Esquiar los días de viento puede ser una experiencia poco placentera o incluso peligrosa, sobretodo si no tomamos las precauciones pertinentes. Siguiendo algunas sencillas normas, quizás al terminar el día podamos decir: «ha sido un día diferente, lo he pasado bien».
A veces consideramos que sólo hay que calzarse los esquís y subir a la montaña, los días perfectos, soleados, con abundante nieve… pero lo cierto, desde nuestra humilde opinión, es que todos los días se aprende y las condiciones adversas, pueden significar nuevos retos para el esquiador que desea mejorar, aprender y evolucionar. Sí, es posible pasarlo bien un día de viento en la montaña.
Puede ser muy útil para aprender o entrenar algunas técnicas, experimentar nuevas sensaciones y adaptar nuestros gestos técnicos en función de su intensidad y dirección.
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Imagen: Estación de esquí un día de viento
A continuación encontraréis información y algunos consejos para los días de viento, que esperamos sean de utilidad:

Dirección e intensidad del viento

En función de la dirección del viento, los técnicos de la estación decidirán de forma selectiva, qué remontes mecánicos pueden seguir funcionando y cuales cierran por precaución y seguridad. Esto dependerá principalmente de cuatro factores:
1- Transporte por cable aéreo o por tierra
Los remontes mecánicos que nos transportan sin perder el contacto con el suelo, tipo telearrastre o cinta transportadora, no se ven tan expuestos al viento como los telesillas, telecabinas o teleféricos, aunque estos últimos nos ofrece una indudable protección contra las inclemencias meteorológicas y algunos telesillas disponen de una barra de protección con capota integrada, que nos permite realizar el ascenso suavizando de forma considerable el viento y el frío. Por ejemplo, las cintas transportadoras cubiertas como la recientemente instalada en Peyragudes, son ideales para asegurar una grata experiencia a los principiantes

2- Tecnología

Los sistemas de seguridad avanzados que posee actualmente el transporte por cable, permite que el remonte no cese su actividad aunque el viento supere los 50 km/h. Las estaciones con equipamientos antiguos, suelen verse forzadas a parar sus instalaciones antes que aquellas que han invertido en modernizarlas. A destacar el teleférico bicable o tricable, así como los teleféricos de vaivén, como los más seguros en situaciones de viento extremo, al contar con dos cables portadores y un cable tractor.

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Imagen: Esquiador con Kite un día de viento

3- Línea del transporte por cable

La dirección de la «Línea» del transporte es elegida por los ingenieros, teniendo en cuenta principalmente la orografía del terreno así como otros aspectos económicos, técnicos y de seguridad:costes de inversión, costes operacionales, bajo riesgo al embarque y desembarque, interferencias con las pistas, recursos para preparar el área de embarque así como asegurar un mínima preparación de la línea y del área de salida del remonte.

Estos son algunos de los factores que intervienen en la disposición de la línea, aunque siempre se tiene en cuenta que cuando la línea del transporte no es paralela al viento, el riesgo de descarrilamiento aumenta independientemente de que hablemos de una Góndola de dos cables portantes, un telecabina o telesilla desembragable o una telesilla de pinzas fijas.
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Imagen: Esquiador viajando en un telesilla un día de niebla

4- Altitud

Las partes más altas de la estación están mas expuestas al viento que las zonas inferiores, al no estar protegidas por otros macizos montañosos.

Al empezar el día, en función de los remontes que estén abiertos y los que haya previsión de abrir, podrás definir un recorrido. No dudes en tomar aquellos remontes y pistas más protegidos del viento.
A pesar de que el viento rola y cambia de dirección frecuentemente en montaña, los cambios de sentido son menos frecuentes. Cuando los frentes son intensos a veces muestran dirección y sentido de vientos constantes. Si es el caso, podemos elegir aquellas pistas que dispongan una orientación opuesta al sentido del viento, permaneciendo a resguardo de las inclemencias.
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Imagen: Esquiadores dando la espalda al viento.

