El Consejo y Congreso de la FIS (Fédération Internationale de Ski et de Snowboard), celebrado esta semana, ha marcado un antes y un después en la gestión del esquí y el snowboard a nivel internacional. Las medidas aprobadas suponen un paso firme hacia la profesionalización del sector, una mejora de las condiciones de los atletas y un compromiso más profundo con la seguridad y la sostenibilidad.
Crisis de confianza y necesidad de cambio en el deporte blanco
Durante los últimos meses, la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) ha estado en el centro de un debate cada vez más visible sobre su modelo de gobernanza, su estrategia comercial y el modo en que responde a las demandas de los atletas y del ecosistema del deporte profesional. Uno de los puntos más polémicos fue el rechazo de una oferta de €400 millones por parte del fondo de inversión CVC Capital Partners, conocida como Project Snow, que proponía adquirir un 20% de los derechos comerciales de las competiciones gestionadas por la FIS.
El fondo, con amplia experiencia en la industria del deporte (LaLiga, WTA, Rugby, F1), planteaba una estrategia ambiciosa para modernizar la gestión del esquí, profesionalizar la estructura de premios y dinamizar la presencia global del deporte blanco. La negativa de la FIS provocó una reacción inmediata de más de 60 deportistas de elite (Mikaela Shiffrin, Marco Odermatt…) y ejecutivos (como Sophie Goldschmidt, CEO de US Ski & Snowboard) y varias federaciones nacionales, que firmaron una carta exigiendo mayor transparencia, más visión de futuro y atención real a los intereses de los atletas.
“No hemos visto suficiente progreso en la comercialización, el marketing ni en el desarrollo del producto. Nos preocupa que no se esté valorando adecuadamente el potencial de crecimiento que esta propuesta representa para nuestro deporte”. — Carta de atletas internacionales a la FIS, noviembre 2024.
La FIS argumentó, por su parte, que la oferta no era lo suficientemente clara ni contenía garantías estratégicas o de gobernanza. Aseguró también contar con autosuficiencia económica para ejecutar su plan sin necesidad de capital externo. La FIS optó por seguir con un acuerdo con Infront Sports & Media para centralizar los derechos, en lugar de negociar directamente con CVC. Esta postura, sin embargo, aumentó la presión sobre la institución y generó un ambiente de exigencia que finalmente se materializó en las reformas anunciadas durante el Consejo y Congreso de la FIS celebrado hace unos días.
| Elemento clave | Propuesta CVC | Modelo FIS (vigente) |
|---|---|---|
| Inversión directa | €400 millones | Ninguna |
| Derechos comerciales | 20% compartidos | 100% gestionados por FIS |
| Premio en metálico (potencial) | Incentivo indirecto al alza | Estancamiento hasta 2024 |
| Transparencia de estrategia | Cuestionada por FIS | Cuestionada por atletas |
| Gobernanza | No definida en la propuesta inicial | Modelo centralizado actual |
Gráfico: Propuesta de CVC Capital Partners vs. Estructura actual FIS
Estas tensiones crearon el escenario para el anuncio de reformas de gran calado por parte de la FIS, entre ellas: el incremento del 20% en los premios en metálico de la Copa del Mundo, nuevas regulaciones de seguridad y normativas sobre equipamiento más estrictas basadas en evidencia científica. Las medidas buscan responder directamente a las demandas de profesionalización, transparencia y protección de los deportistas.
En cualquier caso, desde I LOVE SKI queremos subrayar una tendencia clave que trasciende cualquier acuerdo comercial:
«la necesidad urgente de adaptar los deportes tradicionales a las nuevas formas de consumo digital y emocional del público más joven»
Independientemente de si la FIS colabora con Infront, CVC u otro socio, este tipo de análisis debe ser un pilar estratégico para garantizar la relevancia futura del esquí y otros deportes de invierno en un ecosistema donde el entretenimiento, la interacción y la personalización son tan importantes como el rendimiento deportivo.
Un 20% más de premios en metálico: reconocimiento al esfuerzo y motor de profesionalización
Uno de los anuncios más significativos ha sido el aumento del 20% en los premios en metálico para todas las disciplinas de la Copa del Mundo. Esta medida, que entrará en vigor en la próxima temporada, se estructura en dos tramos: un 10% garantizado por la propia FIS y un 10% adicional aportado voluntariamente por los Local Organising Committees (LOC).
Este incremento no solo responde a una demanda histórica por parte de los deportistas, sino que reconoce su rol como protagonistas y motores de estos espectáculos deportivos. En un contexto en el que la visibilidad del esquí y el snowboard crece gracias a la digitalización y a nuevas audiencias, dignificar el trabajo de los atletas era una asignatura pendiente.
