Un viaje a la nieve, es una experiencia formidable para toda la familia. Une a todos los miembros, fomenta las relaciones humanas, el espíritu deportivo, la pasión por la montaña y lo consideramos una forma muy especial de disfrutar del turismo deportivo en montaña durante la temporada de invierno, como durante el periodo estival.

No caben dudas, de que puede resultar más sencillo viajar a un destino de playa, donde el clima acompaña casi siempre, no hay puertos que ascender, cambios de altitud, el equipaje es más ligero y los accesos por carretera son cómodos y accesibles.

Podemos aseguraros que un viaje a la nieve, supondrá un antes y un después para toda la familia cuando se empieza a acercar el invierno. Tan solo hay que contar con algunas premisas y consejos expuestos en tono de humor, que esperamos os ayudarán en planificar vuestra aventura a la nieve y disfrutar toda la familia del maravilloso mundo de la nieve.

1) Preparar las maletas

Todavía no hemos salido y ya empiezan los problemas: ¡ Hay que hacer las maletas ! Entre las camisetas interiores, los forros polares, goretex, guantes, gorros, calcetines, cazadoras, pantalones, las botas de esquí… ¡ La maleta no hay quien la cierre ! Algo tienes que tener claro, por lo general no te pondrás ni la mitad de las prendas que lleves de viaje así que mejor ser previsor y no rellenar las maletas con cosas inútiles y evitar tener que jugar al «tetris» para meter todo el equipaje en el maletero. Normalmente, para los viajes a un destino invernal, os aconsejamos llevar una maleta especial de nieve, no una maleta.

Si no tenéis este elemento tan específico, quizás sea mejor una gran mochila que una maleta. Piensa que cuando hay nieve, las ruedas de la maleta no funcionan nada bien y tendrás que arrastrarla. Por otro lado, si el material ( incluyendo la cremallera ) no es estanco, todos los enseres del interior llegarán calados a vuestra habitación. Sin embargo, si lo llevas todo en una mochila de espalda, tendrás el peso mejor distribuido para portarlo del vehículo hasta la habitación, tan solo a cambio de que la ropa llegará algo más arrugada que en el caso de una maleta tradicional.

 

 2) La carretera

Uno quiere seguir el plano de toda la vida, cuantas veces no hemos escuchado a nuestra pareja o amigo quejarse por no hacer caso del plano o del GPS… discusión y acabáis perdidos en los accesos a la estación. Si además llevas niños en el coche, el circo que te espera puede ser interesante si estáis perdidos y los niños empiezan con «¿ Cuando llegamos ? ¿ Queda mucho ?» Moraleja, mejor seguir los consejos de la estación de esquí para evitar disgustos de útlima hora.

Por descontado, lo ideal es salir muy temprano, para evitar por todos los medios llegar a nuestro destino o mediaciones de noche. Evitaremos muchos peligros, dado que las carreteras de acceso a las estaciones de esquí raramente están bien señalizadas e iluminadas. Si a esto le sumamos las largas horas de carretera, los sinuosos accesos de montaña… mejor llegar de día y con tiempo. Cuando empezamos a subir el puerto que accede a la estación de esquí, en el coche se siente la euforia de los más pequeños que están muy contentos de llegar y de ver el oro blanco al otro lado de la ventana pero…. a los padres les llega el momento culmen del día de poner las cadenas. » No te preocupes, esto es muy fácil de poner » Es típico que el coche de delante vuestro, que ha parado hace tan solo 3 minutos, ha salido como un cohete hacia la estación sin mayor dilación y sin embargo, cuando te poner de rodillas en la nieve con las cadenas es cuando realmente te das cuenta que te habría venido muy bien probar las cadenas en seco, tranquilamente en el parquing de tu casa para recordar realmente como se instala la dichosa amalgama de cadenas y hierros que te hieren las manos mientras intentas colocar el famoso tensor. Afortunadamente, muchas estaciones se han dado cuenta de este detalle y ofrecen un servicio de asistencia de cadenas en los accesos de la estación de esquí.

