Tenemos el placer de presentaros a Eduardo Valenzuela, una de las personas que más huella ha dejado en la industria de la nieve en España. Sosegado, dinámico y comedido, Eduardo es una persona políglota, vinculada desde joven a la nieve y a las montañas, que no cesa de acumular experiencias profesionales en el sector.

Desde 1987, Eduardo ha estado vinculado a la dirección de la estación ejerciendo como Mountain Manager de Sierra Nevada, así como Council Member de la Federación Internacional de Esquí. Su paso por el Comité Olímpico Español, la FIS, los congresos Cimas, Atudem, el Comité de Estandarización Europeo TC 242 o entre otros, el Club Juveman de Montaña, conforman uno de los currículums más extensos y prestigiosos del territorio español. En la entrevista hace alarde de su modestia y sencillez. No nos mencionará diferentes reconocimientos que ahora os adelantamos, como haber sido galardonado como Caballero Legionario de Honor, Medalla de Plata al Mérito Deportivo, Medalla de Bronce al Mérito de Protección Civil…

 

Gracias Eduardo Valenzuela y bienvenido a la sección Face to Face de I LOVE SKI. Cuéntanos quién eres y cuál es tu vínculo con el mundo de la nieve.

Eduardo Valenzuela: Soy Director de montaña de Sierra Nevada y Miembro de la Federación Internacional de Esquí (FIS).

Soy la tercera generación de esquiadores de mi familia. Antes de la Guerra Civil, un tío abuelo mío formó parte del reducido grupo de entusiastas que empezó a esquiar en Sierra Nevada. Fue Presidente de la Federación Andaluza de Esquí y Montaña y fue Presidente de la sociedad Sierra Nevada, un club montañero que ha cumplido ya más de 100 años. Mi padre, en el año que acabó la guerra empezó también a esquiar con los esquís de su tío y toda mi familia a partir de entonces ha continuado con la práctica del esquí. Mis hijos, o incluso dentro de poco también mis nietos estarán vinculados a la nieve… dentro de poco, tendré sesenta y cinco años… a lo mejor no tarda en llegar algún nieto. (risas).

Foto : Eduardo Valenzuela en la pala del Veleta – Sierra Nevada

Básicamente me gusta esquiar, esa es la razón principal por la que trabajo aquí en Sierra Nevada. He tenido la enorme suerte de poder dedicarme profesionalmente a la nieve. Empecé en un club de montaña, siendo responsable de la campaña de nieve, posteriormente fui profesor de esquí y me presenté a unas elecciones y salí elegido como Director de la Escuela de Esquí. En aquellos años era la única y sumaba cien profesores.

Vine a la estación de la mano, del entonces Consejero Delegado, Gerónimo Páez, y tuve la suerte de participar en un proyecto magnífico que marcó a todos los que participamos para toda la vida: Los campeonatos del Mundo de Esquí Alpino. Fue una oportunidad para desarrollar una estación a un nivel que antes desde luego, ni se acercaba.

Tuve la ocasión de aprender de los mejores del mundo de aquel momento y mi jefe de entonces, era partidario de formar a la gente. Me pasaba la mitad de mi tiempo en Francia, Suiza, Austria, Canadá… de modo que no me quedó más remedio que aprender. Ahora , que el final de mi carrera se aproxima, he tenido la ocasión de participar en un proyecto muy bonito que es participar en el Consejo de la Federación internacional de Esquí donde se pueden aportar ideas para la mejora del mundo del deporte que está muy ligado con el de la explotación de la nieve, de manera que hay una relación bidireccional en las dos cosas que hago.

 

Eduardo Valenzuela ¿Cuál es tu principal motivación cuando comienzas el día?

Eduardo Valenzuela: Considero que la vida es una lucha y considero que el ser humano se justifica en la lucha. De manera que cuando llegan las adversidades como las que tenemos actualmente -periodo Covid-19- uno puede arrugarse y quedarse dormido o levantarse para intentar mejorar un poquito las cosas, cada uno en nuestro campo. Cada día intento marcarme objetivos, cumplir alguno -aunque sea pequeño- para tener la sensación de estar vivo y avanzar.

