La montaña no escapa a las profundas preguntas sobre su futuro. Ante estos retos, la Compagnie des Alpes (CDA) ha decidido abrir un espacio único de reflexión colectiva dentro de sus equipos: el CDA Débrief. Creado como un momento de balance al final de cada temporada de invierno, el CDA Débrief se ha transformado con el paso de los años en un auténtico laboratorio de ideas, emociones y perspectivas. Más que un simple evento interno, se ha convertido en un ritual federador, un respiro necesario en el tumulto del día a día operativo, pero también en una potente herramienta estratégica al servicio de la transformación de mentalidades y prácticas.

Bajo el impulso de David Ponson, director de la División de Montaña y Actividades al Aire Libre, la CDA ha decidido convertir esta cita en un momento destacado del año. David Ponson repasa con pasión los orígenes de este evento, su desarrollo y, sobre todo, las profundas intenciones que lo sustentan: «No se puede transformar la montaña sin transformar a quienes le dan vida. El CDA Débrief es un momento suspendido en el que se provoca, se inspira y se abre el camino a nuevas historias llenas de sentido».

CDA Débrief: un ritual de gestión al servicio de una montaña en transformación

El formato 2025 del CDA Débrief se articuló en torno a tres bloques complementarios que siguen una lógica emocional y narrativa muy construida:

  1. El «uppercut» de Arthur Keller, experto en sistémica y límites planetarios, que vino a sacudir las certezas con una conferencia densa, radical e indispensable, para despertar las conciencias ante los retos ecológicos.
  2. El testimonio de Inoxtag, un joven youtuber que partió a la conquista del Everest, símbolo de una juventud capaz de reconectarse con la montaña y encarnar la superación de uno mismo con humildad y sinceridad.
  3. La proyección de La Faille, una ficción de 20 minutos imaginada como un relato prospectivo, destinado a inspirar a cada colaborador a escribir, en su territorio, un futuro deseable y colectivo.
CDA Debrief 2025 en Arles
CDA Debrief 2025 en Arles

El golpe de Arthur Keller: el brutal despertar de la conciencia ecológica

El CDA Débrief 2025 se inauguró con una sacudida saludable. Desde los primeros minutos, Arthur Keller, ingeniero de formación, conferenciante y consultor especializado en sistemas de riesgos globales, marcó la pauta. Ante una sala atenta pero poco preparada para la conmoción, impartió una conferencia magistral, densa, inquietante, pero necesaria, sobre los grandes desequilibrios planetarios y la complejidad de nuestra época.

Conocido por sus trabajos sobre los límites de nuestros modelos de civilización, Arthur Keller ha construido un pensamiento basado en la interconexión de los sistemas: clima, energía, economía, biodiversidad, alimentación, recursos… Nada evoluciona de forma aislada, todo interactúa. Su mensaje es claro: la transición ecológica no puede abordarse de forma aislada y, sin un cambio sistémico profundo, nos dirigimos hacia un desastre seguro.

Durante más de dos horas, sin descanso, presenta un panorama respaldado por más de 250 diapositivas, a un ritmo sostenido, que provoca una sensación de vértigo en muchos de los participantes. La complejidad de las conclusiones, unida a su alarmante alcance, genera un malestar que David Ponson reivindica como voluntario y constructivo: «Incluso crea una especie de malestar momentáneo, por la forma en que expone las cosas, con mucha convicción y mucha fuerza».

Intervención de Arthur KELLER en el CDA Debrief
Intervención de Arthur KELLER en el CDA Debrief

Ante la disonancia cognitiva que se instala —esa incómoda discrepancia entre lo que creemos y lo que de repente comprendemos—, la intención no es, sin embargo, paralizar las mentes. David Ponson asume plenamente la decisión de comenzar el evento con un «uppercut»: «El objetivo no es formatear una forma de pensar, sino enriquecer el debate. No se trata de desmoralizar. Es un choque necesario, una toma de conciencia. Un ladrillo en un camino más amplio».

