Cuando estamos en una estación de esquí y existe un ascenso térmico notable con precipitaciones, aparece la lluvia y con ella, el temor de gran parte de los esquiadores. En las habitaciones y apartamentos se empieza a escuchar la famosa frase «va a ser un desastre, la lluvia va a fundir toda la nieve». Pero…

¿Realmente la lluvia transforma la nieve?

La fusión de la nieve en agua, rara vez es provocada directamente por la lluvia. Un gramo de agua contiene 1 kilocaloría por grado por encima de los 0ºC. Esto afecta principalmente a las capas superficiales al entrar en contacto, recalentando la primera capa y provocando la metamorfosis de nieve en agua.

El agua de lluvia tiene una temperatura superior al punto de congelación, pero dependerá de la temperatura ambiente que la gota de agua sea más caliente o de temperatura similar a la de la nieve. Además, la lluvia funda la nieve, en mayor o menor medida, en función del tipo de nieve  que exista en su superficie y su capacidad de infiltración.

Un gramo de agua contiene 1 kilocaloría por grado por encima de los 0ºC y afecta principalmente a las capas superficiales

Para saber si la nieve funde o transforma la nieve, no hay que olvidar que la nieve es una materia viva. Esta no cesa de transformarse en función de las condiciones meteorológicas y de factores externos como el viento, el sol, la orientación y exposición de las laderas y su pendiente, el perfil del manto de nieve…

Los principales factores que influyen en que la nieve se transforme son la temperatura de la nieve, el tipo de nieve, su saturación de agua, la inclinación de los rayos solares, la insolación u horas que inciden los rayos solares sobre la nieve y la reflexión de la nieve (más blanca, máyor capacidad de reflectar la acción del sol).

La lluvia altera la nieve de las capas superficiales del manto

Como conclusión, podemos asegurar que la lluvia facilitará que la nieve se transforme, pero principalmente afectará las capas superiores, dado que los estratos más internos y profundos, se verán menos afectados. Esto es así porque entran en juego variables como el espesor, su distribución y la distribución del perfil de nieve que puede ser homogéneo y compacto o todo lo contrario.

No hay que olvidar que el manto de nieve es un claro reflejo de los eventos nivometeorológicos acontecidos desde la primera nevada, conformando diferentes estratos con particularidades diversas. Las características del manto, estarán definidas por su temperatura, humedad, grado de compactación y dureza, así como por su densidad. En función de estos factores, la lluvia conseguirá transformar mayor o menor cantidad de nieve.

En el caso de que las capas de nieve superiores estén embebidas, la nieve se transformará a mayor velocidad dado que el agua de la lluvia penetrará en las capas inferiores acelerando el proceso. Si por ejemplo, ha nevado recientemente, suben las temperaturas y hay precipitaciones en forma de lluvia, la nieve virgen será capaz de absorber hasta un 25% de su propio peso en agua.