Kazajistán ha presentado en 2025 el Almaty Mountain Cluster (AMC), un plan maestro para transformar el arco montañoso de Almaty (de Turgen a Kaskelen) en un destino all-season de referencia. El núcleo alpino prevé multiplicar por 5,6 la capacidad diaria de esquiadores hasta 34.000 pax/día, desplegando más de 300 km de pistas y 58 remontes solo en la zona central. En este contexto, surge “Almaty SuperSki”, un nuevo dominio esquiable, concebido para ampliar la base de practicantes con una oferta significativa para debutantes.

Estas cifras, marcan un salto cualitativo para la región, con foco en conectividad por telecabinas entre Shymbulak y Oi-Qaragai y modelos de colaboración público-privada (PPP) en exploración. Cabe destacar que Shymbulak es la estación más próxima al mítico pico Talgar que roza los 5.000 m.s.n.m​. Una montaña en el norte de la cordillera de Tian Shan, cuyo nombre proviene del río Talgar y es el pico más alto de la cordillera Trans-Ili Alatau. Debido a su proximidad a la antigua capital Kazaja, Almaty, es un destino de montaña popular que recibe generosas nevadas.

Alcance del proyecto Almaty Mountain Cluster

El Almaty Mountain Cluster (AMC) se perfila como el proyecto más ambicioso jamás concebido para el desarrollo turístico de montaña en Asia Central junto al de Kirguistán en Ala Too. Bajo el paraguas del Gobierno de Kazajistán y con el respaldo del sector privado, el plan persigue transformar el arco montañoso que rodea la ciudad de Almaty, desde Turgen al este hasta Kaskelen al oeste, en un corredor turístico de referencia internacional.

 Presentado oficialmente en 2025 ante el Primer Ministro Olzhas Bektenov, el plan maestro establece una hoja de ruta que reconfigurará la oferta de esquí y turismo de montaña en el país durante la próxima década. La propuesta contempla:

  • Una red integrada de estaciones y valles, conectando los enclaves ya consolidados —como Shymbulak, el principal resort de Kazajistán, y Oi-Qaragai / Lesnaya Skazka— con otras áreas en expansión como Pioneer, Kimasar, Butakovka, y los sectores vírgenes de Turgen y Kaskelen.
  • Más de 300 kilómetros de pistas de esquí en todo el dominio, una cifra que, de materializarse, posicionaría al AMC entre los grandes complejos invernales del planeta, comparable en extensión a algunos de los dominios esquiables más grandes del mundo.
  • 58 remontes mecánicos solo en la zona central, frente a los aproximadamente 16 que actualmente operan en el corredor, lo que supondría más que triplicar la capacidad de transporte de esquiadores.
  • Un aumento drástico de la capacidad diaria, pasando de los 6.000 esquiadores que las estaciones pueden absorber en conjunto en la actualidad, a 34.000 esquiadores/día en la fase de plena operación, prevista para 2029.

Este salto cuantitativo no es casual: el AMC busca dar respuesta a la sobrecarga que vive actualmente Shymbulak, donde las largas colas en remontes y saturación en pistas se han convertido en una constante durante los picos de temporada. Además, el plan responde al crecimiento exponencial del turismo en Kazajistán, que en 2024 registró entre 11,5 y 15,3 millones de visitantes internacionales —dependiendo de la metodología utilizada para el conteo—, con un aumento notable de mercados emisores como China e India, beneficiados por acuerdos de exención de visado y una conectividad aérea cada vez más robusta.

En este contexto, el AMC no solo se concibe como un proyecto de ampliación de infraestructuras, sino como un reposicionamiento estratégico de Kazajistán en el mapa mundial del turismo de montaña, apostando por un modelo de resorts integrados, conectividad eficiente y una oferta diversificada que combine esquí alpino, experiencias para debutantes, y actividades de verano que permitan desestacionalizar la demanda.

Gobernanza y actores: quién es quién

El éxito —o fracaso— del Almaty Mountain Cluster (AMC) y de su subproyecto estrella, Almaty SuperSki, dependerá en gran medida de cómo se articule la gobernanza y la colaboración entre actores públicos y privados. A continuación, presentamos un escueto análisis de los principales protagonistas que ya se mueven alrededor de este macroproyecto.

Gobierno central: el motor político

La Oficina del Primer Ministro, encabezada por Olzhas Bektenov, ha tomado las riendas del AMC desde 2024. El impulso político es evidente: tras años de proyectos dispersos y cancelaciones, como la polémica paralización de Kok-Zhailau en 2019, el Ejecutivo ha decidido relanzar la iniciativa bajo un esquema más profesionalizado y con promesas de transparencia y estándares ambientales elevados.

