Quizás solo si eres rico, podrás disfrutar de todo el dominio esquiable de Gstaad. Cuando hablamos de esta emblemática estación de esquí Suiza, nos vienen a la mente varios hoteles de 5 estrellas, luciendo con orgullo entre la amplia oferta turística de Gstaad, así como tiendas de máximo lujo de alta costura y bisutería , las cuales representan lo lares que frecuentan y domicilio habitual de numerosos millonarios que se reúnen en este pequeño rincón de Suiza.

Acostumbrado a recibir familias de éxito del mundo entero, la estación Gstaad no se puso colorada al informar de forma pública su cuantiosa deuda económica que ascendía a 60 millones de francos suizos, vinculados a múltiples inversiones con difícil retorno de inversión a corto plazo. Sometida, como muchas otras estaciones de esquí que afrontan grandes proyectos de infraestructuras, a la refinanciación de la deuda o la búsqueda desesperada de inversores.

En un caldo de cultivo como Gstaad, con todo el público objetivo catalogado por los franceses como CSP+catégories socioprofessionnelles supérieures ) con un nivel socioprofesional superior a la media el problema de buscar financiación o inyección de capital, no debería a priori ser complejo y así ha sido durante las últimas décadas donde se han ido sufragando las ampliaciones y mejoras con fuentes financieras múltiples y vario pintas.

Hasta aquí todo normal, nada llama la atención de forma especial. Si no fuera por la aparición de un Multimillonario Suizo Bertarelli, que ha pagado cerca de 15 millones de francos suizos a la estación de esquí para adquirir el teleférico Rellerli y las pistas a las que proporciona acceso el nombrado remonte mecánico. Su intención es crear un vasto dominio totalmente privado en el corazón del canton de Berne.

La historia que parece sacada de la famosa película que tiene como protagonista a Tony Stark, no termina aquí dado que también va a sufragar el coste de desmontar completamente el remonte mecánico que da acceso a su «zona privada» de la estación de esquí impidiendo de esta forma el acceso por estos medios.

A pesar de las numerosas quejas de los habitantes de la zona, las autoridades locales han dado su acuerdo para suprimir este remonte que daba servicio a toda esa vertiente. Numerosos empresarios y habitantes de la zona han realizado numerosos llamamientos a la razón debido a la fuerte incidencia que tiene en sus negocios, incluso en el valor de sus inmuebles, pero ha sido imposible parar el desmantelamiento del remonte mecánico que daba vida y generaba valor a esta parte del valle.

Parece que el multimillonario no esta falto de buen gusto, dado que la zona que ha privatizado de forma radical, es una de las zonas más bellas de todo el dominio esquiable de Gstaad.
La pregunta que se plantea desde el valle es un tema delicado, puesto que no se sabe si desde el gobierno de la región se aportará alguna opción a los habitantes ya sea mediante la instalación de un nuevo remonte mecánico o la creación de un nuevo acceso por carretera.

La venta de activos de Gstaad es un verdadero balón de oxígeno para la estación de esquí que acumula cerca de 3 millones de francos suizos de deuda en el último registro contable…pero, ¿ es realmente esta la única solución?
¿Realizar inversiones panteónicas en instalaciones futuristas para tener después las pistas vacías sin esquiadores es un buen modelo de gestión?
¿Mejor tener pocos esquiadores de un nivel social muy alto o intentar aumentar las tasas generales de ocupación durante toda la temporada?

Actualmente, Gstaad paga un precio muy alto por posicionarse como una estación de alta gama y encontrarse entre las escasas estaciones de esquí que reciben a la Jet Set del mundo durante los meses de invierno.
¿ Los caprichos de las grandes fortunas salvarán a la estación de sus pérdidas o la sumirán en la ruina ?

Antes de que la Côte d’Azur fuera famosa por ser uno de los destinos turísticos de las grandes fortunas del planeta, los ingleses pudientes se dirigían hacia Suiza, en la búsqueda de esos paisajes de montaña de ensueño, sus cataratas, sus lagos e ibones de altitud y sus glaciares. Poco a poco, Gstaad se fue convirtiendo en un destino turístico de invierno como podían ser St Moritz y Verbier, uno de esos lugares donde es tan importante estar como ser visto.

Sin embargo, la atracción por el país alpino se ha centrado probablemente en las ventajas fiscales con las que cuenta este pais tan bien rodeado por paises como: Alemania con la que limita por el norte de sus fronteras, al oeste con Francia, al sur con Italia y al este con Liechtenstein y Austria. Un lugar donde la inversión exterior es bien recibida, sin posar más preguntas. Por ejemplo, el conocido cantante francés Johnny Hallyday, tomó la decisión de invertir en el año 2006 en un magnífico chalet de lujo en Gstaad ; actualmente, el reputado chalet está en venta por la módica suma de 9,975 millones de francos suizos, que al convertirlo a euros casi roza los 10 millones de euros.

Actualmente, el devenir del esquí en Suiza es una verdadera preocupación para las autoridades helvéticas, aunque confían en una rápida recuperación gracias a la moderación de su divisa. Si actualmente un Euro equivale a 1,09 francos suizos, el actual detrimento de la tasa de cambio debería atraer a la clientela europea. La variación de esta divisa frente al resto ha sido importante, en 2012 un Euro equivalía a 1,20 francos suizos contra 1,40 francos en 2009 y 1,53 francos en 2007.Quizás esta sea una buena temporada, para visitar los dominios esquiables de Suiza.