La intervención de Arthur Keller es estructurada, se basa en datos científicos sólidos, pero siempre orientada hacia la acción y la responsabilidad colectiva. Invita a todos a replantearse sus usos, sus hábitos, sus representaciones. Un mensaje que resuena profundamente en una empresa que quiere dar sentido a sus acciones: «Pone el dedo en la llaga: la naturaleza no funciona en silos. Y nosotros seguimos pensando en compartimentos estancados. Debemos impregnarnos de su enfoque sistémico si queremos transformar nuestros territorios de forma sostenible».

Más allá del contenido, lo que destaca es el método Keller: un estilo directo, a veces divisorio, pero nunca moralizante. Un discurso libre, exigente, impulsado por una convicción sincera. Este choque inicial no es un fin en sí mismo, sino un punto de partida, como recuerda David Ponson: «Si solo le hubiera dado la palabra a él, a las 12 del mediodía, habría perdido a todo el mundo. Algunos se habrían marchado en total desacuerdo, otros se habrían sentido desestabilizados. Pero era necesario este enfrentamiento. Es la condición para que comience el cambio».

Inoxtag: el aliento de una juventud en busca de sentido

Tras el caos de las constataciones, llega el impulso de la inspiración. Entra en escena Inoxtag, un youtuber de 23 años seguido por millones de suscriptores, que ha venido a contar la historia de su increíble ascensión al Everest. Una apuesta loca, emprendida sin experiencia en alpinismo, sin un pasado deportivo destacado, pero con una sinceridad y una determinación desarmantes.

En el mundo acotado de las estaciones de esquí, la presencia de un influencer parisino podría haber sorprendido, incluso desconcertado. Sin embargo, su intervención fue uno de los momentos más destacados del evento. Porque Inoxtag no vino como estrella. Vino para dar testimonio de una búsqueda interior. «Demostró una inteligencia social poco común, una humildad sincera y, sobre todo, una madurez muy superior a su edad», destaca David Ponson.

INOXTAG en la cima del Everest
INOXTAG en la cima del Everest

Lejos del personaje exuberante que a veces encarna en sus redes sociales, Inoxtag reveló la historia de un joven que decidió transformarse, desconectándose voluntariamente de su universo digital. Dejó su teléfono, puso en pausa su actividad profesional y se embarcó en un año de preparación física, mental y logística, rodeado de expertos y amigos fieles. «Es un reto global que ha llevado a cabo de principio a fin. Él mismo formó su equipo, eligió a sus compañeros, aprendió alpinismo, a soportar el frío y a vivir en altitud. Se tomó este reto muy en serio, con una rigurosidad ejemplar».

Este testimonio ha conmovido a los equipos de la CDA mucho más allá de la anécdota. Para David Ponson, el impacto fue personal. «Fue mi hijo, Noé, quien me descubrió su reto. Y, imitándolo, vino a verme y me dijo: Papá, ¿podemos escalar el Everest? Le dije que quizá era un poco ambicioso… pero escalamos el Mont Blanc. Tres meses después».

Este momento compartido entre padre e hijo se hizo eco de la emoción que transmite Inoxtag en su película Kaizen, proyectada en parte durante el CDA Débrief. Una película que habla tanto de la superación física como de los lazos familiares, el miedo, la soledad y el coraje. Una película que, por su sinceridad, tiende un puente entre las generaciones jóvenes y la montaña.

Intervención de INOXTAG en el CDA Debrief
Intervención de INOXTAG en el CDA Debrief

En un mundo a menudo fragmentado entre expertos y neófitos, entre «sabios» e influencers, esta intervención tuvo la fuerza de un relato unificador, accesible e inspirador: «Descubrió la montaña con respeto. La amó a través del esfuerzo. Y habla de ella con palabras que resuenan en los jóvenes. Eso es lo que me interesa: mostrar que se puede enamorarse de la montaña a los 20 años, incluso cuando se viene de un mundo digital».

El mensaje enviado a los equipos es claro: atreverse, soñar a lo grande, superarse colectivamente. Y, sobre todo, no subestimar nunca el impacto de un ejemplo personal: «Es precisamente porque su reto parecía imposible que lo ha conseguido. Eso es lo que quería transmitir: tengamos ideas locas. Y hagámoslas realidad».

