En España, el año 2024 ha mostrado una notable diversidad en términos de precipitaciones y condiciones de nieve, lo cual ha influido tanto en el manejo de los recursos hídricos como en la temporada de esquí.

Las reservas hídricas se recuperan en España

A pesar de ciertas Comunidades Autónomas como Cataluña han experimentado sequías, ha habido episodios significativos de lluvia en múltiples zonas del continente. Por ejemplo, la localidad de Grazalema (Cádiz) en España registró 586 litros de lluvia por metro cuadrado en solo siete días, siendo el punto con más precipitaciones en Europa durante ese período. Sin embargo, estas lluvias no han sido suficientes para revertir completamente las condiciones de sequía en regiones como Murcia (26,35%) o Andalucía, donde las reservas hídricas superan solamente el 40% y están por debajo de la media nacional (66.61%). Cabe destacar los niveles actuales de los embalses de Castilla y León, Navarra, la Comunidad de Madrid, Galicia y Asturias que superan el 90% (Embalses.net).

En los últimos años, el nivel más alto de agua embalsada en España se alcanzó en abril de 2018, cuando se registraron 47.400 hectómetros cúbicos (Epdata). Actualmente hay 37.325 hm3.

«Los niveles de los embalses en España superan con creces la media de los últimos 10 años en estas fechas»

Además, la meteorología en los Pirineos en estas semanas está dejando generosas precipitaciones con relevantes lluvias y nevadas en buena parte de la cadena montañosa hasta al menos finales de abril.

Buenas noticias para los embalses de España

Los embalses más importantes del territorio nacional, se construyeron durante el periodo franquista y desempeñan un papel fundamental tanto en la regulación de los ríos como en el suministro de agua para diversos usos, incluida la generación de energía hidroeléctrica. Cataluña, Galicia y Castilla y León son las comunidades autónomas que cuentan con la mayor potencia instalada en el sector hidroeléctrico. En España existe una capacidad total de embalses de 55.000 hm3, de los cuales el 40% de esa capacidad corresponde a embalses hidroeléctricos, una de las proporciones más altas de Europa y del mundo:

  1. Embalse de La Serena: Es el embalse más grande de España y uno de los más grandes de Europa. Está ubicado en Badajoz (Extremadura) y es gestionado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Construido en 1989, tiene una capacidad de 3.220 hectómetros cúbicos y actualmente embalsa 1125 hm3 . Además de ser una fuente crucial de agua para riego, también es significativo para el suministro de agua potable y la producción de energía hidroeléctrica.
  2. Embalse de Alcántara (Iberdrola): Situado en Cáceres, este embalse tiene una capacidad de 3.162 hectómetros cúbicos y actualmente embalsa 3004.80 hm3. Fue construido en 1969 y es vital para el control de inundaciones, el riego, y también para la generación de energía hidroeléctrica (916 MW). Es la más alta de España, con 202 metros, y ocupa 8.650 hectáreas.
  3. Embalse de Almendra: También conocido como Salto de Villarino, se empezó a construir en 1964, está ubicado en Salamanca y es uno de los embalses más grandes con una capacidad de 2.648 hectómetros cúbicos y actualmente embalsa 2547 hm3. Se utiliza principalmente para la generación de energía hidroeléctrica.
  4. Embalse de Buendía: Parte del sistema conocido como Mar de Castilla, se encuentra entre Cuenca y Guadalajara con una capacidad de 1.705 hectómetros cúbicos y actualmente embalsa 626 hm3. Este embalse es crucial para el suministro de agua, regulación del río Tajo, y la generación de energía hidroeléctrica. Junto al embalse de Entrepeñas abastece de agua al polémico trasvase Tajo-Segura
  5. Embalse de Mequinenza (Endesa): Ubicado en Zaragoza, tiene una capacidad de 1.373 hectómetros cúbicos y actualmente embalsa 1282 hm3. Fue construida en 1961. Es fundamental para la navegación, pesca, y también contribuye a la generación de energía hidroeléctrica.

Y es que este año, los macizos montañosos españoles han experimentado una acumulación de nieve abundante, lo que ha sido una bendición tanto para los entusiastas del esquí como para la gestión de los recursos hídricos.

Nieve de los Pirineos: reserva hídrica clave para afrontar el verano

Las significativas nevadas han contribuido no solo a extender la temporada de esquí, sino que también se anticipa que jugarán un papel crucial en el aumento de las reservas hídricas de sus valles. A medida que esta nieve se derrita, se espera que alimente los ríos y embalses, mejorando aun más las áreas que se han enfrentado a condiciones de sequía. Este recurrente ciclo natural de renovación de agua es vital para sostener la agricultura, la industria y el consumo doméstico en las regiones circundantes.

Aunque el cambio climático sigue siendo una preocupación y la variabilidad de las precipitaciones y condiciones de nieve continúan presentando desafíos, la temporada de esquí 2023-2024 ha demostrado que aún hay mucha resiliencia y oportunidades para disfrutar de los deportes de invierno en España y en Europa.