Cada vez con más frecuencia el término DANA cuando vemos las noticias, ¿pero entendemos realmente su significado? Y es que aunque todos asociamos este término con el mal tiempo e incluso con la “gota fría”, en realidad no son lo mismo. Por eso, si te interesa entender por que ya no se habla de borrascas o de mal tiempo, te vamos a explicar de donde surge el término DANA y cuales son las causas de este fenómeno meteorológico.

¿Qué es una DANA?

Para entender la definición de DANA primero tenemos que saber lo que significan sus siglas: Depresión Aislada en Niveles Altos. Es un fenómeno meteorológico que consiste en el choque de una masa de aire frío en altura con aire caliente de la superficie, lo que genera inestabilidad. Como consecuencia, tienen lugar fuertes precipitaciones en la superficie.

Para entender la formación de una DANA hay que observar el chorro polar o vórtice polar, que se trata de una corriente de vientos muy intensa que se encarga de separar el aire polar frío (situado al norte del chorro polar) del aire tropical cálido (situado en el sur). Esta corriente se encuentra en la troposfera circulando de oeste a este.

En ocasiones, el chorro polar se ondula y entonces queda una bolsa de aire frío rodeada por aire cálido, y a este fenómeno se le denomina  DANA.

Popularmente se la conoce como «gota fría», pero en realidad no son lo mismo. En los años 80 la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) decidió introducir el concepto DANA para desasociar el término de «gota fría» con las lluvias torrenciales. El término «gota fría» viene de la escuela alemana, que bautizó al concepto como kaltlufttropfen, que significa literalmente gota de aire frío. Sin embargo, en español se comenzó a asociar este término con cualquier tipo de situación de precipitaciones intensas, lo que era erróneo. La AEMET quiso devolverle al término su significado original, por lo que se introdujo el concepto meteorológico DANA para separar las dos definiciones.

¿Cuáles son sus causas?

Una DANA es un fenómeno meteorológico que tiene dos tipos de causas. En primer lugar podemos encontrar las causas dinámicas, que están asociadas directamente al fenómeno; y en segundo lugar se encuentran las causas termodinámicas, que se refieren a la diferencia de temperaturas.

Cuando se producen borrascas o anticiclones, lo normal es que circulen de oeste a este siguiendo la corriente del chorro polar. Sin embargo, a veces surgen unas ondulaciones (la causa dinámica) en el chorro polar que provocan que esa bolsa de aire frío rodeada por aire cálido (causa termodinámica) a la que se conoce como DANA. El mayor problema de este fenómeno es que surge de un movimiento errático, por lo que es más difícil de prevenir.

Corriente del chorro polar que causa el fenómeno meteorológico DANA
Corriente del chorro polar que causa el fenómeno meteorológico DANA (Fuente: Wikipedia)

Además, según Rubén del Campo (el portavoz de la AEMET), una DANA no solo puede provocar tiempo adverso, si no que en ocasiones también provoca altas temperaturas. Esto sucede cuando la bolsa de aire está situada muy al oeste, por lo que se genera una entrada del viento tropical del sur que provoca una subida en los termómetros.

Las consecuencias catastróficas de las DANAs

Cuando se produce una DANA llega una sucesión de tormentas sin apenas descanso entre ellas y vientos muy fuertes. Como consecuencia de estas fuertes precipitaciones, es bastante común que se produzcan inundaciones severas en las zonas afectadas. De hecho, las zonas más afectadas suelen ser las cercanas a la costa, ya que estas borrascas dependen en muchas ocasiones del mar para obtener su energía.

En consecuencia, las DANAs son un fenómeno meteorológico de alta peligrosidad. Suelen ser más comunes en otoño, temporada en la que son comunes las inundaciones y la destrucción de las zonas afectadas por los temporales. De hecho, es bastante habitual que con los temporales se destruyan playas, embarcaciones y paseos marítimos, ya que el mar llega a penetrar en tierra firme.

Fuertes inundaciones provocadas por una DANA
Fuertes inundaciones provocadas por una DANA (Fuente: EFE)

Y es que aunque las marejadas que se producen como consecuencia de la gota fría no son tan peligrosas como las de los huracanes, sí que pueden llegar a elevar el nivel del mar a más de un metro. Es más, los oleajes que se producen suelen superar los 5 metros de altura, por lo que no es aconsejable acercarse a la costa en tiempos de temporal.

¿Son las DANAS más frecuentes en la actualidad?

A nivel geográfico, podemos encontrar zonas más favorables para la llegada de una DANA. Por un lado encontramos las zonas del hemisferio norte, entre las que se encuentran el sur de Europa, la costa este americana, la región China-Siberia, el nordeste Pacífico y el noroeste de América del norte. Por otro lado, las zonas propensas a las DANAs en el hemisferio sur son Australia, Nueva Zelanda, el extremo meridional de Sudamérica y el sur de Asia.

En consecuencia, no es de extrañar que los episodios de lluvias torrenciales sean una constante en el clima de España, en donde estamos acostumbrados a riadas catastróficas en muchos lugares de la Península. Y es que aunque no siempre que se producen fuertes precipitaciones es causa de una DANA, lo cierto es que tampoco es un caso aislado.

Además, en los últimos años hemos asistido a eventos meteorológicos extremos que han provocado la formación de varias DANAs.

Además, algunos estudios realizados por la AEMET sugieren que actualmente cuando se producen precipitaciones, estas son más intensas. Es decir, hoy en día se producen más lluvias torrenciales que en décadas pasadas. Especialmente, esto se ha observado en zonas de la vertiente mediterránea peninsular.

Y es que si observamos los últimos años, podemos observar que se han batido varios récords en cuanto a fenómenos meteorológicos que son catalogados como históricos. Por ejemplo, en 2017 se dio lugar a unas históricas nevadas en la Comunidad Valenciana y otras provincias limítrofes y en 2018 se batió el récord estival de descargas eléctricas. Y eso sin hablar de la famosa Filomena que azotó Madrid en enero de 2021. Estos fenómenos meteorológicos surgen en un contexto de cambio climático, por lo que el futuro es incierto y ni siquiera los expertos pueden prever el futuro meteorológico.


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