Más allá del rendimiento, es la dinámica de inspiración lo que encarna Inoxtag. Se convierte en un vector inesperado de reconquista generacional para la montaña. A través de su trayectoria, la CDA plantea una pregunta esencial: ¿cómo hablar de la montaña de otra manera? Y, sobre todo, ¿a quién se lo contamos?

«La Faille», una historia del mañana para soñar hoy

Tras el impacto sistémico de Arthur Keller y el impulso generacional impulsado por Inoxtag, el evento termina en el silencio y la oscuridad de una sala. En la pantalla, una ficción de 20 minutos titulada «La Faille». Un formato breve, pero cargado de significado. Porque La Faille no es un documental ni una presentación institucional. Es un relato prospectivo, una obra deliberadamente transgresora que combina imaginación, emociones y retos concretos. Una película producida por la Compagnie des Alpes, concebida para suscitar una reflexión colectiva a través de la emoción y la narración.

«Quería una película que abriera la imaginación, que no diera lecciones, sino que planteara preguntas. Un viaje al futuro, no para decir lo que hay que hacer, sino para despertar el deseo, el debate, la proyección», explica David Ponson.

En el guion, una falla espacio-temporal permite a los personajes observar un futuro en el que la montaña ha logrado su transición. Se vislumbra un territorio que ha sabido adaptarse, preservar su ecosistema, innovar en sus usos y, sobre todo, construir una coherencia social y medioambiental. A través de esta fábula moderna, se invita al espectador a contemplar lo que podrían llegar a ser las montañas si las cuidáramos hoy.

Pero La Faille no da ninguna respuesta definitiva. Plantea preguntas, tiende puentes. «Es un regalo, les dije. A ustedes les toca aprovecharlo. Quería que todos se marcharan con imágenes en la cabeza, sensaciones, ideas. Y, sobre todo, con ganas de escribir su propia historia. Creo que ha llegado el momento de producir relatos positivos. Historias que den ganas de actuar, que inspiren a los equipos de cada centro, que vuelvan a encantar al colectivo».

Para David Ponson, este último ladrillo completa un tríptico deliberadamente progresivo: la lucidez del uppercut (Arthur Keller), la inspiración del desafío (Inoxtag) y el impulso narrativo hacia un futuro deseable (La Faille). En un sector a veces percibido como estancado o encerrado en sus códigos, el enfoque es audaz. Introducir la ficción en un marco directivo es apostar por la emoción como vector de transformación. Una apuesta que David Ponson asume plenamente: «Quería mostrar que cada estación, cada territorio, puede inventar su propio guion. Esta película es una invitación. No una imposición».

En plena época marcada por la necesidad de inventar un nuevo modelo para la montaña, La Faille se convierte así en una poderosa palanca para descompartimentar el imaginario, devolver el sentido a la acción y reconectar a cada actor local con una visión compartida. La película no va seguida de un debate. No hay preguntas ni respuestas. No hay diapositivas finales. Solo un momento de silencio, prolongado por la emoción colectiva, y luego una conclusión sobria:

«Tenéis todo en vuestras manos. Os toca escribir la continuación».

Pensada durante mucho tiempo por ingenieros, promotores o urbanistas, la montaña podría reinventarse hoy gracias a quienes la viven, la cuidan, la cuentan y la habitan cada día. Esa es la vocación del CDA Debrief, según David Ponson: volver a situar al ser humano en el centro, no como gestor de recursos, sino como portador de historias, visiones y responsabilidades. Al optar por confrontar a los equipos con verdades ecológicas sin tapujos, inspirarlos a través del loco desafío de un joven explorador y hacerles soñar con un futuro deseable, la Compagnie des Alpes traza una nueva línea: la de una gestión basada en el sentido, el colectivo y la imaginación.

La verdadera transformación surgirá del terreno, de las estaciones, de los equipos. Tomará forma en relatos compartidos, microdecisiones valientes, experimentos locales, impulsados por personas que aman profundamente la montaña, no por lo que ha sido, sino por lo que puede llegar a ser.