Andorra está viviendo una auténtica transformación como destino turístico. De ser tradicionalmente un refugio invernal para los amantes del esquí, ha evolucionado hacia una oferta de verano rica, diversa y cada vez más internacional. Este verano, el pequeño gran país de los Pirineos vuelve a apostar fuerte por un modelo turístico más sostenible, emocional y de calidad.
Uno de los grandes retos que ha asumido Andorra en los últimos años es el de dejar de ser un destino de excursionistas —esos visitantes que llegan y se van el mismo día— para convertirse en una referencia para turistas que se quedan, descubren y disfrutan con calma. En palabras de Noemí Pedra Pifarré, “el objetivo es atraer a un turista que pernocte más, que alargue su estancia y que se sienta conectado con la oferta del país”.
Y lo están consiguiendo. Las cifras lo avalan: durante el verano de 2024, visitaron el país 1,5 millones de turistas –es decir, aquellos que pernoctan al menos una noche–, lo que representa un 3% más que el año anterior. Esta tendencia al alza se mantuvo durante todo el año, alcanzándose más de 4,1 millones de turistas en cifras redondas, un 2,9% más que en 2023. Además, si se tiene en cuenta el total de visitantes (sumando quienes pernoctan y quienes no), la cifra se eleva hasta el récord histórico de 9,6 millones.
La estancia media ha crecido significativamente, y el número de excursionistas ha bajado del 69% al 43%. Todo un logro para un país de apenas 85.000 habitantes.
En palabras del director general de Andorra Turisme, Betim Budzaku, “si lo comparamos con los últimos 10 años, este tipo de turista ha aumentado un 73%, lo que ilustra la tendencia a considerar Andorra como un destino de vacaciones, y no solo de visita puntual”.
Entrevista con la Directora de Marketing en Andorra Turisme SAU: Noemí Pedra Pifarré
ILOVESKI: En cuanto a la evolución de mercados, ¿cómo ha cambiado el perfil del visitante en Andorra en los últimos años?
Noemí Pedra Pifarré: Nuestro principal cliente sigue siendo el español, seguido del francés, pero llevamos años trabajando para internacionalizar el destino. Ya tenemos una presencia importante en mercados europeos como Reino Unido, Portugal, Bélgica, Alemania o Suecia. Y también cruzamos el charco: estamos presentes en Brasil, México, Canadá, Estados Unidos o Colombia. Buscamos turistas que pernocten más noches y nos ayuden a romper la estacionalidad.

ILOVESKI: ¿Qué papel juegan estos mercados lejanos?
Noemí Pedra Pifarré: Muchos de ellos nos conocen primero por el invierno, a través de las estaciones de esquí, pero también estamos empezando a promocionar el verano. Muchos visitantes internacionales vienen en tours organizados y combinan Andorra con otros destinos europeos. No siempre somos la razón principal de su viaje, pero tenemos mucho que ofrecer para que decidan quedarse unos días más.
ILOVESKI: ¿Qué diferencia ofrece Andorra frente a otros destinos europeos como el sur de Francia?
Noemí Pedra Pifarré: Andorra es un país, no una estación de esquí o un balneario. En pocos kilómetros cuadrados concentramos una oferta muy completa: gastronomía, wellness, museos, naturaleza, shopping… Y todo con una gran facilidad de acceso. Puedes estar en el centro comprando y, en veinte minutos, en plena naturaleza. Esa cercanía y variedad es uno de nuestros grandes valores.
ILOVESKI: ¿Cómo se está adaptando Andorra a las nuevas tendencias del turismo familiar y de naturaleza?
Noemí Pedra Pifarré: Hemos diseñado rutas adaptadas a todos los públicos, desde senderos exigentes hasta propuestas pensadas para familias. Una anécdota: durante la pandemia, algunos compañeros con hijos pequeños idearon rutas circulares con temáticas infantiles, como la “Ruta de les Bruixes”, para acercar la montaña a los más pequeños. Es importante crear cultura de naturaleza desde la infancia.
ILOVESKI: ¿Y qué papel juega el entorno natural en la calidad de vida?
Noemí Pedra Pifarré: Vivimos en un entorno privilegiado: el 90% del país es naturaleza. Solo el 10% está urbanizado. La esperanza de vida aquí ronda los 84 años, una de las más altas del mundo. Creemos que la montaña y el entorno ayudan. En Andorra es fácil desconectar, reconectar contigo mismo y vivir mejor.
Un país pensado para el turista
Andorra no se define por un solo atractivo. Como señala Pedra, “no somos solo una estación de esquí ni un centro termal: somos un país al servicio del turista”. Esta concentración de oferta —gastronomía, wellness, cultura, naturaleza, shopping y deportes— en tan poco espacio es uno de sus valores diferenciales.
La conectividad también es clave. “En diez minutos puedes pasar del centro urbano a un paraje natural espectacular. Eso tiene un impacto directo en el bienestar del visitante”, afirma Pedra. Y es que el 90% del territorio es naturaleza virgen, algo que está muy en sintonía con la creciente demanda de desconexión, salud y mindfulness.
La campaña del verano: “ELEVA”
La nueva campaña turística juega con la doble idea de elevarse físicamente (más de 1.000 metros sobre el nivel del mar) y emocionalmente. Bajo el lema “Eleva tu experiencia, en las alturas”, Andorra se posiciona como un destino premium pero accesible, ideal para familias, parejas, senderistas, foodies o amantes de la cultura. La estrategia busca atraer no solo al público español o francés —mercados consolidados—, sino también a turistas internacionales, especialmente de Estados Unidos, Canadá e Hispanoamérica.
Cirque du Soleil: el espectáculo estrella del verano
Uno de los grandes reclamos de este verano será, una vez más, el espectáculo exclusivo del Cirque du Soleil. Este año se celebra la 13ª edición con un show inédito, creado especialmente para Andorra y que solo se podrá ver en julio. El montaje acogerá a más de 3.000 personas por función y es, según datos de la organización, el motivo principal por el que muchos turistas visitan el país durante ese mes. “El índice de satisfacción es altísimo: 8,8 sobre 10”, destacan desde la organización.
Un calendario de eventos potente y diverso
Más allá del Cirque du Soleil, el verano en Andorra estará lleno de actividades:
- Festivales musicales, como el Festival de Jazz de Escaldes-Engordany o el Andorra Mountain Music.
- Eventos culturales, como las Falles del Pirineu, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
- Turismo deportivo, con pruebas ciclistas de alto nivel —Andorra es hogar de más de 200 ciclistas profesionales— y nuevas rutas de montaña adaptadas a todos los públicos.
- Gastronomía de altura, con el evento “La Cuina de les Altures”, que une cocina de montaña y chefs internacionales.

Sostenibilidad, patrimonio y diferenciación
Andorra apuesta también por el turismo responsable. Con una esperanza de vida de 84 años —una de las más altas del mundo— y siendo uno de los países más seguros del planeta, su entorno natural y social se convierte en parte de su propuesta turística.
Además, casi el 20% de su territorio está catalogado como Patrimonio Mundial de la UNESCO o como Reserva de la Biosfera. Proyectos como los bootcamps temáticos o documentales de naturaleza buscan seguir posicionando al país como un modelo de desarrollo turístico consciente.
Andorra no quiere ser simplemente un destino más en Europa. Quiere ser ese rincón de desconexión, descubrimiento y bienestar que te toca emocionalmente. Este verano, Andorra no solo se visita: se vive.