El Comité de la Industria Turística, dependiente del Ministerio de Turismo y Deporte, funge como organismo coordinador, encargado de centralizar datos, licencias y supervisar los estudios técnicos. Esta entidad se ha convertido en el eje operativo para garantizar que el proyecto cumpla con las expectativas y plazos anunciados.

Akimat de Almaty: la pieza territorial

El Akimat de Almaty, liderado por el alcalde Yerbolat Dossayev, es clave en el terreno. Su rol se centra en garantizar que las conexiones viales, los accesos urbanos y los permisos locales se ejecuten en tiempo y forma. La implicación del Akimat también es fundamental para articular con los residentes locales, un actor que no puede obviarse en un contexto donde la oposición social ha sido determinante en el pasado.

Vehículos financieros y organismos de inversión

El brazo financiero del Estado, Baiterek Holding, presidido por Rustam Karagoishin, está llamado a desempeñar un papel protagonista como inversor institucional y facilitador de capital. Baiterek cuenta con capacidad para estructurar vehículos de coinversión que permitan al proyecto acceder a capital internacional y acelerar el despliegue de infraestructuras críticas.

Por su parte, el Eurasian Development Bank (EDB) ya ha mostrado interés en financiar parte de las infraestructuras turísticas asociadas al AMC, especialmente en lo que respecta a la red de telecabinas y al despliegue de sistemas de innivación artificial. No obstante, a fecha de agosto de 2025, no se ha anunciado cierre financiero formal, lo que deja abierta la incógnita de cómo y cuándo se estructurarán los modelos de colaboración público-privada (PPP) que se barajan, con ratios propuestos de 70/30 o incluso 90/10 entre deuda y capital.

Consultoría internacional: know-how importado

El AMC ha sabido rodearse de expertos internacionales con experiencia contrastada en destinos alpinos de primer nivel. Entre los nombres más destacados se encuentran:

  • Pas Grau International (Andorra), liderada por Joan Viladomat, que ha presentado el diseño preliminar de Almaty SuperSki, el nuevo dominio en Kok-Zhailau y Kumbel con unos 65 km de pistas. PGI ha registrado una filial en el Astana International Financial Centre (AIFC), lo que indica una apuesta de largo recorrido por el mercado kazajo.
  • Horwath HTL (Estados Unidos), consultora especializada en planificación y desarrollo turístico, que ha participado en la elaboración del plan maestro, con especial foco en la proyección económica y la segmentación de demanda.
  • STEM International (Francia), representada por Vincent Tassart, con un enfoque en sostenibilidad y desarrollo all-season, clave para diversificar ingresos y desestacionalizar la oferta.
  • Ecosign Mountain Resort Planners (Canadá), con un antecedente en 2012 que sirvió de base técnica para Kok-Zhailau, proponiendo entonces un dominio con 16 remontes, 77 pistas y 63 km de terreno esquiable. Aunque este plan quedó en suspenso tras la cancelación de 2019, sigue siendo un referente técnico en la región.

Operadores locales: experiencia sobre el terreno

En el terreno operativo, Shymbulak Mountain Resort se mantiene como el epicentro del esquí en Kazajistán. Propiedad del grupo Capital Partners, Shymbulak ya opera con ≈20 km de pistas y ocho remontes, pero sufre problemas de saturación en jornadas pico, con colas que superan la media de los grandes resorts alpinos.

Skimap Shymbulak
Source: shymbulak.com

Otro actor relevante es Oi-Qaragai / Lesnaya Skazka, un complejo con un marcado perfil familiar que, con la integración prevista por telecabinas, se consolidará como puerta de entrada para debutantes y para actividades de montaña durante todo el año. Los resorts Pioneer, Kimasar, Butakovka y las zonas emergentes de Turgen y Kaskelen completan el ecosistema que el AMC busca integrar en un corredor conectado y de fácil acceso.

Infraestructura prevista y conectividad

El Almaty Mountain Cluster (AMC) no es únicamente un proyecto de expansión esquiable; es, sobre todo, un plan integral de infraestructuras que aspira a modernizar y conectar el arco montañoso que rodea la ciudad de Almaty. La ambición de las autoridades es clara: multiplicar por cinco la capacidad operativa, optimizando el flujo de esquiadores y turistas, y reducir de forma drástica los cuellos de botella que hoy afectan a Shymbulak y a los valles adyacentes.

