Antes de salir de viaje a la nieve con un bebé, deberás considerar y prever varios detalles del viaje para evitar sorpresas de última hora.
Antes de nada, os informamos que está desaconsejado para los bebés ir a estaciones de esquí que están a más de 1.200 mts de altitud. Consultar con vuestro pediatra antes de iniciar la aventura de ir a esquiar. Normalmente, salvo que nos diga el médico lo contrario,  no tiene que haber problemas si tomamos las precauciones pertinentes.

El cambio de presión atmosférica fuerza el organismo del bebé a adaptarse a la nueva situación sin tener quizás todavía, el suficiente desarrollo. Muchos esquiadores pernoctan con sus bebés a más de 2.000 mts de altitud y en la inmensa mayoría de los casos no hay problema, pero no es recomendable.
Si somos de ese tipo de familias que no podemos pasar sin el esquí durante el invierno y queremos subir a una estación, será muy recomendable durante el ascenso de los puertos de montaña el realizar pequeñas paradas a un lado de la carretera.

Si el ascenso es progresivo y dejamos tiempo al organismo del pequeño adaptarse, disminuiremos la probabilidad de tener un problema.Por lo tanto, os recomendamos hacer paradas cada 200-300 metros y hacer que beba durante la subida. Pensar que cuanto mayor sea la altura de la superficie terrestre respecto al nivelo del mar, menor es la presión del aire. El cambio en la presión sobre los oidos puede provocar un barotraumatismo, sobre todo si el pequeño o padece una infección en las vias respiratorias (rinitis, sinusitis, otitis..).

Para un adulto, gestionar el cambio de presión es sencillo, con tragar saliva o líquido, se abre lla trompa de Eustaquio, regulando la presión interna con la externa de forma automática. Sin embargo, tendremos que prestar especial a este punto si viajamos a la montaña y ascendemos un puerto con un bebé.

El frío y las bajas temperaturas, no son los mejores amigos de los bebés. Tendremos que prever suficiente ropa caliente y aislante para el bebé, dado que la temperatura en montaña puede descender rápidamente. Sobre todo habrá que prestar especial atención a los menores de 1 año, los cuales no se mueven mucho y pueden entrar en hipotermia fácilmente si no estamos pendientes.

Las manos, el rostro y los labios de los más pequeños de la casa son extremadamente delicados. tendremos que pensar en tener siempre a mano crema solar y gafas de sol que protejan de los rayos ultravioleta que son mucho más intensos en altitud.

Prever las salidas con vuestro bebé al exterior en las horas más cálidas del día, entre las 11h y las 15h normalmente las temperaturas son más altas y será más agradable la experiencia. Proteger los ojos de los bebés no será tarea sencilla ya que les molesta y se lo intentan quitar constantemente. Os proponemos utilizar las típicas gomas que se fijan en las patillas y adquirir aquellas gafas que impidan el paso de la luz en los laterales.

Cuando llega el momento del esquí, hay que ser conscientes de que nos tendremos que adaptar al ritmo del pequeño. Respetar sus horas de comidas y siestas, harán realmente imposible disfrutar de largas jornadas de esquí como lo hacíamos antes a no ser que hagamos uso de la guardería de la estación de esquí.

Será recomendable tener el alojamiento lo más próximo al pie de pista, facilitará que la pareja se pueda turnar cuidando del bebé y esquiando.
En este caso, no será necesario un dominio esquiable muy extenso, dado que no dispondremos de mucho tiempo para hacer grandes excursiones por sus pistas, a no ser que nuestra pareja no esquíe y se haga cargo del bebé durante la jornada. La opción de la guardería, puede ser útil para aquellas familias que esquían tanto el como ella. Pero será conveniente que solicitéis antes información, reservas y precios. Dado que algunas estaciones no ofrecen el servicio de guardería, tienen pocas plazas y/o es necesario reservar con antelación.

Intentar que las primeras experiencias del bebé en la nieve y la montaña sean gratas. Mejor poco tiempo y disfrutar, que prolongar el momento en la nieve y se lleve un mal recuerdo. La práctica del esquí en familia, es una experiencia única que une mucho y aporta al núcleo familiar un valor añadido, una motivación extra cuando llega el frío invierno. Disfrutar de la nieve, de la naturaleza, de la montaña y del deslizamiento en familia, será una de las mejores experiencias que llenará de gratos recuerdos, tanto a grandes como a pequeños.