Además, este avance se alinea con las tendencias en otras disciplinas deportivas globales, donde la redistribución de beneficios y el refuerzo del componente profesional son claves para atraer talento, fomentar la igualdad y consolidar el deporte como opción de vida.
Sin embargo, esta medida también plantea desafíos importantes. El hecho de que una parte del incremento dependa de la voluntad de los comités locales puede generar desigualdades entre sedes, afectando la percepción de equidad entre pruebas. Las estaciones más pequeñas o con menos recursos podrían no estar en condiciones de asumir ese 10% adicional, lo que pondría en cuestión la uniformidad del sistema. Por otro lado, si se implementa con una estrategia de acompañamiento y transparencia, esta dinámica también puede abrir oportunidades: fomentar la implicación local, activar patrocinios regionales o crear incentivos para elevar el nivel organizativo y económico de las pruebas. En definitiva, la medida tiene el potencial de profesionalizar el circuito, pero su éxito dependerá de una aplicación coordinada, justa y sostenida en el tiempo.
Seguridad basada en evidencia: nuevas regulaciones en el equipamiento
Otro de los pilares de esta reunión del Consejo FIS ha sido la aprobación de nuevas regulaciones de seguridad para el equipamiento en disciplinas como el esquí alpino, el ski cross y los saltos. Estas normativas se basan en estudios científicos recientes y su aplicación tendrá un impacto directo en la prevención de lesiones y en la integridad física de los deportistas.
En el esquí alpino, el Consejo de la FIS ha aprobado una serie de nuevas regulaciones técnicas orientadas a reforzar la seguridad de los deportistas, basadas en estudios biomecánicos y datos de lessiones recopilados en colaboración con instituciones médicas como la Universidad de Innsbruck y el Grupo de Investigación de Lesiones de la FIS (Injury Surveillance System, ISS). Estas medidas se aplicarán progresivamente a partir de la temporada 2025–2026.
Prohibición de espinilleras rígidas integradas en las botas
Uno de los cambios más relevantes es la prohibición total de las espinilleras rígidas incorporadas al calzado de competición. Estas protecciones, muy utilizadas hasta ahora en pruebas técnicas como el eslalon, han demostrado ser contraproducentes: según un estudio liderado por el Dr. Josef Kröll (Universidad de Innsbruck), generan alteraciones en la flexión de la bota, aumentan el torque en la articulación de la rodilla y favorecen lesiones por rotación.
A partir de la temporada 2025/26, solo se permitirán espinilleras blandas, no integradas en el calzado, sin diseño preformado ni refuerzos plásticos. Esto busca preservar tanto la seguridad como la funcionalidad técnica del material.
Nuevos estándares en casco, fijaciones y radios de esquí
La FIS también ha trabajado en la actualización de estándares para cascos de esquí, con el objetivo de adaptarse a los datos más recientes en absorción de impactos y prevención de traumatismos craneales. Además, se revisan los sistemas de fijación (DIN settings y elasticidad lateral) en función del tipo de disciplina y el historial de lesiones.
Asimismo, se ha vuelto a debatir la posible revisión del radio mínimo de los esquís de gigante, una medida que en el pasado provocó controversia, pero que sigue estando en la agenda científica como forma de limitar los ángulos extremos que causan lesiones de rodilla.
La FIS enfatiza que todas estas decisiones se sustentan en datos epidemiológicos y en el análisis de más de 7.000 casos clínicos aportados por el ISS. La supervisión del cumplimiento de estas nuevas normas será reforzada mediante controles técnicos antes de cada carrera y sanciones progresivas en caso de incumplimiento.
Visión de futuro y sostenibilidad: la paradoja de la FISI
El Congreso de la FIS ha trazado una hoja de ruta ambiciosa hacia un ecosistema de deportes de invierno más justo, seguro y sostenible, con un fuerte respaldo por parte de federaciones nacionales como la FFS, US Ski & Snowboard e incluso RFEDI. Entre las medidas más destacadas en el ámbito medioambiental se encuentran la implementación de la herramienta CO₂ Calculator, la obligatoriedad de la norma ISO 20121 en los Campeonatos del Mundo a partir de 2027 y el lanzamiento de la guía SNOWBALL para eventos sostenibles. Además, se están replanteando los calendarios deportivos para reducir vuelos y emisiones, con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2040.