Red de telecabinas: la columna vertebral

El corazón del proyecto de conectividad es la creación de una red de telecabinas que enlace los principales enclaves del corredor central. El tramo más estratégico será la conexión entre Shymbulak y Oi-Qaragai (Lesnaya Skazka), con un presupuesto estimado de entre 380 y 400 millones de dólares, según datos publicados por Kursiv Media y confirmados en la presentación oficial de mayo de 2025.

Este sistema permitirá integrar valles hasta ahora desconectados, creando un circuito continuo que reducirá los desplazamientos por carretera, disminuirá el tráfico en los accesos y mejorará de forma sustancial la experiencia del visitante. En fases posteriores, está previsto ampliar las líneas hacia Pioneer, Kimasar, Butakovka y los sectores en desarrollo de Turgen y Kaskelen, extendiendo así la cobertura del cluster y facilitando el acceso a zonas con un gran potencial para debutantes y turismo familiar.

Ampliación de remontes y áreas esquiables

El plan maestro del AMC prevé un salto exponencial en capacidad mecánica: de los 16 remontes actuales en la zona central a 58 remontes en el horizonte de 2029. Este incremento permitirá gestionar de manera más eficiente el crecimiento proyectado, que busca pasar de 6.000 a 34.000 esquiadores diarios.

En términos de superficie, el proyecto plantea entre 300 y 700 kilómetros de pistas, dependiendo de la fase de desarrollo y de los ajustes técnicos y ambientales que se definan en los próximos años. Sin embargo, hay que subrayar que estas cifras aún presentan cierta disparidad entre las fuentes oficiales y los medios especializados, especialmente en lo referente al alcance de la primera fase.

Almaty SuperSki: el nuevo referente

Dentro de este entramado, el subproyecto Almaty SuperSki se erige como el motor de modernización inmediata. Ubicado en las zonas de Kok-Zhailau y el pico Kumbel (3.200 m), ofrecerá aproximadamente 65 kilómetros de pistas, de los cuales al menos 35 kilómetros estarán dedicados a esquiadores principiantes. Este enfoque responde a una necesidad estratégica: democratizar el acceso al esquí y atraer a un público más amplio, tanto nacional como internacional, que busca instalaciones accesibles y de alta calidad.

Además, el proyecto contempla la instalación de una infraestructura de innivación artificial avanzada, que garantizará la calidad y la extensión de la temporada, en línea con las mejores prácticas internacionales de gestión de nieve y optimización de recursos hídricos. Además, el AMC también prevé intervenciones en los accesos viales desde el centro de Almaty y el aeropuerto internacional, con el objetivo de reducir los tiempos de traslado y mejorar la logística de llegada y salida de los visitantes. Si bien estos planes aún no cuentan con un cronograma definitivo, el Akimat de Almaty ha confirmado que la movilidad urbana y el transporte público serán piezas clave para el éxito del proyecto.

Sostenibilidad, licencia social y demanda creciente

El Almaty Mountain Cluster (AMC) no puede entenderse únicamente como un megaproyecto de infraestructura turística; su éxito dependerá de un delicado equilibrio entre crecimiento, sostenibilidad y aceptación social, en un contexto de demanda en pleno auge. La montaña de Almaty vive un momento decisivo, en el que el desafío no es únicamente ampliar kilómetros de pistas, sino gestionar inteligentemente un flujo turístico que no deja de crecer y que, de no planificarse con rigor, podría comprometer el entorno natural que hace único al destino.

Un precedente que marcó un antes y un después

Para entender la dimensión del reto ambiental, basta con recordar el 2019, cuando el presidente Kassym-Jomart Tokayev ordenó detener las obras previstas en Kok-Zhailau tras una movilización social sin precedentes. La zona, integrada dentro del Parque Nacional Ile-Alatau, se convirtió en un símbolo de resistencia y en un recordatorio de que el desarrollo turístico no puede desligarse de la protección de los ecosistemas alpinos.

En su cobertura de aquel conflicto, I Love Ski ya subrayaba la importancia de integrar la voz de las comunidades locales y de adoptar estándares ambientales homologables a los de los Alpes o las Rocosas. Se alertaba, además, de los riesgos de una planificación acelerada sin la transparencia ni la comunicación necesarias para generar confianza.

Hoy, seis años después, el contexto ha cambiado, pero las lecciones siguen vigentes. El Gobierno promete un proceso “abierto y transparente” y asegura que el proyecto Almaty SuperSki, con 65 km de pistas, mantendrá intacta la clasificación de territorio protegido en las áreas más sensibles. Sin embargo, a fecha de agosto de 2025, los estudios de impacto ambiental (EIA) no se han hecho públicos, y voces críticas como las recogidas por Vlast insisten en que la credibilidad del proyecto pasa por reforzar esta dimensión técnica y social.

