Esquiar sin ver las pistas, confiando completamente en un guía, sentir la velocidad y el viento en el rostro, superar los propios miedos y límites: esto es el esquí para las personas ciegas, y el Grupo Verbanese de Esquiadores Ciegos (GVSC) es un referente en Italia. Fundado con el objetivo de hacer que el esquí sea accesible para quienes tienen una discapacidad visual, el GVSC combina deporte, amistad e inclusión, creando un ambiente único para quienes quieran desafiarse a sí mismos en las pistas nevadas.
La historia y la misión del Grupo Verbanese de Esquiadores Ciegos
El GVSC nació en 1982 en Verbania, gracias a la colaboración entre algunos miembros del Lions Club y del Club Alpino Italiano (CAI) de Verbania. La idea fue del entonces presidente del Lions Club de Verbania, Carlo Alberti, quien, inspirado en la experiencia del Grupo Ticinese de Esquiadores Ciegos del Lions Club de Locarno, involucró a instructores de la Escuela de Esquí y Esquí de Montaña de la sección CAI de Intra, entre ellos Emilio Songa y Olinto Pescio.
Desde agosto de 2024, el GVSC está inscrito en el Registro Único Nacional del Tercer Sector (RUNTS) como Asociación de Promoción Social (APS). La asociación tiene como objetivo ofrecer a personas ciegas y con baja visión la oportunidad de acercarse al esquí alpino y nórdico, acompañándolas en las pistas y promoviendo la integración social a través del deporte.
La importancia de los guías y las técnicas especiales
Guiar a un esquiador ciego requiere habilidades tanto técnicas como empáticas. Los guías deben tener una buena técnica de esquí y ser capaces de transmitir seguridad, elementos fundamentales para que los esquiadores ciegos disfruten de la experiencia sin miedo. El grupo utiliza varios métodos para facilitar la orientación, incluyendo la comunicación verbal y el apoyo con una barra, que crea una conexión física entre el guía y el esquiador.
Actividades y metodología
El GVSC organiza anualmente varias actividades en la nieve, incluyendo 3 o 4 fines de semana y una semana blanca en diversas localidades alpinas, principalmente en Piamonte y Valle de Aosta. Las salidas están abiertas a esquiadores ciegos y con baja visión, acompañados por guías voluntarios que prestan su ayuda de manera gratuita.
La práctica del esquí alpino y nórdico ha demostrado ser completamente adaptable para personas ciegas, representando un estímulo para el desarrollo del autocontrol, la coordinación física y la autoestima. Los esquiadores ciegos más hábiles y determinados pueden alcanzar niveles técnicos comparables a los de los esquiadores sin discapacidad, enfrentando pistas de cualquier dificultad.
La comunidad del GVSC y el valor de la inclusión
El GVSC no es solo un grupo deportivo, sino una verdadera comunidad. Las salidas a la nieve se convierten en oportunidades para compartir, crecer personalmente y forjar amistades. Siguiendo el estilo del grupo, esquiadores ciegos, guías y acompañantes también disfrutan juntos de los momentos después del esquí, como cenas, cantos y otras actividades sociales.
Cómo asociarse
El GVSC acoge como socios a personas ciegas y con baja visión que tengan las habilidades necesarias para participar en las actividades de la asociación, así como a voluntarios videntes capaces de guiar y acompañar en las pistas. Además, el grupo da la bienvenida a amigos y simpatizantes, incluyendo familiares de los socios, que, aunque no puedan guiar en el esquí, desean colaborar en las actividades del grupo.
No hay límite de edad para las personas ciegas y con baja visión que deseen experimentar la emoción del esquí, aunque generalmente se inician en el curso niños a partir de los 8 años.
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Desafíos y proyectos futuros
El GVSC mira al futuro con entusiasmo, pero también con conciencia: la búsqueda de nuevos guías y nuevos esquiadores ciegos es un desafío constante. La colaboración con Real Eyes Sport, la asociación fundada por Daniele Cassioli para promover la iniciación deportiva de niños con discapacidad, está permitiendo que cada vez más jóvenes descubran la montaña y el placer del esquí. «Algunos niños que empezaron con nosotros hoy son esquiadores apasionados», cuenta Cassioli.
El objetivo está claro: hacer que la montaña sea accesible para todos, sin importar las dificultades. Porque el esquí, como cualquier deporte, no es solo una cuestión de técnica, sino también de emociones, libertad y ganas de superar los propios límites.
































