Una de las formas de conocer el clima del pasado es observar en la geomorfología los procesos glaciares que han sucedido en un lugar determinado.

Localización de los lugares analizados en el estudio de Olivia et al., 2019

Desde principios del siglo XX se han estudiado los procesos glaciares sobre todo para Pirineos, la Cordillera Cantábrica y Sierra Nevada.

Pero no fue hasta la conferencia del INQUA (International Union for Quaternary Research), cuando en 1957 se empezó a promocionar la investigación y publicación de estudios sobre los fenómenos glaciales y periglaciales en nuestro país.

Portada del V congreso del INQUA, en 1957

En 2019, se hizo un estudio para agrupar toda la información respecto a los glaciares que pudo haber en la Península Ibérica. Este estudio, dirigido por Marc Oliva, catedrático de la Universidad de Barcelona, estimó el período de máximo apogeo de los glaciares, el cual se sitúa entre 26.500 y 20.000 años antes de la actualidad.

Como ya sabemos el clima de la Península es muy variable, con precipitaciones que de manera general disminuyen de N a S y de W a E. Los máximos que estima Oliva para las montañas tienen un pico máximo en la zona de Galicia de 2000-2500 mm mientras que en Sierra Nevada se da el mínimo con 600-900 mm.

Actualmente, la isoterma que marca una temperatura media inferior a los 0ºC se encuentra a 2400-2500 m en la Cordillera Cantábrica, 2950 m en los Pirineos, y 3400 m en Sierra Nevada. En el período Cuaternario, cuando ocurrió el período de máximo apogeo de los glaciares, esta isoterma se encontraba a una altitud mucho más baja.

Sierra Nevada combina altura con aridez

El área de estudio trata los 6 sistemas montañosos con cimas de más de 2000 m: Cordillera Cantábrica, Pirineos, Montes de León, Sistema Central, Sistema Ibérico y Sistema Bético.

Antiguos glaciares de los Pirineos

En la mayor cordillera del sur de Europa los glaciares alcanzaron extensiones de 30 a 50 km de longitud y hasta 400 metros de espesor durante el Período Cuaternario. Algunos de estos glaciares de valle bajaron hasta altitudes hoy en día inimaginables. Por ejemplo, unos 800 metros en los valles del Ésera (Benasque) y Garona (Vielha).

Pueblos como el de Benasque, se encontrarían bajo el hielo

En la actualidad aún quedan algunos glaciares. Si bien es cierto que estos no proceden del Cuaternario, sino de la Pequeña Edad de Hielo (PEH), período entre los siglos XIV y XIX en el que las temperaturas fueron inferiores a la actualidad.

Uno de los testigos de los glaciares son los Ibones, como este de Tebarray (2700 m)

Como resultado de este ciclo frío, se llegaron a formar hasta 111 glaciares restringidos a los circos más altos. Sobre todo, destacaron los macizos superiores a los 3000 metros situados en la vertiente sur de la cordillera (Infiernos, Monte Perdido, Posets, Pediguero, Maladeta y Besiberri). El máximo auge de estos glaciares fue durante el Mínimo de Maunder (SXVII).

Valle de Ordesa, aquí se encontraba un glaciar de valle en el macizo de Monte Perdido

Ente 1850 y 2016 se ha reducido el número de glaciares de 52 a 19. El más grande en la actualidad es el del Aneto con algo más de 50 ha. La mayoría de estos glaciares son inferiores a las 10 ha.

Estado actual del glaciar del Aneto

Antiguos glaciares en la Cordillera Cantábrica

Está zona de mayor influencia oceánica tuvo multitud de sistemas glaciares que hoy han dejado su testigo en lagos y morrenas glaciares.

Algunos de los macizos que acogieron glaciares son Peña Labra (2029 m) o los Valles Pasiegos (Cantabria). También, como no, la zona más alta de la Cordillera, los Picos de Europa (2648 m).

En el Cuaternario se observó como los glaciares bajaron hasta los 980 m en el valle de Somiedo y 890 m en el Sil, en León. A estas altitudes es donde se encuentran los depósitos de Till.

También se muestra una diferencia de altitudes según la vertiente. Mientras en la zona norte se alcanzaron los 800-1200 m (esporádicamente 500 m); en la sur las lenguas llegaron a 1100-1250 m (esporádicamente 700-900 m).

Formaciones glaciares en distintas épocas. Oliva et al., 2019

Después, durante la PEH, se formaron 6 glaciares en el Macizo Central y Occidental de Picos de Europa. Ocuparon alrededor de 25 ha y sus morrenas estaban a 2200 m.

En la actualidad, permanecen 4 heleros dentro de esta zona, en pleno Parque Nacional de Picos de Europa. Estos se encuentran situados en Jous, depresiones kársticas formadas a partir de la disolución de la roca caliza y que no permiten la acumulación de agua.

Helero de Jou Negro. A diferencia de los glaciares, los heleros no tienen movimiento

Estas dolinas o poljes se caracterizan por una insolación muy baja, acompañada de unas temperaturas mínimas extremas debido al fenómeno de piscina de aire frío (CAP).

Las CAP’s se caracterizan por una inversión térmica muy intensa, debido a tratarse de hoyos que a menudo se encuentran nevados, lo que permite que el aire cálido se desaloje muy rápido y el aire se enfríe muy extrema.

En la Vega de Liordes (1800 m) hay una estación meteorológica donde el Proyecto Jous Picos de Europa registró el récord de mínima absoluta (no oficial) en nuestro país, con -32,7°C.

Vega de Liordes. Tiempo.com

Debido a una combinación de temperaturas bajas, incluso en verano, y el aporte de nieve de las borrascas Atlánticas, se ha observado que la pérdida de hielo en los heleros es mínima.

Si te interesa el contenido de este artículo, puedes continuar la lectura próximamente en Glaciares II. Antiguos glaciares en el resto de la península.

Referencia: Oliva, M., Palacios, D., Fernández-Fernández, J. M., Rodríguez-Rodríguez, L., García-Ruiz, J. M., Andrés, N., … & Hughes, P. D. (2019). Late Quaternary glacial phases in the Iberian Peninsula. Earth-science reviews.