El final del año 2017 ha terminado por todo lo alto en el Pirineo Francés. El presidente más joven de la República Francesa ha tomado unos días de descanso en los Altos Pirineos y más específicamente en la estación de esquí de La Mongie, perteneciente a la zona de esquí de Grand Tourmalet, a los pies del mítico observatorio Pic du Midi de Bigorre. Situado entre 1400 y 2500 metros sobre el nivel del mar, en las alturas del famoso Col du Tourmalet, el complejo de Barèges – La Mongie representa el dominio esquiable más grande de los Pirineos franceses. 
La elección de esta estación no es trivial: es una elección de corazón. La Mongie representa la estación de su infancia, una estación donde Emmanuel Macron hizo sus primeras bajadas con su abuela materna y que depende de la ciudad de Bagneres de Bigorre, ciudad donde vivía su familia. Hace unos meses, justo antes de las elecciones presidenciales, ya había visitado este complejo pirenaico antes de comenzar su reunión presidencial en Pau con François Bayrou. Esta visita «deportiva» es parte de la visita privada durante la cual se le pidió expresamente a la prensa que no hiciera ninguna imagen con las cámaras. 
El presidente aprovechó la oportunidad para conocer a los esquiadores del resort, sin olvidar ir a almorzar con su amigo de la infancia, dueño del Step of the Shepherd, un restaurante de altitud localizado en medio de las pistas la estación. Es innegable que los esquiadores, tenemos una estación de corazón, una estación de esquí que nos vio aprender a esquiar, a dar nuestros primeros giros, a ganar nuestra primera competición de esquí o simplemente el lugar donde aprendí a hacer la primera cuña o el primer viraje paralelo al monte. El presidente Emmanuel Macron también recordó durante su visita en abril que nunca debemos olvidar nuestras raíces: una hermosa lección de vida de un hombre moderno, presente en la escena internacional y quién, más allá una sociedad, cada vez más digital y virtualizada, resalta la naturaleza tradicional y auténtica de las estaciones de esquí, así como la cultura y los valores de la montaña. Las opciones como Presidente de la República eran múltiples, más de 300 estaciones de esquí estarían encantadas de recibirle. Si pensamos en la mesocracia del esquí, nos viene a la mente Courchevel: con su altipuerto, el enjambre de personalidades y famosos abarrotando los privados de los restaurantes de moda de los Alpes… seguramente, era un destino de nieve más «acorde» para un VIP como Macron. Pero no ha sido así, el joven Presidente ha preferido visitar la estación de su infancia, de sus recuerdos…sus montañas: La Mongie. 
La estación de Grand Tourmalet, a pesar de ser una de las más grandes del Pirineo, su alojamiento típico de los años 70 desprende de todo, menos glamour. Sin embargo, la belleza de sus montañas y valles, marca la diferencia no solo para los miles de visitantes que recibe cada temporada de invierno, sino que también lo piensa el mismísimo Presidente de la segunda potencia mundial en la industria de la nieve. 
Evidentemente, el gesto, el guiño, el detalle ha tenido un impacto mediático de gran envergadura que repercutirá en el presente y en el futuro de esta antigua estación que tanto necesita renovarse. 

Arrancábamos el titular animando al Presidente del Gobierno Español a ponerse un día los esquís, aunque solo sea por hacerse la foto. Puestos a pedir, no hace falta que visite la que probablemente es la mejor estación de España: Baqueira Beret, sino que le aconsejaríamos que visitase una estación más austera del territorio nacional, por proximidad e historia, le pediríamos que subiera a esquiar a la estación de esquí Puerto de Navacerrada. Quizás provocaría que la imagen saliera en los telediarios, robando unos minutos al omnipresente deporte rey, recordando al 93% de los españoles no practicantes, que existen en España más de 30 estaciones de esquí de incomparable belleza que les esperan con los brazos abiertos.