La humanidad siempre ha sentido una fascinación instintiva por las nubes. Observamos su belleza cambiante en el cielo y muchas veces las asociamos con fenómenos meteorológicos o con simples cambios en el clima. Pero la importancia de las nubes va mucho más allá de ser un espectáculo visual.

El fascinante mundo de las nubes

La comunidad científica ha dedicado décadas a comprender la relación de la nubes con la meteorología y la climatología. La formación, dispersión y efectos de las nubes afectan no solo a las precipitaciones, sino también al balance energético del planeta. Esto implica un papel fundamental en la predicción del clima y en la sensibilidad climática global. El World Climate Research Programme ha identificado a las nubes y su interacción con los patrones de circulación atmosférica como un campo crucial para entender el cambio climático.

Quizás os sirva leer un artículo anterior donde os explicamos de forma simplificada, cuales son los tipos de nubes y la formación de las tormentas.

Los procesos de formación y movimientos de las nubes

Las imágenes satelitales, tanto infrarrojas como visibles, muestran una distribución alineada de las nubes a lo largo de los patrones en espiral de la circulación atmosférica. Esto sugiere una conexión profunda entre la formación de las nubes y los movimientos a gran escala de la atmósfera. Los investigadores han encontrado que las nubes experimentan procesos de condensación y evaporación y que interactúan con la radiación solar e infrarroja en cada una de sus etapas.

En particular, las nubes interactúan con las corrientes atmosféricas mesoescalares y se organizan en patrones ascendentes y descendentes. Además influyen en la dinámica del transporte de calor, humedad y cantidad de movimiento. Por último, favorecen el desarrollo de inestabilidades y perturban condiciones locales.

Además las nubes tienen una gran importancia en la modulación del clima. El impacto de las nubes en los patrones de circulación a gran escala se refleja en su capacidad para alterar la estabilidad de la atmósfera, modificar la cizalladura del viento y los gradientes de temperatura meridianos e influir en la estructura y localización de los sistemas de baja presión y ciclones tropicales.

Para comprender su papel en el calentamiento global y el impacto a nivel regional y mundial, la comunidad científica trabaja en mejorar su capacidad para describir e interpretar las relaciones causa-efecto entre nubes y circulación atmosférica.

Analizar las nubes ayuda a mejorar la comprensión climática

Para comprender el clima ( ya sabes cuales son las diferencias entre tiempo y clima) tenemos que analizar la relación directa e indirecta entre la convección y la sensibilidad climática.

La convección es la transferencia de calor mediante una corriente (ya sea líquido o gaseoso). El aire próximo a la superficie de la Tierra es calentado por el calor que irradia la superficie terrestre y al ser menos denso, asciende de forma progresiva para irse enfriando en cotas superiores.

La sensibilidad climática es el grado en que la temperatura media global responde a cambios en las concentraciones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono.

La relación entre la convección y la sensibilidad climática se encuentra en gran medida condicionada por las nubes, que son un área de incertidumbre en los modelos climáticos. Algunos de los puntos clave a considerar incluyen las dificultades para determinar la altura a la que se producen las nubes así como la retroalimentación de la humedad en la capa límite y su interacción con las nubes.

Además las tormentas juegan un papel importante en el transporte de calor y humedad, lo que a su vez afecta los patrones de circulación atmosférica. Las nubes que se forman en las trayectorias de estos sistemas influyen en los gradientes de temperatura que conducen al desarrollo de tormentas y a la estructura dinámica de la circulación atmosférica.

Un mejor conocimiento de cómo han cambiado las trayectorias de las tormentas en el pasado ayudará a la comunidad científica a predecir futuras variaciones en los patrones de circulación.

Las nubes, la convección y la circulación climática

Las relaciones directas entre las nubes, la convección y la circulación climática conforman un constato científico. Las nubes actúan como indicadores de una atmósfera turbulenta, pero también son un motor activo que afecta a la dinámica global.

La relación entre las nubes, la convección y la circulación atmosférica es compleja, pero fundamental para entender el cambio climático, mejorar modelos climáticos que puedan predecir con mayor precisión los impactos futuros, identificar puntos críticos en las retroalimentaciones nubosas que influyen en la sensibilidad climática y omprender cómo las tormentas, monzones y cinturones tropicales afectan los patrones de circulación global.

¿Cuál es el impacto directo de las nubes en la sensibilidad climática?

Las nubes influyen en la sensibilidad climática a través de la retroalimentación radiativa. Actúan como reflectores de la radiación solar o absorben y emiten energía infrarroja, afectando directamente el balance energético de la atmósfera.

¿Cómo afecta la agregación convectiva a los eventos climáticos extremos?

La agregación convectiva puede intensificar la formación de tormentas y cinturones de lluvia, conduciendo a una mayor probabilidad de lluvias torrenciales o sequías en diferentes regiones.

¿Cuál es el papel de los modelos climáticos en la comprensión de los patrones nubosos?

Los modelos climáticos son esenciales para simular y predecir la formación, evolución y efectos de los patrones nubosos. Sin embargo, las incertidumbres en las retroalimentaciones nubosas aún presentan desafíos.


La comunidad científica está trabajando para reducir las incertidumbres en la relación entre las nubes y el clima, avanzando hacia un conocimiento que nos permita anticipar el clima futuro con mayor precisión y confianza.


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