Una demanda que no deja de crecer

En paralelo, el AMC responde a una presión de mercado cada vez más evidente. Según datos oficiales, Kazajistán recibió entre 11,5 y 15,3 millones de visitantes internacionales en 2024, dependiendo de si se consideran todas las entradas en frontera o únicamente las estancias con pernocta. De esos viajeros, más de 10,4 millones pasaron al menos una noche en el país.

El impulso se explica por varios factores:

  • Nuevos acuerdos de exención de visados con mercados clave como China e India.
  • Mayor conectividad aérea, con el crecimiento de aerolíneas low-cost como FlyArystan y nuevas rutas internacionales desde Asia y Oriente Medio.
  • Interés emergente por experiencias de montaña, que posiciona a Almaty como un destino “off the beaten path” para esquiadores y amantes de la naturaleza.

En un artículo publicado en I Love Ski, analizamos cómo Ala-Too Resort , el resort más icónico de Kirguistán, también está planificando un enorme dominio esquiable en. su país. Este fenómeno, que refleja el dinamismo del mercado en Asia central.

El reto de la sostenibilidad operativa

La presión de la demanda obliga a repensar la operación desde varios ángulos:

  • Gestión inteligente de flujos: sistemas de ticketing dinámico, reservas en línea y tecnologías de conteo en tiempo real para evitar saturación en picos de temporada.
  • Infraestructura eficiente y responsable: diseño de remontes y sistemas de innivación con bajo consumo energético y uso optimizado del agua, un tema particularmente sensible en contextos de cambio climático.
  • Diversificación estacional: promoción de actividades de verano —senderismo, ciclismo de montaña, deportes de aventura— para desestacionalizar ingresos y distribuir la presión sobre el territorio durante todo el año.

Como ya señalabamos en un análisis editorial de I Love Ski sobre la modernización de estaciones en los Alpes, el éxito de los grandes clusters no se mide solo en kilómetros de pistas, sino en la capacidad de integrarse armónicamente con el medio natural y las comunidades locales.

Hacia un modelo de consenso

Hoy, el AMC se mueve entre la oportunidad histórica de consolidar a Kazajistán como referente internacional del esquí en Asia Central y el desafío de mantener la licencia social que le permita operar sin fracturas con la opinión pública.

El próximo gran hito será la publicación y validación de los estudios de impacto ambiental. Si el Gobierno cumple con su promesa de transparencia y los operadores implementan buenas prácticas internacionales, el AMC podrá convertirse en un ejemplo de desarrollo turístico sostenible, capaz de atraer inversión internacional y de diversificar una economía local que ya empieza a ver en la nieve y la montaña mucho más que un recurso natural: un motor estratégico de desarrollo.

Oportunidades B2B y proyecciones de mercado

El Almaty Mountain Cluster (AMC) no solo está reconfigurando el mapa turístico de Kazajistán, sino que también está generando un nuevo ecosistema de oportunidades para la industria de la nieve. Con un horizonte de 300 a 700 kilómetros de pistas y una capacidad proyectada de 34.000 esquiadores diarios, el proyecto se posiciona como uno de los desarrollos más ambiciosos del planeta. Para las empresas del sector, desde fabricantes de remontes hasta operadores especializados en gestión de destinos, el AMC se perfila como un terreno fértil para la innovación, la inversión y la cooperación internacional.

Y es que el salto de 16 a 58 remontes mecánicos en la zona central en apenas cuatro años abre una ventana de negocio sin precedentes para fabricantes de sistemas de transporte por cable, especialmente aquellos especializados en telecabinas de alta capacidad y tecnología tricable (3S), adaptadas a los perfiles orográficos de los valles de Almaty.

El mercado kazajo ya ha demostrado su capacidad de integrar tecnología puntera, con el ejemplo de Shymbulak, pero el desafío ahora será escalar operaciones sin perder eficiencia ni sostenibilidad. Empresas como POMA, Doppelmayr, Leitner, Bartholet o MND Ropeways, habituales en grandes proyectos alpinos, podrían desempeñar un papel clave si se confirman las licitaciones en los próximos meses.

Nieve de cultivo y gestión del agua

Con una evolución climática cada vez más imprevisible y temperaturas invernales más variables, la innivación artificial se convierte en un pilar estratégico del AMC. Se estima que buena parte del capex inicial del proyecto irá destinado a redes de producción de nieve de última generación, con sistemas de bajo consumo energético y gestión eficiente del agua, como ya se ha implantado en destinos alpinos de referencia.