5- Protección del viento

La vestimenta y el material serán un factor clave para poder disfrutar de un día con viento en una estación de esquí. A nivel de ropa, las tres capas serán imprescindibles para mantener un pequeño microclima que protegerá nuestro cuerpo de las inclemencias meteorológicas. La regulación de nuestra temperatura corporal en situaciones de actividad física, induce al organismo a evaporar agua a través de la piel actuando como un regulador de temperatura.

Evitaremos el indeseado sudor si para la primera capa elegimos fibras sintéticas tipo clorofibra, polipropileno o poliester o lana de nueva generación. Si por el contrario, elegimos como primera capa las camisetas de algodón, corremos riesgo de tener frío durante el día dado que absorberán el sudor fácilmente.
Las prendas ajustadas al cuerpo son ideales, ya que impiden el enfriamiento por convección al existir una capa de aire entre el textil y nuestra piel.
La segunda capa, deberá estar compuesta por materiales aislantes que mantengan el calor, aún estando húmedos. A destacar por calidad y precio, la fibra sintética de Polartec con grosor de 300gr/cm2. Por último la tercera capa, deberá protegernos de la lluvia y la nieve, favoreciendo la impermeabilidad. También deberá impedir el paso del viento y evacuar la humedad. Esta última capa, deberá estar bastante ceñida al cuerpo. Si elegimos una capa de lluvia o un chubasquero amplio por ejemplo de tallaje amplio, corremos el riesgo de estar incómodos durante la jornada dado que ondeará como una bandera, haciendo ruido y moviéndose constantemente.
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Imagen: Siempre es útil saber dónde hay refugios o lugares donde resguardarnos del frío y el viento.
Proteger el rostro es imprescindible, para ello nada mejor que un gorro integral o con diseño de buzo y una buena máscara con lente S1 amarillo o naranja para evitar la sensación de «vista plana» los días que además de viento, la visibilidad es reducida. La lente deberá disponer de una buena ventilación , dado que cuando tapamos nuestro rostro, puede aumentar la condensación con el vapor de nuestra respiración repercutiendo en las gafas de ventisca. Recordar que la sensación térmica disminuye en situación de viento, aumentando el riesgo de hipotermia por permanencia prolongada a la intemperie en situación de frío a la intemperie.
Por último, la propia orografía del terreno y la vegetación, pueden ser auténticas barreras naturales para protegerse del viento. A elegir, siempre priorizar las bajadas rodeadas de árboles en vez de las pistas sin vegetación. Los días de viento, proponemos  cubrir la cabeza y el rostro en el siguiente orden: braga de cuello, gorro, gafas de ventisca y terminamos con la capucha de la tercera capa. Otra buena opción es poner las gafas de ventisca al final, fijando la capucha exterior y evitando que se vaya en medio del descenso.

6- Técnica

Aunque no lo creas, un día de viento puede ser idóneo para aprender nuevas técnicas y ampliar recursos en pista. Todo dependerá de dónde viene el viento para favorecer un tipo de ejercicios u otros. Te invitamos a jugar con el viento mientras esquías, puede ser muy divertido utilizar nuestro cuerpo para cambiar de dirección como si nos convirtiéramos en una vela. podremos frenar o acelerar nuestro descenso y experimentar nuevas sensaciones.

A continuación os mostramos algunos ejercicios o juegos, que recomendamos en función del sentido y dirección del viento:
  • Esquiar con viento de cara

El viento ejerce oposición durante el descenso y te impide deslizar con normalidad. Es un freno constante, dado que es completamente opuesto a tu línea de bajada. Proponemos ejercicios donde varíes tu aerodinámica. Prueba a realizar 10 virajes con el centro de gravedad alto, seguidos de 10 virajes donde bajarás el centro de gravedad al máximo, limitando la extensión de tobillos, rodillas y cadera. En esta última probablemente te sentirás más cómodo y descenderás más rápido, pero la flexión profunda te fatigará a nivel muscular al ser un ejercicio donde el músculo cuadriceps ( principal extensor de la pierna), entre otros, trabaja de forma excéntrica constantemente.

