La montaña aragonesa vive un momento decisivo en el que confluyen grandes retos y oportunidades. Desde la gestión sostenible de los recursos naturales hasta la apuesta por el turismo de nieve como motor económico y social, las políticas públicas juegan un papel esencial. Consciente de esta realidad, Manuel Blasco, consejero de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón, comparte en esta entrevista exclusiva con I Love Ski su visión sobre el presente y el futuro de los territorios de montaña.

A través de sus respuestas, conocemos de primera mano las prioridades estratégicas de Aragón y las líneas de acción que marcarán los próximos años para las estaciones de esquí y los destinos de montaña de la región.


¿Cómo valora el avance del Plan Pirineos hasta la fecha? El informe de octubre de 2023 indicaba una dotación inicial de 75 M € en inversión, y ya se han aprobado convenios por más de 57 M € para proyectos en estaciones de esquí ¿Se mantiene esa cifra y qué expectativas hay para las próximas fases?

El Plan Pirineos supone una apuesta global para el territorio que no solo contempla inversiones en las áreas de mi departamento, Medio Ambiente y Turismo, sino que incluye también actuaciones en muchos otros ámbitos, como carreteras o viviendas, entre otros. De hecho, se han impulsado ya inversiones por una cuantía de 195 millones de euros, si tenemos en cuenta los proyectos que se han lanzado en los diferentes departamentos del Gobierno de Aragón.

¿Cómo balancea el departamento la inversión en turismo versus protección del patrimonio natural?

El turismo y el respeto al medio natural es algo que en Aragón está unido, dado que nuestros recursos naturales constituyen uno de nuestros principales atractivos para el turismo. Ha sido, de hecho, el propio territorio el que ha escogido muchos de los proyectos concretos que se van a desarrollar en el Plan Pirineos, en el marco de los planes de sostenibilidad turística en destino que cuentan con fondos europeos.

Como ya he mencionado,

«el Plan Pirineos no es solo una apuesta por el turismo de nieve sino una estrategia para vertebrar el territorio y para desestacionalizar el turismo en el Pirineo»

Prueba de ello, por ejemplo, es el Plan Sobrarbe, una comarca que no cuenta con estaciones de esquí y en la que se van a invertir 13,5 millones de euros en proyectos turísticos, en viviendas asequibles para trabajadores y en el asfaltado de la pista de Chía a Plan.

En relación con el proyecto del telecabina Benasque-Cerler. Recientemente se ha aprobado una inversión millonaria, con ejecución prevista al 100% antes de marzo de 2026 y una capacidad estimada de hasta 2.400 personas por hora. ¿Podría detallarnos cuáles son los principales hitos en el calendario de ejecución? Asimismo, ¿cómo se estructurará la financiación entre los distintos actores implicados?

En estos momentos la telecabina de Benasque-Cerler se encuentra en obras y, como usted mismo ya ha comentado, su puesta en marcha está prevista para el año 2026. Esta actuación cuenta con 16,1 millones de fondos europeos y 1 millón de euros del Gobierno de Aragón, a los que se suman otros 1,2 millones del Ejecutivo autonómico para acometer actuaciones de protección contra posibles inundaciones.

En el telecabina Astún‑Candanchú se han comprometido 22 M € (incluyendo 9 M € autonómicos) o variantes como 26–30 M € incluyendo inversión licitada (Teleféricos y Nieve SL por 29,77 M €) ¿Cuáles son los plazos previstos, y se ha abierto ya un proceso de declaración como Proyecto de Interés General? Se proyecta una capacidad de 600 pers/h en la fase inicial, llegando a 2 400 en 2035 ¿Cómo se planifica financieramente esa expansión?

Efectivamente, las estaciones de Astún y Candanchú quedarán unidas a partir 2027 con una telecabina que permitirá recorrer 3,6 kilómetros y pasar de 1.565 a 2.022 metros de altura en 12 minutos. En estos momentos,

«se está ultimando la aprobación del Plan de Interés General de Aragón (PIGA), que permitirá comenzar de forma inmediata las obras».

El Ejecutivo autonómico destinará 17 millones de euros de fondos propios a esta iniciativa, que se suman a los 10 millones procedentes de fondos europeos y a los 3 millones que aporta la Diputación Provincial de Huesca.

El proyecto está dividido, como bien comenta, en varias fases. Como no puede ser de otra manera, la ampliación progresiva de la capacidad de la telecabina se dotará presupuestariamente cuando llegue el momento y se vayan cumpliendo las diferentes fases.

El tobogán de Panticosa representa un proyecto singular de 3 km de recorrido, 700 m de desnivel y una inversión de 6,7–7,7 M € ¿Cómo se vislumbra su impacto sobre la estacionalidad y el flujo de visitantes?