3) Encuentra el alojamiento

Esta parte la conocemos todos los que alguna vez hemos ido a una estación de esquí, todo está muy bien indicado, hay paneles y flechas por todos los lados… pero ¿ Cual indica la dirección a mi alojamiento ? No insistas en preguntar a algún viandante, salvo milagros, nadie conoce los nombres de las calles en una estación de esquí. Lo más recomendable, aunque parezca la opción más lenta y ardua, es pasarse por la oficina de turismo o de información, la cual nos indicarña sin problema como llegar a nuestra deseada morada. Una vez lleguemos al alojamiento, toca hacer de Sherpa de contienda, transportando las mil y una maletas, material, comida… así que empieza la jornada deportiva para ir calentando piernas para el día siguiente.

Después de entender como funciona la calefacción de la habitación, no dudes en revisar el inventario. Sabemos que es apasionante y que no hay nada que te agrade más que contar vasos o platos, pero te evitarás disgustos. En el caso de que el inventario no coincida con lo existente o que existe alguna anomalía en el alojamiento, mejor informa rápidamente a la recepción para evitar reclamaciones a posteriori.
A no ser que tu presupuesto te lo permita, el tamaño del alojamiento normalmente es bastante más reducido que en zonas de costa. La insana costumbre de contar como habitación el salón junto con el número limitado de armarios, hará que rapidamente el salón sea un auténtico dressing con las maletas empiladas hayá donde menos estorban.
Por la noche, la residencia puede parecer los alrededores de una zona de bares, cuando el típico grupo de jóvenes en plena ebullición vuelven de pasar unas horas de fiesta en algún local de copas de la estación y que te impedirán conciliar el sueño. Si tienes pensado alojarte en alguna residencia «Low Cost» piensa en informar que vas en familia y solicitar una habitación alejada del mundanal ruido. Normalmente las habitaciones de los fondos de los pasillos son las más tranquilas pero déjate asesorar por el personal de la recepción.

4) Vístete para la acción

La logística necesaria por la mañana, siempre es bastante cómica. Todos los integrantes de la habitación o apartamento con ducha, baño, vestirse de esquí, desayuno, crema, material… La parte de la ropa precisa un punto especial sobre todo si tenemos pequeños en casa, tendremos que preveer siempre abrigarnos un poco más de la cuenta. A pesar de que desde la ventana de nuetsro apartamento, veamos que el día parece espléndido y muy soleado tomar precauciones con el frío. Los meses de diciembre, enero y febrero siempre son muy fríos y contando que cada vez que ascendemos 150 mts de altitud perdemos 1 grado centígrado de temperatura en el ambiente, deberemos siempre ser cautos. Siempre tenemos la oportunidad de vestir con las típicas tres capas a los pequeños, será muy útil y eficaz.

 

Eficaz, para que los pequeños tengan toda la movilidad posible ( a veces llevan tantas capas de ropa que no pueden apenas andar ) y útil, principalmente para el «momento baño».Por cierto, es toda una hazaña conseguir salir con tu hijo del baño sin empaparte o empaparle de agua. Os recomendamos para los pequeños vestirles para la nieve con un mono completo. Son calientes e impermeables, en el mercado hay múltiples modelos a precios muy competitivos con membranas de última generación que mejorarán la experiencia de los pequeños de la casa en la nieve.

 

5) ¡ Todos a las pistas ! 

Una vez que la logística ha terminado en el apartamento y todo el mundo está listo, nos dirigimos hacia el remonte más cercano toda la familia. Las botas de esquí no destacan precisamente por ser muy prácticas para andar pero si le sumamos los esquís y bastones tuyos y de los pequeños, mejor rezar para que no se caiga el típico bastón al suelo, intentes recorgerlo y todo la estructura de material que llevas en los hombros pierda el escaso equilibrio que les mantenía y termine todo en el suelo, mientras los peques continúan con su batalla de bolas de nieve con todo el afán por ayudarte.

