En un contexto en el que las montañas se enfrentan a importantes retos climáticos, económicos y sociales, la Compagnie des Alpes está llevando a cabo una profunda transformación de su estrategia. Lejos de limitarse a la explotación de estaciones de esquí, hoy en día afirma una nueva postura, en la que la inversión en las personas, la biodiversidad y la habitabilidad de los territorios se vuelve tan estratégica como el rendimiento financiero.

Esta transformación se traduce en compromisos concretos, como alcanzar la neutralidad en carbono para 2030, participar en programas de restauración ecológica como Nature 2050 y desarrollar asociaciones industriales para la producción de máquinas pisanieves eléctricas en los Alpes franceses. Nos reunimos con David Ponson, director de la División de Montaña y Actividades al Aire Libre de la Compagnie des Alpes, quien nos aclara esta metamorfosis silenciosa pero decisiva.

De la explotación a la colaboración territorial: una estrategia de arraigo

La Compagnie des Alpes (CDA) adopta un enfoque estratégico centrado en el territorio, con el objetivo de reforzar sus raíces históricas como socio activo del desarrollo local. David Ponson destaca: «nuestra estrategia se basa en cosas muy sencillas». El objetivo principal es claro: «seguir operando en los lugares donde estamos presentes históricamente, en una lógica de colaboración con los territorios». Se trata de construir relaciones de confianza duraderas con los representantes electos, las colectividades locales y las fuerzas vivas de cada territorio. Se trata de una estrategia de arraigo basada en la estrecha cooperación con las autoridades locales, los representantes electos, los servicios públicos y las fuerzas económicas y sociales de los valles. Lejos de imponer una hoja de ruta descendente, la CDA privilegia una lógica de concertación territorial que sitúa la escucha y la co-construcción en el centro del proceso de decisión.

Esta estabilización se basa en una visión de futuro compartida: «Cuando los representantes electos deciden continuar, seguimos adelante. Cuando no es así, lo asumimos, lo aceptamos y pasamos a otra cosa», subraya. Así, la Compagnie des Alpes se posiciona como un verdadero co-actor del desarrollo local, capaz de orientar sus inversiones hacia necesidades esenciales y estratégicas: alojamiento estacional, producción de energía renovable, preservación de la biodiversidad, movilidad sostenible.

Les Arcs
Winter 2024 ©WeareMerci

Con esta postura, la CDA pretende asegurar sus implantaciones históricas haciéndolas más resilientes, más adaptables y más contributivas al bien común territorial. Hay ejemplos concretos que ilustran esta dinámica, como en Les Arcs y La Plagne, donde se han llevado a cabo programas de modernización de las infraestructuras energéticas, protección de la fauna alpina y creación de viviendas para trabajadores estacionales en estrecha colaboración con las autoridades locales.

Conciliar rendimiento y proximidad

David Ponson responde con emoción y lucidez a las críticas que a veces se dirigen a la Compagnie des Alpes, en particular sobre una supuesta desconexión con los territorios de montaña. Lejos de eludir estas observaciones, las acoge con franqueza: «Estoy muy vinculado a esta empresa y, a veces, siento que algunas críticas son injustas. Estamos presentes, comprometidos y arraigados».

Reivindica un arraigo real, construido día a día a través de la colaboración con los representantes políticos, los habitantes y los actores socioeconómicos y culturales. «Nunca hemos estado tan cerca de los territorios como lo estamos hoy», afirma, recordando las continuas inversiones en viviendas de temporada, la transición energética o la biodiversidad.

Esta respuesta refleja una postura de capitalismo comprometido, en la que el rendimiento económico no se opone a la utilidad territorial. David Ponson asume plenamente esta dualidad: «Hay que dejar de oponer rentabilidad y compromiso. Sí, debemos ser eficientes económicamente, pero eso no nos impide tener una fuerte ética territorial. Valorar los éxitos en la montaña es también fomentar la innovación y la sostenibilidad».

En un sector a menudo criticado por su huella medioambiental o su impacto sobre el suelo, esta declaración invita a superar las visiones simplistas. Plantea una pregunta fundamental: ¿se pueden conjugar empresa, eficiencia y regeneración? Para la Compagnie des Alpes, la respuesta es claramente afirmativa, pero supone una profunda transformación de la relación con los territorios y una voluntad constante de cuestionarse a sí misma.