Hay que tener en cuenta que más de 500.000 personas al año visitan cada invierno Formigal y Panticosa para disfrutar de la nieve y casi 20.000 lo hacen cada verano para subir en la telecabina. Este tobogán reforzará la desestacionalización del turismo, dado que podrá dar servicio a los turistas durante 10 meses al año y sus 50 trineos permitirán a 1.100 personas disfrutarlo cada día.

A finales de 2023 se ejecutó una exitosa reasignación de fondos de los planes de sostenibilidad turística, permitiendo firmar convenios clave. ¿Qué lecciones se obtienen sobre coordinación autonómica‑local?

Efectivamente, Aragón logró redistribuir los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino de las convocatorias de 2021 y 2022, salvaguardando de este modo proyectos vitales e irrenunciables para el Pirineo. Tras la negociación con las entidades locales y con el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el Gobierno de Aragón pudo desbloquear proyectos como la unión de Benasque y Cerler por telecabina o la unión de Astún y Candanchú, entre otros. Sin duda, este acuerdo, que incluyó tanto a las entidades locales afectadas, como al propio Ejecutivo aragonés y al Gobierno central, fue muy positivo y evidencia cómo gracias a la colaboración institucional podemos alcanzar acuerdos que beneficien a todos los ciudadanos.

Puesto que Aramón depende del holding público‑privado (Gobierno de Aragón + Ibercaja) y no directamente del Departamento, ¿cómo colabora el consejero con esta entidad para la ejecución técnica y operativa de proyectos dentro del Plan Pirineos?

La colaboración con Aramón es excelente, dado que nos mueve el objetivo común de garantizar un turismo de calidad para la comunidad, en este caso en el sector de la nieve, y en ofrecer un servicio excelente a nuestros visitantes.

¿Qué nuevos proyectos prevé incluir el Plan Pirineos en plantas como Sallent de Gállego o Sobrarbe? Se mencionan inversiones en señalética, miradores, ecoturismo, planes forestales y pacto climático.

La lista de proyectos es muy amplia. En Sallent de Gállego y Formigal, se llevarán a cabo diversas actuaciones que abarcan desde la mejora de infraestructuras hasta la digitalización y promoción turística. Se contempla la creación de nuevos aparcamientos disuasorios, la adecuación de los cauces de los ríos Gállego y Aguas Limpias, la construcción de un nuevo depósito de agua, y la peatonalización de la Plaza Valle de Tena. A nivel tecnológico, se digitalizarán los parkings y se desarrollarán aplicaciones turísticas, una nueva página web y redes sociales, además de crear contenido multimedia. Finalmente, se realizarán mejoras en la señalética y se acondicionará el mirador de San Mamés para personas con movilidad reducida.

En lo que se refiere al plan Sobrarbe, se ha apostado por un modelo que beneficia a todo el territorio, con una inversión prevista de 13,5 millones de euros hasta 2027 para 29 actuaciones concretas que benefician a más de una veintena de municipios (Aínsa, Sieste, Boltaña, Fiscal, La Fueva, Bielsa, Tierrantona, Lafortunada, Labuerda, Escalona, Añisclo, Fanlo, Sarvisé, Castellazo, El Grado, Laspuña, Abizanda, Gistaín, Lecina, San Juan de Plan, Serveto, Tella y Bárcabo). Por mencionar algunas en concreto, hay una línea específica para iniciativas de promoción de la bicicleta de montaña; mejora de la accesibilidad, conservación, movilidad sostenible e infraestructuras en el entorno del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido; actuaciones que refuerzan la señalización, interpretación del patrimonio geológico y cultural del Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos; además de proyectos singulares en 16 municipios.

¿Qué indicadores específicos utilizan para evaluar el impacto del Plan Pirineos a medio y largo plazo (por ejemplo, creación anual de empleo, incremento de visitantes, desarrollo del turismo de verano o retorno económico)?.

Como cualquier plan estratégico de gran envergadura, el impacto del Plan Pirineos solo podrá ser medible y evaluable de forma precisa a medio y largo plazo. Esto se debe a que las inversiones en infraestructuras, la creación de nuevas ofertas turísticas y las políticas de desarrollo social y demográfico requieren tiempo para madurar y generar efectos tangibles en la economía y la sociedad local. Por supuesto, un indicador clave será el incremento de visitantes y, más importante aún, la desestacionalización del turismo, midiendo el número de turistas que eligen el Pirineo fuera de los meses de verano y de la temporada de nieve. Además, se considerarán indicadores demográficos para evaluar si el plan contribuye a frenar la despoblación, analizando el aumento o estabilización del censo poblacional.