En el plano social, la FIS ha fortalecido su compromiso con la protección de los atletas mediante un nuevo toolkit obligatorio de prevención y formación en safeguarding, incluyendo protocolos contra el abuso digital en colaboración con Signify Group. También se ha puesto en marcha el FIS Refugee Team, con la incorporación de la primera atleta refugiada en disciplinas invernales, y se están promoviendo iniciativas como Snow Kidz para integrar a niños en situación vulnerable o desplazada en el deporte.
A nivel de gobernanza, se está impulsando una cultura de corresponsabilidad desde la base hasta la élite, con el refuerzo del código ético de la FIS, la creación de foros juveniles como Snowmorrow y el programa FIS Plus, que finanncia proyectos federativos con enfoque social y ambiental. Estos avances confirman una evolución de los valores del esquí moderno, que busca adaptarse a los desafíos del siglo XXI sin renunciar a su esencia competitiva.
Más allá de las medidas concretas, el Congreso de la FIS ha dejado entrever una hoja de ruta clara: construir un ecosistema de deportes de invierno más justo, más seguro y más sostenible. Esta visión, que ha sido compartida y respaldada por miembros como RFEDI – Real Federación Española Deportes de Invierno con May Peus a la cabeza, representa una evolución natural de los valores que el esquí debe defender en la actualidad.
En palabras de representantes del Consejo FIS: “El futuro del esquí se construye con corresponsabilidad: desde la base hasta la élite, desde los deportistas hasta los organizadores, pasando por las marcas y las instituciones.”
En este punto, cabe destacar que el posicionamiento de ls diferentes federacioens nacionales no es el mismo. Por ejemplo la Federación Francesa de Esquí (FFS) es una de las más comprometidas con la hoja de ruta marcada por la FIS. Ha implementado medidas concretas, como la designación de un responsable de desarrollo sostenible y la colaboración activa en iniciativas como la calculadora de CO₂ promvida por la FIS. Su participación en foros internacionales y su voluntad de liderar el cambio la posicionan como una aliada firme de las nuevas directrices.
Por su parte, la Federación Estadounidense (US Ski & Snowboard) también ha mostrado señales de apoyo, especialmente en términos medioambientales, mediante programas de reducción de emisiones y campañas educativas bajo su iniciativa «Easy Green». No obstante, su grado de implementación aún es limitado en comparación con el modelo europeo, reflejando un compromiso real pero todavía en fase de desarrollo.
Sin embargo, cabe señalar una paradoja. A menos de un año de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, sorprende la escasa visibilidad —al menos pública y estructurada— de proyectos propios de sostenibilidad, seguridad o innovación impulsados directamente por la Federazione Italiana Sport Invernali (FISI). En un momento en que la FIS marca una hoja de ruta ambiciosa, y federaciones como la francesa o la española se implican activamente, la posición italiana resulta como mínimo discreta.
La FISI ha estado centrada, en gran medida, en los aspectos puramente competitivos y logísticos de los Juegos, delegando gran parte del enfoque ambiental y social en la Fondazione Milano Cortina 2026 (el comité organizador), que sí ha anunciado acciones importantes como una estrategia de sostenibilidad alineada con la Agenda 2030 de la ONU, la reducción de infraestructuras permanentes (95 % de las sedes ya existentes) o incluir planes de movilidad sostenible y gestión energética para las sedes olímpicas.
Sin embargo, nada de esto emana directamente de la FISI como entidad rectora del deporte. Dado que salvo error de nuestro equipo de redacción, no hemos encontrado programas específicos lanzados por la federación italiana en materia de formación ética o en safeguarding, el uso de tecnologías de medición de impacto ambiental o el impulso a la base desde un enfoque ecológico o social.
Este contraste no solo llama la atención, sino que podría tener consecuencias reputacionales si no se corrige antes de los Juegos. En el contexto actual, donde la gobernanza responsable y la sostenibilidad son pilares ineludibles del deporte internacional, se esperaría una mayor proactividad de la FISI para liderar, o al menos acompañar, la transformación que el COI y la FIS están promoviendo a nivel global.
Un nuevo ciclo para los deportes de invierno
Las decisiones tomadas esta semana por el Consejo y el Congreso de la FIS no son medidas aisladas. Son parte de un cambio de paradigma que coloca al deportista en el centro, refuerza el papel de la ciencia y la seguridad, y proyecta el esquí y el snowboard hacia un futuro en el que rendimiento y sostenibilidad no son conceptos excluyentes, sino complementarios.
Desde I Love Ski y la Asociación I LOVE SKI seguiremos acompañando esta transformación, dando visibilidad a los avances que impactan directamente en el día a día de los atletas, en la gestión de eventos y en la experiencia de quienes viven y aman los deportes de invierno.