Europa: un terreno de juego reevaluado

Desde el punto de vista geográfico, la Compagnie des Alpes centra ahora su desarrollo en el continente europeo. «Hemos pasado de una zona muy amplia a centrarnos en Europa», explica David Ponson. Fuera de Europa, solo se contemplan misiones de ingeniería y asesoramiento, sin operaciones directas. Este reenfoque estratégico tiene por objeto reforzar la coherencia de las acciones, aprovechar el profundo conocimiento de los territorios alpinos y garantizar una mejor adaptabilidad a los retos locales.

Esta decisión no es sinónimo de repliegue. Al contrario, permite al grupo seguir conectado a una diversidad de ecosistemas montañosos dentro del continente y enriquecerse constantemente con las buenas prácticas del sector, ya sea en materia de gestión medioambiental, innovación turística o gobernanza compartida. El diálogo con otros operadores europeos sigue siendo una palanca esencial para la mejora continua y la apertura estratégica.

Evolution 2 - Compagnie des Alpes
Evolution 2 – Compagnie des Alpes

Este reposicionamiento va acompañado también de una clara voluntad de diversificación. La reciente adquisición de Évolution2, una red especializada en actividades al aire libre (excepto el esquí), ilustra esta apertura hacia una oferta turística más amplia, que integra el senderismo, la bicicleta de montaña, el alpinismo, el parapente o incluso las actividades acuáticas de verano. Este enfoque refleja la ambición del grupo de acompañar la transformación de las estaciones hacia una montaña más resiliente, más inclusiva y menos dependiente del esquí alpino.

La hoja de ruta regenerativa: más allá de la simple transición

Desde 2021, la Compagnie des Alpes ha dado un nuevo paso al formalizar su «razón de ser» y publicar una hoja de ruta regenerativa para la División Montaña y Actividades al Aire Libre. «Esta hoja de ruta completa toda la reflexión estratégica y nuestro posicionamiento. Es fruto de nuestras propias convicciones», explica David Ponson.

Pero, ¿qué significa exactamente adoptar un enfoque regenerativo? A diferencia de una estrategia de simple transición, que tiene como objetivo limitar el impacto medioambiental, el enfoque regenerativo, inspirado en modelos agrícolas y urbanos sostenibles, busca reparar, reforzar y hacer prosperar los ecosistemas humanos y naturales. Se trata de devolver la vida, reactivar las dinámicas naturales y sociales y favorecer la aparición de territorios más resilientes.

Para la CDA, este compromiso se traduce en acciones concretas:

  • Protección activa de la biodiversidad: creación de observatorios medioambientales para supervisar y preservar la fauna y la flora locales.
  • Gestión sostenible del agua: optimización del uso de este recurso crítico en la montaña, en particular mediante la modernización de los sistemas de innivación.
  • Sobriedad energética: transición hacia energías renovables y mejora de la eficiencia energética de las infraestructuras.
  • Movilidad sostenible: desarrollo de soluciones de transporte respetuosas con el medio ambiente para reducir la huella de carbono de los visitantes.
urogallo
urogallo

« Esta estrategia también se compone de « sí, pero », con renuncias asumidas », precisa David Ponson. El grupo acepta así renunciar a determinados proyectos o modos de desarrollo considerados incompatibles con su visión a largo plazo. Por ejemplo, la CDA ha decidido no continuar con la ampliación de los dominios esquiables ni con la creación de nuevas estaciones de esquí que no garanticen una proporción significativa de nieve natural.

Una nueva ordenación del territorio: hacia una montaña habitable

La Compagnie des Alpes participa activamente en la redefinición del papel de las estaciones de montaña, integrando una visión mucho más global y sostenible. «Hemos logrado desarrollar varios proyectos integrando dimensiones complementarias que no estaban presentes en el pasado», explica David Ponson.

Ahora, la montaña ya no se percibe solo como un simple terreno de ocio invernal. Se convierte en un espacio de vida sostenible, capaz de acoger residencias principales, gestionar sus recursos de forma duradera y atraer a nuevos habitantes en busca de una mejor calidad de vida y un entorno preservado.

Morillon
Morillon La Vielle

El concepto de habitabilidad se impone así como un eje central en los proyectos de inversión. Esto implica ir mucho más allá del esquí para integrar los retos relacionados con la vivienda accesible, las energías renovables, la gestión inteligente del agua y la biodiversidad. Se trata de hacer que la montaña sea resistente a los caprichos del clima y, al mismo tiempo, atractiva para las generaciones futuras.

Como destaca David Ponson, esta orientación también responde a las aspiraciones profundas de las generaciones jóvenes: «Hay que encontrar historias positivas que nos inspiren y nos den ganas de construir el mañana». Es inventando nuevas historias del territorio como la montaña podrá seguir seduciendo, no solo como destino turístico, sino también como lugar de vida sostenible.