Será sencillo evitar esta contienda, si hemos previsto el posible problema y buscamos soluciones desde la misma reserva del apartamento. Os recomendamos escoger un alojamietno que tenga una parada de bus común que os acerque al remonte mecánico más cercano. Prácticamente todas las estaciones tienen este servicio gratuito para todos los poseedores de forfait o incluso para todos los residentes en Resort de la estación. Determinados hoteles disponen del mismo servicio, gestionado de forma privada. La mejor opción es estar en el mismísimo pie de pista, facilitará el acceso y regreso de las pistas, incluso si lo deseamos, podréis comer en el hotel o apartamento en la pausa del medio día.

6) Busco al monitor de mi hijo

Habíamos elegido un magnífico y bello profesor de esquí para nuestros hijos, con los ojos azules, la tez morena y una flamante sonrisa que derrite la nieve. Todo esto, lo reservamos en la oficina de la escuela donde nos dieron todas las explicaciones sobre la prueba de nivel que harán a nuestros hijos para después distribuirles en grupos durante los días que estamos en la estación.

La sorpresa es tremenda cuando encuentras, en lugar del lustroso jovencito que debería enseñar a tus hijos unos grandes bigotes copiosamente instalados en el rostro de un señor cargado de experiencia ( si lo llego a saber, evito el carmín por la mañana ). Por suerte, este perfil de monitor como el joven, son profesionales debidamente formados que aportarán sabios consejos y experiencia a nuestros pequeños para que sepan desplazarse por la nieve con total seguridad. Que disfruten en la nieve es lo más importante y nada mejor que dejar a los profesionales trabajar. Los padres son padres, tu pareja es tu pareja y un monitor de esquí, es un monitor de esquí. Mejor no mezclar nunca conceptos.

 

7) El divino forfait 

Si por algo son famosas las estaciones de esquí durante el inicio de los periodos festivos de invierno, es por las grandes esperas que se producen en las taquillas de la estación para poder comprar el forfait. Veinte posibilidades diferentes, con una parte del dominio esquiable, con su totalidad, con forfait de medio día, de dos, tres, cinco, con seguro, sin seguro… ¿ Cuales son las coberturas del seguro? ¿ Mejor cojo el de familia ? ¿ Y si mi mujer solo quiere esquiar dos días ? ¿ Y si compro para los niños un forfait limitado a zona de principiantes ? Una vez elegida la mejor opción de forfait para vuestras vacaciones en la nieve, toca repetir espera en el primer remonte mecánico.

No cantes victoria hasta que hayáis pasado el primer torno, a veces no se abre y volver a taquillas para solventar el problema puede ser delicado. Un consejo : Prácticamente todas las estaciones de esquí se han modernizado muchísimo y han mejorado de forma cualitativa la reserva de forfaits por internet. Disponemos de tiempo en casa para poder analizaar los diferentes productos que tienen como forfaits y saber cual nos interesa más, podremos recogerlos directamente de una taquilla especial sin esperas y a veces, es incluso más económico por internet que en la misma estación.

8) Coger » la percha «

Atención a los primeros descensos pero también a los ascensos. Todos nos acordamos de las primeras experiencias con los telesquís, que nos hacían subir la montaña nevada de una forma a veces poco elegante…

9) Las caídas forman parte del esquí alpino 

Muchas veces no las podremos evitar y nos precipitaremos de forma brusca hacia la parte baja de la pista. Forman parte de la disciplina deportiva y además hacen reir al resto de la familia. Esquiar en total seguridad comprobando la tensión de las fijaciones de los esquís, los cierres de las botas, así como coger bien los bastones y disponer de un casco, son algunas de las premisas para hacer del esquí alpino un deporte muy seguro si guardamos las precauciones necesarias. De todas formas, algunos momentos son verdaderamente cómicos y nos harán pasar grandes momentos y carcajadas a raudales. Por lo tanto… si te caes, ¡ sonríe !

Si algo tenemos claro, es que a pesar de todas las dificultades que nos podamos encontrar para ir a disfrutar de la nieve, viviremos momentos y situaciones únicas. Vivencias que recordaremos siempre. Si te encanta esquiar, transmite tu pasión a los de tu alrededor y anímales a descubrir la nieve. Te estarán eternamente agradecidos.