FIS y Ski Austria han sellado hoy un acuerdo histórico: a partir de la temporada 2027/28, la federación internacional asumirá la comercialización de los derechos internacionales de televisión y medios digitales de todas las pruebas de la Copa del Mundo de Esquí Alpino y demás disciplinas FIS disputadas en Austria.
Detrás de este titular se esconde mucho más que una operación contractual: es el paso definitivo hacia la centralización global de los derechos mediáticos del esquí, un movimiento que puede redefinir la forma en que el deporte blanco se proyecta al mundo.
Se puede considerar que la centralización de los derechos mediáticos internacionales de la Copa del Mundo FIS es el proyecto emblemático de la nueva era Lehmann-Eliasch. Todo apunta a que el nuevo CEO de FIS, Urs Lehmann, ha hecho posible lo que durante años fue solo una aspiración: construir un producto mediático global, homogéneo y comercializable.
El fin de la excepción austríaca
Hasta ahora, Austria era la gran excepción en el sistema. Mientras la mayoría de federaciones nacionales de envergadura habían delegado en la FIS la venta internacional de sus derechos, Ski Austria seguía negociando por su cuenta. Y tenía razones para hacerlo: alberga algunos de los eventos más icónicos y mediáticos del calendario en algunas de las mejores estaciones de esquí en Austria, como el Hahnenkammrennenen Kitzbühel o la apertura de temporada en Sölden, que por sí solos captan audiencias millonarias.
Sin embargo, el nuevo acuerdo anunciado el 15 de septiembre pone punto final a esa autonomía. Desde 2027, todos los eventos FIS en suelo austríaco serán gestionados internacionalmente por la federación, a través de su agencia exclusiva InFront, hasta la temporada 2033/34 al igual que se hará entre las federaciones más relevantes que ya habían aceptado: Suiza, Alemania, Italia, Noruega, Suecia, Finlandia, Francia, Canadá, Estados Unidos, Eslovenia, etc
Para FIS, esta incorporación es clave: completa el puzzle de su estrategia de centralización y le permite presentar al mercado un producto global homogéneo, sin fisuras geográficas ni excepciones.
FIS mueve ficha, emulando a la Fórmula 1 o la UEFA Champions League
La decisión de FIS y Ski Austria no surge en el vacío: responde a una tendencia internacional muy marcada hacia la concentración de derechos mediáticos, que ha transformado profundamente el modelo económico de otros deportes en los últimos veinte años.
En la Fórmula 1, la centralización completa de los derechos audiovisuales en manos de Formula One Management permitió uniformar el producto y disparar su valor global. En 2006, los ingresos comerciales totales rondaban los 600 millones de dólares; en 2023, superaban los 3.200 millones según Liberty Media (propietaria del campeonato desde 2017). La narrativa homogénea, el control total de la señal internacional, la creación de la plataforma F1 TV y el uso estratégico de contenidos digitales (como excelente serie documental Drive to Survive de NETFLIX o la película de F1 protagonizada por Brad Pitt) han permitido rejuvenecer drásticamente su audiencia: en EE.UU., la media de edad del espectador ha descendido de 38 a 32 años en menos de una década.
Por otro lado, en el «deporte rey», la UEFA Champions League funciona desde hace años como un producto centralizado a escala continental. La UEFA vende de forma conjunta los derechos televisivos y digitales para todos los partidos del torneo, negociando por bloques regionales (Europa, América, Asia) y generando más de 3.000 millones de euros anuales en ingresos por derechos audiovisuales, según su último informe financiero. Esta estrategia ha garantizado retransmisiones unificadas, estándares de producción elevados, una marca potente y reconocible en todos los mercados, y una explotación digital global que abarca desde resúmenes en tiempo real hasta plataformas propias de streaming.
