Seguro que alguna vez has visto huellas de animales en la nieve y te has preguntado ¿qué animal será?. Puede ser la huella de un perro, una huella de gato o de cualquier otro animal que no sea doméstico. Tener curiosidad por identificar las huellas de los animales, no requiere ni que seas un cazador ni un naturalista, pero si precisará que prestes especial atención a las huellas para poder reconocer la especie: formas, profundidad, distribución de las huellas, …

¿Te imaginas ser capaz de diferenciar la huella de una marmota o de un urogallo, de la de un hurón, una liebre o un lobo?. Sigue leyendo y verás que reconocer ciertas huellas de animales, no es tan complejo.

A simple vista, podrás identificar el rastro de animal gracias a la huella que queda en estratos blandos como la tierra, el barro, el lodo y la nieve. La calidad de la huella, dependerá del sustrato más que del animal en cuestión.

Podemos determinar la manera de caminar de un animal, dado que las diferentes familias de animales tienen diferentes modos de andar. Además de las huellas, podremos saber de qué animal se trata examinando el patrón de marcha, ya sea un patrón diagonal en el cual levantan las patas delanteras y traseras de lados opuestos al mismo tiempo, dejando huellas escalonadas o un patrón paralelo típico de animales corpulentos como los osos, los castores, las zarigüeyas o los mapaches que para andar o trotar, levantan la patas delanteras y traseras de forma simultánea del mismo lado del cuerpo.

Sin duda, las huellas de animales nos serán útiles para identificar fauna que habita en un área determinada aunque requerirá paciencia, algo de suerte y gran capacidad de observación. Analizando en profundidad las huellas de los animales podremos saber su peso aproximado, la velocidad de desplazamiento, si frecuenta la zona, la dirección que tomó el animal siguiendo el rastro o incluso saber si el animal tiene buen estado de salud.

A continuación encontrarás un listado de varios animales, que esperamos te sirvan para poder reconocer sus huellas y disfrutar del medio natural de una forma diferente.

Huellas de animales domésticos

Comenzamos con las huellas de los perros y los gatos. Son las más fáciles de ver en entornos urbanos y las más sencillas de reconocer si no estamos en un entorno rural.

Aprender a diferenciar las huellas de los cánidos de los félidos un buen ejercicio para empezar a reconocer las huellas de animales y conseguir diferenciar la forma de la almohadilla, el número de dedos, la presencia o no de uñas y su forma.

Huellas de animales: el perro

Almohadilla principal de la huella de un perro, presenta formas redondeadas, donde se guarda bastante la simetría. Observarás que dicha almohadilla principal, dispone de dos lóbulos en la parte inferior de la huella y un único lóbulo en la parte superior. Los dedos de los perros tienen una característica, el par de dedos interiores guardan simetría y son paralelos, pero en cambio los dedos exteriores muestran una ligera rotación externa.

Las huellas de los dedos interiores, suelen estar más marcadas que los dedos exteriores y normalmente, existe un rastro de las uñas. Es curioso como es posible diferenciar las huellas de un perro doméstico de un perro callejero. Los perros domésticos, suelen presentar trayectos caóticos dado que están acostumbrados a jugar y derrochar energía, sin embargo los perros callejeros suelen dejar huellas más rectilineas, intentando ser eficiente en sus desplazamientos.

 

Huellas de animales: el gato

La huella que dejan los felinos, es bastante diferente a las que dejan los perros. Primero, observarás que la almohadilla principal presenta tres lóbulos en su parte inferior y dos en la parte superior. Al tener uñas retráctiles, no es normal ver las huellas marcadas. Cabe destacar que no es le caso de otras especies felinas como el león, el tigre que si dejan rastro de las uñas tanto en el apoyo como entre pasos.

