La actividad volcánica está incrementando. Desde 2015, las aprensiones sobre el riesgo de una gran erupción del volcán principal que corona esta estación de esquí está aumentando. 

La red nacional de vigilancia volcánica de Chile (SERNAGEOMIN), está más activa que nunca, monitorizando e informando a toda la población civil sobre la posible evolución de la actividad volcánica así como de posibles movimientos sísmicos.
La actividad del volcán de nevados de Chillán, conforma el paisaje de esta zona de la cordillera de los Andes. El valle de Changrilá y el valle de las Trancas, han sido debastados durante siglos por la actividad volcánica de Nevados de Chillán.
La red de vigilancia volcánica de Chile, establece cuatro niveles de alarma como se puede ver en el gráfico: verde, amarilla, naranja y roja, y actualmente está en color naranja.
Actualmente, la presión interna del volcán está incrementando debido a que la nieve tapona la salida natural de los gases y fumarolas de su parte superior. El peor de los escenarios posibles, sería la generación de lahares de bajo volumen, así como flujo piroclástico en la zona turística.
El complejo volcánico Nevados de Chillán, que dispone de más de 15 cráteres, lleva dos años y medio evolucionando y se le monitoriza con 20 elementos de medición, sismómetros, composición de gases, inclinómetros…

Las autoridades llaman a la calma de los turistas y visitantes, aunque la caída de piroclastos es posible en las zonas próximas al cráter activo y ayer mismo, día 8 de agosto 2018, se vivieron momentos impactantes en la propia estación de esquí con una gran columna de humo y detonaciones, que fueron grabadas por múltiples usuarios desde sus teléfonos móviles y que han sido compartidos en redes sociales.