También disciplinas de nicho han seguido este camino con éxito. El World Surf League centralizó sus derechos internacionales en 2015, lanzando su propia plataforma OTT «Over The Top» y logrando cuadruplicar su audiencia en menos de cinco años. Los proveedores OTT tienen control sobre su catálogo, la monetización (suscripciones, publicidad, pago por evento) y la forma en que se entrega. Y el Freeride World Tour ha construido notoriedad internacional precisamente gracias a la visión de su CEO Nicolas Hale Woods con un modelo 100% centralizado, produciendo de forma directa su señal internacional y distribuyéndola de manera coordinada en redes, apps y plataformas globales.
Qué cambia para el esquí… y por qué importa
Más visibilidad, más coherencia de marca. Los eventos austríacos dejarán de venderse de forma aislada y pasarán a formar parte de un paquete global, lo que permitirá negociar con grandes grupos audiovisuales, ampliar la cobertura en nuevos mercados y garantizar una identidad visual coherente para todo el circuito.
Mayor capacidad de inversión. Al centralizar los ingresos, la FIS podrá planificar y reinvertir en producción audiovisual, innovación tecnológica, plataformas OTT y contenidos digitales, claves para conectar con las nuevas generaciones.
Estímulo para los atletas y patrocinadores. Una exposición internacional más amplia multiplica el valor de los contratos de patrocinio, algo esencial para sostener las carreras de los deportistas y atraer inversión privada en un contexto de creciente competencia con otros deportes de invierno como el snowboard freestyle o el freeski.
Aunque no todo son ventajas. La entrada de Austria plantea también interrogantes como la pérdida de autonomía local bajo un excesiva uniformización donde algunos organizadores temen perder control sobre la narrativa y la producción de sus eventos, especialmente aquellos con fuerte arraigo cultural. También cabe valorar la dependencia de un único operador, dado que el éxito del modelo dependerá en gran medida de la capacidad de Infront (pertenece actualmente a la empresa china Wanda Sports Group) para maximizar el valor comercial y mantener altos estándares de producción en todos los países.
Y es que ver las competiciones de esquí en televisión, a veces no es tan sencillo. En la mayoría de Europa Occidental, los derechos internacionales están centralizados en Infront, que los sublicencia principalmente a Eurosport (Grupo Warner Bros. Discovery) y a radiodifusores públicos nacionales. Por otro lado, los países con mayor tradición de esquí (Austria, Alemania, Suiza, Italia, Francia) suelen tener doble ventana: señal en abierto nacional que se suma a la señal internacional vía Eurosport.
| País / región | Principales cadenas que emiten competiciones FIS |
|---|---|
| Austria | ORF (derechos nacionales exclusivos, cobertura completa en abierto) |
| Alemania | ARD / ZDF (en abierto); cobertura complementaria en Eurosport |
| Suiza | SRF / RTS / RSI (según región lingüística) |
| Francia | Eurosport (derechos principales), y pruebas destacadas en abierto por France Télévisions |
| Italia | RAI (algunas pruebas en abierto) + Eurosport (cobertura completa) |
| España | Eurosport España (derechos exclusivos en TV de pago y streaming vía Max) |
| Reino Unido / Irlanda | Eurosport UK (streaming en Discovery+) |
| Países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia) | NRK (Noruega), SVT (Suecia), Yle (Finlandia) |
| Europa Central y del Este | Eurosport (principal operador paneuropeo) |
| Streaming internacional | Algunas pruebas disponibles en directo o diferido en FIS App o en el sitio web oficial FIS TV (solo en países sin acuerdos exclusivos locales) |
La FIS está preparando, dentro de su estrategia de centralización, un servicio global de streaming unificado para 2027/28, aunque aún no se ha anunciado oficialmente.
Un desafío en la era de la atención fragmentada
Más allá de la gestión contractual, este acuerdo refleja una realidad: la batalla por la atención del público es cada vez más dura. El consumo deportivo se ha fragmentado; los jóvenes ya no se sientan horas ante el televisor (algunos hace años que no la encienden), sino que siguen el deporte en redes, plataformas de streaming y clips breves en el móvil.