Generalmente, las huellas de los gatos son poco profundas tanto por el peso como por el comportamiento de los felinos. Pensar en los comportameintos de los animales, también nos aportará información. Por ejemplo los gatos, si pueden, evitan terrenos fanagosos y si se ven obligados a pasar por una zona con terreno blando, barro o nieve lo harán de forma cuidadosa. Los dedos exteriores, verás que tienen forma ovalada y equidistante en la huella, pero también verás que uno de los dedos interiores siempre está un dedo más adelantado que el otro. Sin duda, esta es una buena forma de saber si la huella del animal corresponde a la huella izquierda o derecha. Por último, también a diferencia de la huella de perro, la de gato (y en general todos los felinos) es una huella asimétrica.

 

Huellas de animales salvajes

Si quieres diferenciar las huellas de un oso, de un lobo o de una zarigüella, acompáñanos en esta escueta guía que hemos creado que esperamos sea de utilidad. Nos centraremos en las huellas que dejan en el sustrato, aunque existen otros rastros que deberemos considerar a la hora de identificar a los animales que habitan en el entorno, como el clima, la altitud, la flora, los excrementos, las rutas de viajes y veredas donde han dejado las huellas,

Huella de zorro

La huella del zorro normalmente es más pequeña que la de los perros. Su forma es más estilizada y deja un trazado marcado de las uñas, al ser más afiladas que las de los perros que siempre son más romas.

Huella de lobo

Diferenciar las huellas de un lobo, de un zorro o de un perro puede ser una ardua tarea. Existen más de 340 razas de perros en el mundo y cada uno de ellos, presenta unas características de tamaño y peso similares a la morfología de zorros y lobos.

Si existe presencia de uñas, normalmente podremos descartar que sea un perro y si la huella presenta cierta profundidad y una dirección muy marcada, es posible que sea un lobo. Una forma de diferenciar las huellas de los lobos, es que presentan cuatro dedos en las patas delanteras y en las patas traseras tienen cinco. También destacar que las patas delanteras de los lobos son mucho más grandes que las traseras y este “factor de peso” puede detectarse en las huellas.

Huella de oso

El oso es un animal plantígrado haciendo que sus huellas sean prácticamente inconfundibles. Su profundidad nos permitirá saber el tamaño del oso, y será sencillo diferenciar las huellas de sus patas traseras y delanteras. Las patas traseras de un oso son más alargadas y dejan una huella característica de plantígrado, mientras que las patas delanteras dejan una huella incompleta y ligeramente rotada hacia el interior.

Si la huella supera los 14 cm de largo, casi con totalidad seguridad se trata de un macho. Si la huella de oso, la encuentras en los bosques de la Columbia Británica, probablemente se trate de un oso pardo o grizzly y deberás prestar especial atención dado que es agresivo con los humanos. Es la especie de oso más grande del mundo, llega a superar los 2,5 metros en bipedestación y pesa 600 kilos dejando enormes huellas a su paso. Si observas huellas de cria próximas a las de un oso adulto, por seguridad aléjate de la zona sin correr, dado que es complejo escapar de él: alcanzan velocidades máximas de 50 km/h.

Las huellas de oso, recuerdan a las del tejón, pero incluso las de los oseznos recién nacidos en primavera, son mayores que las del mustélido superando los 6 cm.

Huella de tejón

La huella del tejón muestra una almohadilla con forma rectangular y dedos paralelos entre ellos. Las largas uñas de las patas delanteras, son mucho más largas que las del tren posterior. Delante de la almohadilla, hay 5 dedos aunque a veces el dedo pulgar es tan pequeño que no deja impresión en el sustrato.

El tejón anda al paso, solapando las huellas de las patas delanteras y traseras. Si no es así, podemos deducir que el tejón estaba trotando. Los tejones viven en manadas y depositan sus excrementos en letrinas comunitarias excavadas en el suelo. Un detalle, verás al lado de los agujeros excavados que los tejones depositan despacio la arena justo en la entrada del orificio, al revés del topo u otros animales, que desplazan de forma brusca la tierra.