Una visión respaldada por los datos sobre el terreno: el estudio ObSoCo

Para apoyar esta transformación estratégica, la Compagnie des Alpes se ha dotado de herramientas de análisis en profundidad. Entre ellas figura un importante estudio realizado por el Observatorio de la Sociedad y el Consumo (ObSoCo), elaborado específicamente para cartografiar y comprender la dinámica de los territorios de montaña. Esta encuesta propone una tipología inédita de los municipios que albergan estaciones de esquí, cruzando 26 indicadores estadísticos que abarcan las dimensiones turística, económica, residencial, medioambiental y demográfica.

El estudio identifica cuatro grandes familias de territorios alpinos: las estaciones muy turísticas con una fuerte presión inmobiliaria y demográfica; los territorios intermedios que buscan un equilibrio entre el atractivo y la resiliencia; las estaciones vulnerables en declive o con una población en disminución; y, por último, los territorios predominantemente residenciales pero poco estructurados económicamente. Estos perfiles revelan una gran heterogeneidad en la forma en que los territorios afrontan los retos climáticos y económicos, así como en su capacidad para anticiparse al futuro.

Village de Val d'Isère
Pueblo de Val d’Isère

Por ejemplo, solo el 37 % de las estaciones alpinas cuentan con un nivel de equipamiento en servicios básicos (sanidad, educación, movilidad) considerado satisfactorio para una población residente durante todo el año. Además, el 60 % de los municipios estudiados presentan una tasa de dependencia turística superior al 50 %, lo que los expone en gran medida a la variabilidad climática y a la estacionalidad de la afluencia turística.

El estudio también pone de relieve la creciente tensión inmobiliaria en las zonas más atractivas: algunos municipios registran una tasa de residencias secundarias superior al 70 %, lo que plantea la cuestión de la habitabilidad real de estos territorios para la población permanente y los trabajadores estacionales.

Al compartir abiertamente este estudio con los representantes electos y los socios, la CDA reafirma su papel de actor responsable y comprometido. Esta postura de transparencia y puesta en común de datos tiene por objeto alimentar una reflexión colectiva sobre el futuro de los valles alpinos, en una lógica de planificación territorial compartida.

Lejos de ser un simple diagnóstico, el estudio de ObSoCo es una potente herramienta estratégica que ilumina las decisiones de inversión, diversificación y regeneración impulsadas por la Compagnie des Alpes.

Un liderazgo que apuesta por la inteligencia colectiva

David Ponson insiste: «La verdadera riqueza del grupo no son los telesillas ni los activos, sino nuestros colaboradores, totalmente comprometidos (¡a veces demasiado!)». Esta visión refleja una profunda convicción: el futuro de las zonas de montaña no se puede construir sin la energía colectiva, la pasión y el compromiso de las mujeres y los hombres que viven y trabajan en ellas.

En un entorno en el que los retos exigen innovación y agilidad, la Compagnie des Alpes apuesta por un modelo de gestión basado en la inteligencia colectiva. «Mi papel es poner en marcha, enriquecer el contexto y alimentar los debates sin formatear las ideas», afirma David Ponson. Rechaza la gobernanza vertical clásica y da prioridad a la escucha, la iniciativa y la autonomía de los equipos sobre el terreno.

Intervention d'INOXTAG au CDA Debrief
Intervención de INOXTAG en el CDA Debrief

Esta filosofía se basa en una firme convicción: para encontrar soluciones adaptadas a los retos climáticos, sociales y económicos, es necesario fomentar la capacidad de adaptación local y dar a los empleados los medios para actuar, proponer e inventar.

Así, los proyectos regenerativos desarrollados en las estaciones del grupo se diseñan con y por los equipos locales, en colaboración con los territorios. Esta gestión basada en la confianza permite crear una dinámica creativa que favorece la apropiación de los proyectos por parte de todos los actores del territorio.

Un cambio de postura y, quizás, de modelo

Esta evolución anuncia quizás un cambio de modelo económico: pasar de una empresa basada en la propiedad y la gestión de activos a un modelo postindustrial y de servicios, centrado en el ecosistema humano y territorial. Ya no se trata solo de vender esquí, sino de construir conjuntamente una oferta global de montaña habitable: experiencias durante todo el año, movilidad sostenible, turismo responsable, hábitat sostenible.

¿El futuro de la montaña se jugará en una carrera por la altitud o las infraestructuras, o en su capacidad para convertirse en habitable, deseable, resiliente e inclusiva? Este cambio de paradigma merece ser analizado detenidamente: abre una brecha en el antiguo modelo turístico y podría servir de inspiración para muchos otros territorios de altura en Europa.