de los jóvenes que entrenan hoy en Baqueira, Sierra Nevada o La Molina, y la certeza de que el futuro del deporte blanco español se está construyendo, día a día, con una mezcla de visión, profesionalidad y amor por la montaña.
Porque más allá de los resultados y los podios, lo que Olmo transmite es una idea sencilla y poderosa: que la nieve española tiene presente, tiene futuro, y sobre todo, tiene alma.
