El esquí competitivo se enfrenta a un cambio de paradigma: ya no basta con retransmitir carreras, hay que cautivar audiencias en cualquier dispositivo y en todo momento. El acuerdo con Ski Austria abre precisamente esa posibilidad, al permitir diseñar una estrategia digital global y coherente: resúmenes instantáneos en tiempo real, producción en formato vertical para móviles, contenido de backstage, narrativas personales de los atletas y experiencias inmersivas para redes sociales. Son herramientas que otros deportes han adoptado con enorme éxito y que el esquí “tradicional” apenas comienza a explorar, siguiendo el ejemplo de circuitos innovadores como el Freeride World Tour, que ha sabido transformar cada competición en un espectáculo audiovisual pensado para el público digital con una producción 100% interna de señal, emisión en directo vía plataformas y redes, clips verticales y storytelling de riders.
Entre la tradición y la urgencia de reinventarse
Este acuerdo entre FIS y Ski Austria no es solo un hito contractual, sino que representa el paso definitivo hacia la transformación del esquí competitivo en un producto mediático global. La centralización de los derechos internacionales cierra una etapa marcada por la fragmentación y la negociación individualizada de un actor referente como la Austrian Ski Association, y abre otra en la que el esquí podrá presentarse al mundo con una identidad visual coherente, una estrategia digital unificada y una narrativa transversal que conecte con nuevas generaciones de aficionados.
Sin embargo, este nuevo escenario también exige una autocrítica honesta sobre las carencias actuales del esquí de competición, que durante años ha arrastrado problemas estructurales que limitan su crecimiento y su capacidad de seducción. El calendario, por ejemplo, continúa siendo complejo y poco legible para el gran público, con frecuentes cancelaciones o cambios de sede por razones meteorológicas o logísticas que generan confusión y dificultan la fidelización de audiencias. A ello se suma una marcada ausencia de narrativas humanas y de storytelling accesible: salvo contadas excepciones, los atletas siguen siendo figuras poco conocidas fuera de su país, y el contenido oficial rara vez explora su dimensión personal, emocional o de superación.
También persiste una escasa innovación en los formatos audiovisuales y en la experiencia televisiva, anclada en esquemas de retransmisión que apenas han cambiado en décadas. Mientras otros deportes han evolucionado hacia narrativas dinámicas, multipantalla y adaptadas al consumo móvil, el esquí competitivo sigue confiando casi exclusivamente en tomas fijas de seguimiento y repeticiones tradicionales. Apenas se exploran recursos que podrían revitalizar por completo la experiencia visual, como el uso de drones para captar la dimensión paisajística y la velocidad real de los descensos, o cámaras deportivas en primera persona que permitan al espectador sumergirse en la perspectiva del esquiador y sentir la intensidad de cada viraje. Esta falta de audacia tecnológica contribuye a que las retransmisiones resulten planas y previsibles, alejadas de los estándares inmersivos que hoy demanda el público digital. En el terreno digital, la disciplina sufre una fragmentación crónica y una presencia débil en redes sociales (apenas supera la FIS los 508K fans en Instagram), especialmente entre el público joven, que hoy consume deporte en plataformas rápidas, visuales e interactivas. Por último, el circuito sigue mostrando una dependencia excesiva de Europa Central y de unas pocas sedes icónicas, con escasa inversión en el desarrollo de nuevos mercados o en la diversificación real del mapa competitivo a escala global.
En este contexto, la integración de Austria en el modelo centralizado puede ser una oportunidad para abordar de raíz esas debilidades, siempre que la centralización no se limite a una operación comercial, sino que venga acompañada de una renovación profunda del relato, de la producción audiovisual, de la relación con los aficionados y con los medios de comunicación de nicho.
Porque el verdadero reto no es solo vender mejor los derechos de televisión: es reimaginar el esquí de competición para que vuelva a emocionar, inspirar y conectar con el público en un mundo saturado de estímulos deportivos y culturales.
Solo así este giro estratégico podrá traducirse en un impulso real para el esquí: no como una mera reorganización contractual, sino como una apuesta por elevar el relato del deporte blanco sin desconectarlo de las montañas y las estaciones de esquí que le dan sentido.
