Huella de zarigüeya

Lo primero que te estés preguntando es, ¿qué es una zarigüeya?. Pues es un marsupial con fama de dormilón, que habita a lo largo del continente americano y lo podremos encontrar desde Argentina hasta Estados Unidos. Estos animales omnívoros, son ideales para controlar las plagas, dado que se alimenta principalmente de insectos, serpientes, lagartijas y roedores. Las huellas que deja la zarigüeya son diferentes entre las patas delanteras y traseras. Sus miembros son cortos y sus extremidades presentan cojinetes plantares que están conformados por 5 dedos dotados de fuertes garras a excepción del primer dedo de sus miembros posteriores. Este además es oponible permitiendo a la zarigüeya sujetar objetos y mejorar su habilidad trepadora. El miembro anterior deja una huella similar a la ilustrada, pero el miembro posterior deja una huella transversal, son el dedo pulgar en el interior y otros tres dedos abiertos en rotación externa.

Huella de vaca

Al igual que los grandes mamíferos con pezuñas, las vacas dejan huella de dos dedos. Es sencillo diferenciarlas de las de un ciervo, tanto por el tamaño como por la forma, siendo la huella de ciervo más similar a una gota de agua.
Las huellas de pezuñas pertenecen a animales ungulígrados, los cuales pueden ser artiodáctilos (número par de pezuñas, como es el caso de los jabalíes o las vacas) o de perisodáctilos (número impar de pezuñas, como el caballo que presenta una sola pezuña con forma de U).

Huella de topo

Las pequeñas huellas de los topos no sobrepasan los 15 mm, dejando trazas de 5 dedos donde veremos que se apoyan solo las garras de las potentes patas delanteras (destinadas a excavar de forma eficiente) a diferencia de las patas traseras donde apoya toda la planta.

 

Huella de reno

El reno como los ciervos son mamíferos que pertenecen a la familia de los cérvidos y son los únicos que poseen visión ultravioleta. Una capacidad que los protege del reflejo del sol en la nieve cuando buscan alimento, así como para advertir la presencia de depredadores.

Comparten características  con otros cérvidos: son rumiantes, presentan patas delgadas y largas, pezuñas separadas en dos, así como un pelaje corto de color generalmente pardo. Destacar el alce, como el cérvido más grande del mundo (500 kg). Los renos viven en el hemisferio norte y dejan una huellas muy características, con dos pezuñas simétricas en la parte delantera y en la parte posterior dos pequeñas gotas de agua, perpendiculares al eje de desplazamiento del animal.

 

Huella de oveja

No es raro pasear por el medio natural y encontrar huellas de pezuñas, las cuales pertenecen a los animales ungulígrados y en el caso de las ovejas, los jabalíes y las vacas se les considera artiodáctilos por tener un número par de pezuñas y son bastante difíciles de diferenciar unas de otras por sus grandes similitudes. Cabe destacar que las huellas de oveja, son muy similares a las del muflón.

Sin duda, nos ayudarán los tipos de pisada característicos de las ovejas, marcado en su parte delantera como si andaran de puntillas. Igualmente sus excrementos, nos pueden dar indicios sobre sus hábitos alimenticios, comportamiento y clásicos movimientos en manada de las ovejas.

 

Huella de marmota

La marmota es una especie de roedor que vive en colonias y es uno de los más grandes de Europa, después del castor y del puercoespín. La marmota la podemos encontrar en Pirineos, en los Alpes, el Macizo Central y los Montes Tatras. Los rastros de huellas de las marmotas son alternas y poco profundas, dado que tan solo alcanzan un peso máximo de 8 kg. Excavan profundas cuevas o madrigueras donde duermen durante el invierno, bajando la temperatura corporal por debajo de los 7 grados y disminuyendo la frecuencia respiratoria a seis latidos por minuto.

