Emplazada en el norte de la submeseta sur, en una llanura a 650 m, la agitada ciudad de Madrid baila al ritmo frenético de las grandes urbes. El año 2018, se volverán a batir records, con más de 11 millones de turistas y un consumo medio superior a 1.300€ por persona (Exceltur), la  metrópoli se posiciona como la Comunidad Autónoma donde más incrementó el turismo (10,2%) en el año 2017.

Su orografía y clima, invita cada invierno a miles de esquiadores a subir a las montañas para practicar esquí o snowboard y descubrir la nieve de Madrid
El Prado, El Parque del Retiro, La Gran Vía y Cibeles, hasta la Plaza Mayor, el Palacio Real, la Puerta del Sol y el Teatro Real, capturan la atención de los millones de turistas que cada año visita Madrid. Sin embargo, a tan solo unos kilómetros, los habitantes de Madrid y sus turistas, pueden disfrutar de un patrimonio natural de singular belleza. 
Madrid : entornos de montaña

El Sistema Central, está compuesto por zonas montañosas de gran riqueza ecológica, que encandilan con sus relieves, colores y aromas. Un frágil ecosistema, donde conviven más de 2.700 especies de flora autóctona a menos de 70 kilómetros de seis millones de personas. Encontramos que una amplia variedad faunística habita gracias a la diversidad de ecosistemas del sistema montañoso. A destacar las comunidades orníticas de interés, esquivos mamíferos, como el corzo, la cabra montés en los rebollares o ciervos, gamos y zorros en las zonas bajas. Así como en ciudad, existe un amplio abanico de posibilidades para disfrutar del tiempo libre, la oferta de destinos naturales de la montaña próxima a la nieve de Madrid son enormes: Puerto de Somosierra, Navacerrada, pasando por la Sierra de Guadarrama, el puerto de los Leones o la Sierra de Gredos, son todos ellos bellos parajes que cada invierno, se dan cita con la nieve en las cumbres próximas a Madrid.

Imagen : Corte general entre los ríos Pirón y Tajuña. Pedraza (1994)
Si buscamos altitud, la encontraremos en la Peña Cebollera en la Sierra de Ayllón a 2.129 metros de altitud, en Siete Picos a 2.138 o en el techo del Sistema Central, con Peñalara y sus 2.428 metros. A pesar de que la región sufrió durante la guerra civil intensos procesos de deforestación y talas a mata rasa, la intensa repoblación posterior y la clasificación de zonas protegidas, se consiguió recuperar gran parte de la masa forestal perdida en la región. 
Una Sierra donde el visitante encontrará vegetación autóctona en cantidad y variedad: las encinas y los alcornoques, se extienden por las cotas bajas, y según vamos ascendiendo, nos encontramos con frondosas hayas, junto a tejos, arces, cerezos, acebos y castaños. Las lluvias de tipo orográfico y las tormentas colaboran con su crecimiento a la vez que aminoran la aridez estival de la zona.
Imagen : Mapa del Parque Nacional de Sierrra de Guadarrama (madrid.org)
Más de 230 árboles singulares han sido registrados en la región, siendo el más viejo de la península el «Tejo de Barondillo», que suma más de 1300 años presidiendo una pradera en los aledaños de Rascafría o la Secuoya Gigante de la Casita del Príncipe en El Escorial, con 9,2 metros de perímetro que tantas veces aparece retratado en Instagram. Destacar el berrocal granítico de la Pedriza y su gran domo del Yelmo a 1.714 m, desde donde tendremos unas magníficas vistas de la ciudad de Madrid. En el piso subalpino, gracias a las peculiaridades climáticas y geográficas de la zona, encontraremos bosques de pinos silvestres, que muestran sus radiantes fustes y ramas retorcidas por la acción del frío, el viento y la protagonista del invierno: la nieve de Madrid.
En esta misma, es donde podremos encontrar la Estación de Esquí Puerto de Navacerrada. De reducido tamaño, pero llena de encanto, sus laderas encandilan a jóvenes y adultos, principiantes y expertos. De cómodo acceso desde la N-VI y M-607, esta estación de esquí es año tras año, visitada por miles de esquiadores y curiosos que suben para descubrir la nieve de Madrid.
Esquiar en Madrid 