Normalmente descendemos con el eje de la cadera casi perpendicular a la linea de trazada. Prueba a modificarla realizando un descenso directo, rotando la cadera y los hombros a la vez que adelantas un esquí u otro. El vaivén que se produce se multiplica con el viento, al utilizar como «vela» el cuerpo , es una sensación bastante placentera y tiene transferencia para diversos patrones técnicos del esquí alpino que precisan una importante tonicidad en el CORE.
Imagen: Esquiadores un día de niebla y viento
La denominada «musculatura estabilizadora», donde se incluyen el transverso, el suelo pélvico, multífidos, el psoas, el recto anterior del abdomen y los oblicuos, actuarán de forma activa durante el descenso. A destacar que la fuerza que ejerce el viento, modifica nuestra posición de base, disminuyendo la flexión de la cadera y propiciando que retrasemos el peso. Los músculos estabilizadores, deberán participar para recuperar la posición deseada de descenso. Por otro lado, hay un ejercicio realmente placentero y sencillo, que todos hemos realizado cuando éramos pequeños (y no tanto). Consiste en ejercer máxima oposición al viento con con todo el cuerpo en máxima pendiente y cambiar drásticamente a posición de Schuss, reiterando el ejercicio de forma cíclica. La participación activa de los músculos del abdomen y lumbar para regular el rango de movimiento, puede substituir con creces a una buena sesión de abdominales de Jane Fonda.
  • Esquiar con viento de espalda
Este tipo de viento invita a practicar la velocidad si realizamos descenso directo y el viento es paralelo a nuestra línea de bajada. Sin embargo cuando realizamos virajes notaremos como se traslada en exceso nuestro peso hacia las espátulas de los esquís.
Aumentar la fase de derrapaje y buscar la centralidad pueden ser dos factores a tener en cuenta en este tipo de situaciones. Si derrapar no es lo tuyo, el viento de espalda puede ser un fiel aliado para entrenar la diagonal derrapada o el derrapaje en la línea de máxima pendiente, mientras mantenemos nuestra espalda ofreciendo la máxima resistencia al viento.
  • Esquiar con viento de lado
La traslación de nuestro centro gravedad en cada viraje puede verse afectada por el viento que procede de uno de nuestros laterales. Cuando realizamos giros cortos (virajes básicos con derrapaje, paralelos elementales y perfeccionados de radio corto), salvo que la intensidad del viento sea muy alta, apenas precisaremos adaptar nuestra técnica. Pero en el caso de los giros amplios, el factor viento es más influyente. Si el viento viene de la derecha, observaremos que en los virajes hacia la izquierda experimentaremos varias sensaciones.
En el inicio del giro, antes de atacar la máxima pendiente notaremos como se reduce nuestra velocidad, haciendo que tengamos que adaptar la técnica facilitando la entrada al giro. Una opción es orientar más las espátulas al valle si vamos a derrapar y si queremos conducir el giro, deberemos evitar el descenso de velocidad adoptando una posición más aerodinámica, bajando nuestro centro de gravedad.
En la línea de máxima pendiente nos costará permanecer, incitándonos el viento a terminarlo aumentando la velocidad de salida en el giro y aumentando nuestra inclinación. Modificar nuestros ángulos de inclinación y angulación en esta situación, es un ejercicio que aporta gratas experiencias y aprendizajes. Si realizamos el viraje  hacia la derecha (en contra del viento) notaremos como en la línea de máxima pendiente el viento nos impide entrar al giro, debiendo aumentar la inclinación y aquellos gestos técnicos que facilitan la entrada en curva.
Esta situación puede ser una tortura y siempre será más sencillo realizar el viraje a favor del viento, que si lo tenemos en contra. Si el viento es constante desde un lateral, un ejercicio práctico puede ser realizar virajes paralelos elementales y perfeccionados de radio largo cíclicos, encadenando siempre los giros en la dirección del viento, utilizando todo el ancho de la pista (recuerda mirar antes y asegúrate de que no baja ningún esquiador). Bastará con volver al otro lado de la pista haciendo una suave diagonal para seguir practicando el ejercicio.
Si consideráis que podéis aportar algún consejo más, no dudéis en realizar vuestras aportaciones por privado, nuestras página de facebook, twitter o instagram. Somos todo oídos y seguro que vuestras experiencias en los días de viento, pueden ser de suma utilidad para otros apasionados de la nieve. Gracias de antemano y disfrutar de la nieve.