Sus madrigueras son fáciles de distinguir gracias a los amontonamientos de tierra en el exterior. La entrada no presenta vegetación muy pisoteada y carente de hierba debido al trasiego de los miembros de la colonia. También dejas rastro con sus excrementos en los famosos cagarruteros de marmotas, fáciles de distinguir por las marcas de sus potentes garras. Su sencilla alimentación en altitud, basada en bulbos y plantas herbáceas, facilitan el desarrollo de esta especie “invasora” de los Pirineos.

 

Huella de liebre

Las liebres y los conejos tienen preferencia por los espacios abiertos con matorral y los podemos encontrar al nivel del mar o en zonas de montaña, a más de 1,700 m de altitud. Sus extremidades anteriores terminan en cinco dedos plantígrados, aunque en la huella del animal solo se observan cuatro con largas uñas rectas.

Las patas posteriores presentan 4 dedos largos y estrechos. Cuando la liebre o el conejo se sientan en posición de reposo, dejan una huella en forma de línea. Diferenciar una huella de conejo de una de liebre es sencillo, el conejo deja huella en forma de “Y” y la liebre en forma de “L”.

 

 

Huella de erizo

Las huellas del rechoncho erizo común muestran cuatro dedos y se marcan las uñas. La forma de sus extremidades anteriores y posteriores son completamente diferentes, pareciendo que pertenecen a especies diferentes. Su presencia tanto a nivel del mar como a más de 1.500 m. hace de este mamífero de apenas 1 kg de peso, uno de los animales más comunes en Europa. Será difícil ver sus huellas en la nieve, dado que el erizo entra en un periodo de letargo desde octubre hasta abril aunque a veces se ven forzados a salir de su guarida en busca de alimentos.

Huella de ciervo

El ciervo es una especie de cérvido que encontramos en el hemisferio norte y existen hasta 27 subespecies distintas. Los machos presentan cuernas que renuevan cada año durante el mes de febrero y viven de forma más solitaria que las hembras, que prefieren vivir en amplias manadas. Su época más activa es en la época de celo, durante el verano en el hemisferio norte y en marzo en el hemisferio sur. Los rastros más identificativos del ciervo, podemos encontrarlos en sus huellas, las heces, los restos de pelo o las escodaduras. La forma general de las huellas del ciervo tiene forma de ovoide, con los laterales arqueados. La diferencia con las huellas del gamo, son bastante evidentes: la huella de gamo presenta una forma triangular muy marcada y pisada más homogénea que el ciervo, que tan solo apoya un tercio de la pezuña. Emiten un berrido inconfundible durante el periodo de celo que impresiona al escucharlo en las zonas de montaña.

 

Huella de ardilla

A pesar de que pasan media vida subidas en los árboles, las huellas de las ardillas son fáciles de identificar cuando saltan por la nieve. Estos simpáticos roedores de costumbres diurnas y arbóreas, presentan dedos largos y finos: tienen cinco dedos en las patas traseras y cuatro en las delanteras. Los cuartos traseros, impulsan a la ardilla en sus desplazamientos, dejando sus patas traseras un marcado surco que puede superar los dos centímetros y donde a veces, no se observa la huella del dedo externo. ¿Una curiosidad sobre las ardillas?
Tienen cuatro afilados dientes frontales que crecen continuamente a lo largo de su vida y sus dos primeros meses de vida, son ciegas.

 

Para terminar nuestra somera aportación sobre las huellas de animales, queríamos aportaros una curiosidad:

¿Sabías que las huellas de animales (y de humanos) pueden fosilizarse durante millones de años?​Gracias al proceso de fosilización, podemos ver huellas de dinosaurios en algunos tipos de formaciones rocosas. Quizás has oido hablar, entre muchos otros, del descubrimiento de las huellas de Laetoli en Tanzania, que nos permiten saber que nuestros antepasados ya caminaban erguidos hace 3,5 millones de años.

Esperamos que este artículo, lejos de ser una guía científica para el reconocimiento de animales, te haya sido de utilidad y despierte tu curiosidad la próxima vez que veas huellas de animales en el medio natural.