La Federación Internacional de Esquí (FIS) ha tomado una decisión histórica: Val Gardena, en el noreste de Italia, será la sede del Mundial de Esquí Alpino en 2031. Esta será la segunda vez que este evento se lleve a cabo en Val Gardena, después de 61 años desde la última ocasión en 1970.

Val Gardena es una región conocida por su rica tradición en el esquí y la escultura en madera, situada en el corazón de los Dolomitas. La comunidad está formada por tres municipios: Selva, Santa Cristina y Ortisei, todos ellos ubicados al pie del majestuoso Langkofel. Estos lugares no solo son famosos por su belleza natural, sino también por ser un centro de innovación y tradición en el mundo del esquí.

Val Gardena es cuna de algunos de los esquiadores más exitosos de Italia, como Isolde Kostner y Alex Vinatzer, entre otros. Estos atletas han llevado el nombre de Val Gardena a nivel internacional y ahora, en 2031, los jóvenes esquiadores locales tendrán la oportunidad de competir en un Mundial en casa, un evento que seguramente inspirará a futuras generaciones.

En el pasado, Val Gardena ha sido sede de múltiples competiciones de la Copa del Mundo, ganando una valiosa experiencia que ahora se pondrá a prueba en el Mundial de 2031. Rainer Senoner, jefe de los eventos de la Copa del Mundo en Val Gardena, expresó su entusiasmo diciendo: «Estamos listos».

Val Gardena gana en el proceso de selección del Congreso Mundial de la FIS celebrado en Reikiavik

La decisión de elegir a Val Gardena se tomó durante el Congreso Mundial de la FIS celebrado en Reikiavik, Islandia. Originalmente, solo se iba a decidir la sede del Mundial de 2029, pero la FIS optó por definir también la sede de 2031 debido a la calidad de las candidaturas presentadas. Narvik, en Noruega, será la sede del Mundial de 2029, mientras que Val Gardena fue seleccionada para 2031 tras una votación que superó a Andorra por 14 votos a 6.

Flavio Roda, presidente de la Federación Italiana de Esquí (FISI), celebró la elección de Val Gardena, destacando el éxito de Italia en la organización de anteriores Mundiales en lugares como Cortina, Bormio y Sestriere.

Arno Kompatscher, gobernador del Tirol del Sur, también felicitó a todos los que contribuyeron a hacer realidad este sueño, y expresó su entusiasmo por lo que será una gran celebración deportiva dedicada al esquí.

La victoria de Narvik, en Noruega, sorprendió a gran parte del sector. Aunque vive una situación emergente como destino de esquí, presenta limitaciones significativas para albergar los Mundiales de Esquí Alpino en 2029. Está situada en el interior del círculo polar ártico y es una de las ciudades más septentrionales del mundo. Aunque dispone de un desnivel de aproximadamente 1000 metros, cuenta solamente con 16 pistas de esquí. Pero las dudas son superlativas cuando se analiza el número limitado de hoteles y servicios, lo que podría dificultar el alojamiento adecuado para atletas, entrenadores, prensa y aficionados durante el evento. Las condiciones climáticas en Narvik, situada al norte del Círculo Polar Ártico, pueden ser extremadamente frías e impredecibles, con temperaturas bajas y vientos fuertes que podrían afectar la calidad y seguridad de las competiciones.

La resiliencia de Andorra y los Pirineos

Por otro lado, la candidatura de Andorra, que también aspiraba a ser sede en 2027 y 2029, sufrió una nueva decepción al no conseguir la organización del Mundial de 2031. David Hidalgo, director de la candidatura de Andorra, criticó la decisión, sugiriendo que factores políticos influyeron en la votación. A pesar de la frustración, elogió el esfuerzo de su equipo y reafirmó su compromiso con futuros eventos.

La derrota fue recibida con gran desilusión en Andorra y Grandvalira Resorts, especialmente porque esta era su tercera tentativa fallida después de perder previamente la candidatura para los Mundiales de 2027, que fueron adjudicados a Crans-Montana, Suiza.

En Escaldes-Engordany, donde se siguió la votación vía ‘streaming’, la decepción fue palpable. Mònica Bonell, Ministra de Deportes del Principado, lamentó la oportunidad perdida: «Es un día triste porque se ha hecho un gran trabajo. Creo que la FIS ha dejado escapar una gran oportunidad de organizar unos Mundiales en los Pirineos por primera vez».

Joan Verdú, destacado esquiador andorrano, también compartió su decepción, afirmando que Andorra merecía ser sede del evento: «Andorra 100% se lo merecía. Es una lástima y si fuera por los esquiadores lo tendríamos ya seguro».

La reiterada negativa a la candidatura andorrana subraya los desafíos que enfrentan las naciones pequeñas para competir con destinos de esquí más establecidos y con mayor influencia política. Sin embargo, la resiliencia mostrada por Andorra en sus repetidos intentos demuestra un fuerte compromiso con el desarrollo de los deportes de invierno y una determinación de seguir luchando por un lugar en el escenario mundial.


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