Todas las temporadas se puede esquiar en las montañas próximas a Madrid. Los frentes fríos de enero, depositan nevadas de diferente intensidad, permitiendo disfrutar del deporte blanco, desde 30 hasta 90 días sin salir del Sistema Central. El clima mediterraneo continentalizado forma parte del ADN de Madrid y en gran parte, proviene de sus montañas, que actúan como barrera ante los frentes y las masas de aire húmedo. Con un notable gradiente térmico, las montañas del Sistema Central reciben frentes polares muy húmedos y anticiclones térmicos, aportando por períodos, un tiempo frío y seco.
Las masas de aire húmedo se topan con la barrera natural montañosa, descargando allí generosas precipitaciones en forma de lluvia y nieve, siendo el efecto foehn poco presentes en estas latitudes así como la gota fría. Unas montañas sinuosas, que presentan formaciones tan variadas como heterogéneas, destacando por su altitud Peñalara, Risco de Claveles, Cabeza de Hierro (mayor y menor) con su aspecto severo por sus canchales, escarpes e implacables neveros en medio de vertientes con  notables desniveles donde se acumula gran parte de la nieve de Madrid. El Risco de los Pájaros, Dos hermanas, el Cerro de Valdemartín o la Bola del Mundo (también denominada como Alto de Guarramillas) que desde sus 2.265 m. preside la Estación de esquí Puerto de Navacerrada, nos muestra las principales curvas de nivel o isohipsas, de un macizo compuesto por los Circos de La Laguna, Pepe Hernando, La Pedriza, Brezal y el Nicho de los Pájaros.

Imagen : I love ski
La Estación de Esquí y Montaña del Puerto de Navacerrada, a 1858 mts de altitud, es una de las primeras estaciones de esquí que se crearon en España. Zona de recreo de la burguesía de la época, el Puerto de Navacerrada fue creado en la época de Felipe V, para que pudiera huir el monarca de los calores madrileños sin tener que pasar por el Puerto de la Fuenfría, y encontrar su lugar de meditación y reposo en uno de sus lugares predilectos: La Granja.
El reparto de la propiedad del suelo entre la Comunidad de Madrid, con los ayuntamientos de Cercedilla y Navacerrada, y la Junta de Castilla y León, desde el Real Sitio de San Ildefonso complicó la gestión de una estación que vivió una época de ferviente gloria en los años 70 y 80. Su dominio esquiable está principalmente en área segoviana y no madrileña, con pistas adaptadas a todos los niveles, destacando la pista del bosque por su paisaje, calidad de nieve y pendiente.
El primer remonte, fue instalado en 1954 en Guarramillas, en las laderas de la Bola del Mundo y posteriormente se instaló un trampolín de saltos de esquí en la pista del escaparate que posteriormente fue desmantelado. Una estación muy frecuentada por el público madrileño en los años 60 y 70, con más de 100 autocares y 7.000 vehículos que se acinaban en los parking y en las zonas de proximidad. Con pistas míticas como los tubos de Arroyo seco y Arroyo Frío o el telearrastre La Mancha, cerradas todos ellos desde desde hace décadas.
La estación de Esquí Puerto de Navacerrada, en manos de una compañía gestora desde el año 2006, modernizó el sistema de producción de nieve artificial e instaló paravientos para contener la nieve entre otras inversiones. También apostó por los principiantes, instalando una accesible cinta transportadora y mejoró sus remontes, substituyendo un antiguo remonte por un desembragable en las laderas de La Bola del Mundo. Sus bajos precios, posicionan a esta mítica estación del Sistema Central como una auténtica cuna de esquiadores, una nada desdeñable labor que no se debe olvidar dentro de la industria, dado que sus principiantes posteriormente nutrirán las pistas de otros dominios esquiables en Pirineos y Alpes.
Su estación vecina, Valdesquí, comparte en su cima con Navacerrada, la gigante antena de 65 metros, que desde 1959 apunta al firmamento, dando señal en la época a millones de receptores de la amplia meseta castellana. A 70 kilómetros de Madrid y 30 de Segovia, esta estación se encuentra al abrigo del viento, gracias a la Bola del Mundo, el Cerro de Valdemartín y Peñalara. Con la forma de un  gran embudo, esta mítica estación ha sido cuna de millones de esquiadores que han aprendido a hacer sus primeros giros en amplias pistas de moderada y progresiva pendiente. Ubicada en unos terrenos propiedad de la Iglesia hasta la desamortización de Mendizábal, momento en el que pasó a manos privadas de pastores, que podían controlar su ganado en este valle protegido del viento.