La integración de lagunas de retención, bombeo inteligente y sensores para optimizar la producción no solo reducirá el impacto ambiental, sino que también garantizará temporadas más largas y seguras. Este segmento representa una gran oportunidad para proveedores de tecnologías sostenibles, desde cañones de baja presión hasta software de control climático.

Digitalización, gestión de flujos y capital humano

El rápido crecimiento de la demanda —con un turismo internacional que en 2024 osciló entre 11,5 y 15,3 millones de visitantes— obliga a una gestión inteligente de flujos. Aquí se abre un espacio para empresas que ofrezcan soluciones digitales de ticketing dinámico, análisis de datos en tiempo real y sistemas de reserva anticipada, similares a los ya implementados en los Alpes.

Además, el AMC no se limitará a la inversión en infraestructura; el plan maestro prevé la creación de más de 5.000 empleos directos solo en el subproyecto Almaty SuperSki, además de miles de puestos indirectos en hostelería, transporte y servicios complementarios.

Para el sector B2B, esto abre un mercado para programas de formación y certificación, desde operadores de remontes y técnicos de nieve de cultivo, hasta pisteros y guías de montaña. Las alianzas con instituciones internacionales y asociaciones profesionales podrían garantizar estándares de calidad y seguridad homologables a los grandes destinos alpinos.

Hospitalidad, retail y real estate

El crecimiento esperado en el flujo de esquiadores internacionales generará una fuerte demanda de camas calientes y servicios asociados. Resorts como Oi-Qaragai / Lesnaya Skazka ya han manifestado interés en expandir su capacidad hotelera con formatos innovadores como glampings de lujo y residencias turísticas.

Para promotores inmobiliarios y operadores de cadenas hoteleras, el AMC es un terreno propicio para desarrollar proyectos mixtos que combinen hospitalidad de calidad, retail de montaña y espacios para el aprendizaje y entretenimiento, con un enfoque all-season.

Además, uno de los grandes atractivos del AMC es su planteamiento all-season, con planes para explotar el potencial de actividades no invernales como el senderismo, el ciclismo de montaña, las carreras de trail y el turismo de aventura. Este enfoque no solo busca desestacionalizar la demanda, sino también maximizar el retorno de la inversión, generando ingresos durante los 12 meses del año.

Como señalaba un artículo reciente de I Love Ski sobre la transición de estaciones alpinas hacia modelos sostenibles, la clave está en ofrecer experiencias diferenciadas que combinen naturaleza, deporte y cultura local, alineadas con las tendencias de turismo consciente y de bienestar.

Proyección a medio plazo

Si el plan logra concretarse en los plazos anunciados, el AMC podría situar a Kazajistán entre los destinos emergentes más competitivos de la industria global del esquí hacia 2030. Con China, India y los países del Golfo como mercados emisores prioritarios y con el respaldo de consultoras internacionales como PGI Management, Horwath HTL y STEM International, el potencial de crecimiento es evidente.

Sin embargo, persisten incógnitas que el sector B2B sigue observando con atención:

  • Cierre financiero definitivo de las PPP con el EDB y otros socios.
  • Publicación de los estudios de impacto ambiental (EIA) con acceso público y participación comunitaria.
  • Definición de fases y cronogramas claros para cada uno de los valles integrados en el proyecto.

Si estos retos se gestionan con transparencia y planificación, el AMC podría convertirse en un caso de éxito para la industria global, demostrando cómo un país emergente puede integrar know-how internacional para impulsar un desarrollo turístico de montaña sostenible y rentable.


Advertencia sobre datos: En la documentación pública hay disparidades: algunos comunicados hablan de 300–700 km, otros de 227 km en una primera fase; el subproyecto SuperSki se cifra de forma consistente en ≈65 km, con ≥35 km para iniciación. La financiación está en estudio (no cerrada) y existen sensibilidades ambientales por el antecedente de 2019 en Kok-Zhailau.AMC y Almaty SuperSki constituyen, sobre el papel, el mayor programa alpino de Asia Central, con potencial para descongestionar Shymbulak, democratizar el aprendizaje con kilómetros para debutantes y consolidar un corredor inter-valles de alta capacidad. Las oportunidades para la industria (remontes, innivación, ticketing, operación, hospitalidad) son evidentes, pero el éxito dependerá de un cierre financiero ordenado (PPP bien estructurada), que las fases sean realistas y la priorización por valles, así como la EIA y gestión ambiental solventes en Kok-Zhailau, y una gobernanza que combine visión pública, operadores profesionales y aceptación social.