El encuentro fortuito de un esquiador de fondo con un urogallo en los Alpes, está haciendo furor en las redes sociales, hasta el punto de volverse viral.

Ante el cierre de los remontes mecánicos y las restricciones de movilidad vinculadas con la pandemia, un gran número de deportistas han decidido colgar temporalmente las botas de alpino y disfrutar de las pistas de esquí de fondo. Sin embargo esta práctica deportiva, así como el heliskiing o el freeride incomodan a esta especie, amante de tranquilidad que le aportan los frondosos bosques de coníferas.

El urogallo (Tetrao urogallus) también denominado «Le Grand Tetras», es una reliquia de la era glaciar que ha conseguido sobrevivir durante siglos en entornos de montaña templados.

¿Qué es el urogallo o Grand Tetras?

El urogallo común, pertenece a la familia de Tetraonidae. Pertenece a las aves galliformes y faisánidos, donde se incluyen, entre otros, los faisanes, gallos, pavos y perdices. El urogallo vive en zonas montañosas y la mayoría viven entre 900 y 2400 m de altitud. Les gusta dormir en las ramas bajas de los árboles para protegerse de los ataques, eligiendo normalmente amplios bosques y abundante vegetación donde poder camuflarse.

Una especie que debemos proteger, evitando acercarnos a ella si la encontramos en nuestro camino. Según la ONG ambiental decana en España SEOBirLlife «menos de 1.500 ejemplares sobreviven en España, donde ha experimentado uno de los más acusados declives de entre todas nuestras aves, sobre todo en el área cantábrica, donde se considera que la población está en el umbral de un proceso regresivo que podría abocarla a la extinción.»

La palabra «uro» que encontramos en su nombre, proviene del canto que realiza. Un sonido muy característico de este ave de montaña y según los expertos, similar al extinto Uro euroasiático.

En el vídeo compartido por el deportista Gilles Perinet de menos de 2 minutos, muestra a un impetuoso urogallo invitando al esquiador de fondo a alejarse de su territorio.

El declive poblacional del urogallo Tetrao urogallus aquitanicus en los Pirineos centrales es alarmante como podéis ver en el estudio publicado en el enlace. En él se citan que las principales causas del declive del urogallo podrían ser el cambio climático y el bajo éxito reproductivo del urogallo, que no supera el 0,67 pollos por hembra. Ya sabéis que el invierno es un periodo muy duro para todos los animales salvajes. A veces con simplemente no molestarlos, les estaremos ayudando a sobrevivir.