Imagen : Valdesquí
Fue en 1972 cuando el «Valle del Esquí» fue bautizado con Valdesquí y se empezaron a instalar las primeras perchas dobles en el Noruego, la Peña del Águila o la Pradera, mientras se trataban las pistas con una Kässbohrer para que los esquiadores pudieran deslizar con sus toscos esquís de madera que llegaban desde el otro lado del Pirineo. Hasta el año 2000, estaba prohibida la práctica del snowboard en Valdesquí sin embargo, actualmente la nieve de Madrid cuenta con el mejor Snowpark del Sistema Central.


Nieve Segoviana

La estación de esquí La Pinilla, está situada en la Sierra de Ayllón del Sistema Central y pertenece al término municipal de Riaza, en la provincia de Segovia. El acceso desde Madrid es sencillo, recorriendo algo más de 100 kilómetros por la N-I y después ascendiendo un puerto accesible normalmente sin necesidad de ruedas de nieve o cadenas. La estación se divide en varias zonas, empezando el pie de la estación a 1500 m y superando su cota superior los 2050 m. El pie de la estación está flanqueado a ambos lados por comercios, que funcionan principalmente durante los fines de semana y un reciente Hostal ** . El acceso a pistas de la estación de esquí La Pinillase realiza mediante el telesilla «SuperExpress», dado que el telecabina está cerrado desde hace décadas y su moribunda estructura, yace en el pie de la estación hasta que la burocracia y los recursos, permitan derribarlo, o rehabilitarlo y darle otro uso.

A destacar la zona Testero (1700m-1920m), donde se encuentra una zona familiar con pistas accesibles y sencillas, donde también encontraremos un modesto snowpark. A 1800 m encontraremos el núcleo de la estación, donde está situada el área de debutantes y las escuelas de esquí. Esta escarpada montaña, cuenta con pistas de considerable dificultad en las faldas del Pico del Lobo, siendo el Mirador, la zona que más nieve suele conservar y que aporta un clima muy alpino.

Imagen : La Pinilla
La estación de Castilla León, La Pinilla, vivió tiempos de gloria en el pasado, dado que gracias a sus escarpadas pistas se podía disfrutar de competiciones de gran nivel en los años 70. Una época donde había dos telecabinas, uno que subía desde el pie de la estación hasta el Gran Plató y otro que ascendía desde 1800 m hasta el Pico del Lobo, a más de 2.200 m.
La estación de Esquí y Montaña La Pinilla del Valle de Riaza comenzó su andadura en 1968, gracias a D. José Pirinoli Gómez, un apasionado de los deportes de invierno que actuó como precursor de los deportes de invierno en España. Un entorno vertical que desciende entre bosques de pinos, destacando pistas como ardillas, bosques y mirador. Las inversiones que se realizaron en aquella sociedad anónima de capital público en 1993, posicionaron a esta pequeña estación como un referente, antes de que diversos accidentes mortales en la parte superior de su dominio esquiable hiciera perder la vida de varios esquiadores.
Cuando abunda la nieve, en La Pinilla podemos encontrar una de las bajadas más míticas y expuestas que se pueden realizar por fuera de pista en el Sistema Central con una aproximación relativamente corta con material técnico de travesía.
Mediante el telesilla de Mirador, accediendo al Pico del Lobo, bordeando por detrás un risco denominado «Las mesas» podremos acceder a una pista negra muy exigente que pondrá a prueba al más experimentado esquiador. Igualmente, existe la posibilidad de pasar al «valle paralelo», desde Las Peñuelas, pasando por el Cerro del Aventadero nos permitirá realizar un divertidísimo descenso por un pinar, que acaba en la parte superior de los apartamentos de la urbanización. Desde Iloveski os recomendamos esquiar en la zona delimitada para la práctica del esquí alpino y snowboard en las estaciones de esquí y en caso de salir fuera de pista, ser prudentes, hacerlo debidamente equipados y siempre en compañía de un guía de montaña y/o profesor titulado que conozca el terreno y sus particularidades.