Foto : Eduardo Valenzuela en un salto durante su etapa de profesor de esquí

¿Tienes otras pasiones?

Eduardo Valenzuela: Me gusta la lectura y desde siempre, me interesa la historia. Me gusta el idioma francés, aprendí gracias a mi abuela. Ella estudió en un colegio de monjas francesas y cuando era pequeño me sentaba en una pequeña silla que tenía al lado de la suya y con unas cartulinas, me enseñaba el idioma. Había una cartulina con un dibujo de un gatito y debajo ponía “Le chat”  y otra con un perrito que decía “Le chien” y bueno así…, tomé interés en no solo en el idioma sino también en la cultura e historia de Francia. Recientemente he estado allí visitando catedrales góticas, algunas realmente magníficas.

 

Si tuvieras una lista de deseos para la montaña española ¿Cuales serían?

Eduardo Valenzuela: Para responder correctamente, hay que ponerlo en relación con los problemas que tiene la explotación de la nieve ahora mismo. Entre todas las amenazas, destacaría el cambio climático y el cambio demográfico.

Empiezo por el cambio climático, que afecta mucho a las estaciones de esquí. No porque el cambio se produzca especialmente en las estaciones de esquí, sino porque están entre los primeros sectores que van a sufrir las consecuencias. Es un campo en el que hay que trabajar profundamente y dar una respuesta. Por ejemplo, las nuevas tecnologías que permiten ahorrar mucha energía y facilitan un mejor rendimiento de las instalaciones. Aunque esto pase de forma general en todos los campos de la técnica, influye particularmente en la industria de la nieve.

En segundo lugar,  desde el punto de vista comercial, es fundamental responder adaptando la oferta a las nuevas circunstancias. Y finalmente, creo que hay un tercer un punto que es muy importante y en el que a veces no se pone el énfasis suficiente en España: la necesidad de unir a todos los agentes que trabajan en la nieve en un proyecto común y dirigirnos al futuro con una estrategia unificada. Evidentemente cada uno con sus particularidades, pero todos en la misma dirección. En este sector, España muestra mucho individualismo y cada cual tiene tendencia a ir por su cuenta y no conseguimos los efectos sobre el mercado que quisiéramos conseguir, precisamente por esa debilidad que tenemos.

Foto : Paco Fernández-Ochoa, Jerónimo Páez y Eduardo Valenzuela. “En un momento determinado apareció un grupo de simios y salimos corriendo tras de ellos abandonando los esquís. Fue un día memorable en las montañas del Medio Atlas”.

Por otro lado, a parte del cambio climático, existe un cambio demográfico. En España, Europa y en Norte América, la pirámide de la población tiende a estrecharse justo en el sector donde nosotros -las estaciones de esquí- vendemos más, entre los diez y los treinta años. Por esto, tenemos que adaptar nuestra oferta al conjunto de la sociedad. Debe de dirigirse a todos los rangos de edad, desde a los niños, hasta los ancianos.

También debe existir un balance en el género. La mujer es un objetivo a alcanzar muy importante para la industria de la nieve. Si en un momento determinado son los chicos los que vienen a esquiar y las chicas no viene, los chicos nos acabarán abandonando dado que es ley de vida que las chicas y los chicos anden juntos. También se habla mucho de la madre de familia, la cual tiene que tener unas condiciones favorables.

Las estadísticas que tenemos dicen que las chicas muchas veces dejan de esquiar y los chicos siguen viniendo. Tenemos que conseguir que las chicas adolescentes no abandonen la práctica deportiva, proponiéndoles modelos que sean interesantes para ellas. Ahora tenemos a una persona trabajando en Sierra Nevada, como Maria José Rienda. Antigua corredora, Presidenta del CSD,… Modelos a seguir como ella, son indispensables en el sector de la nieve. Son muy importantes para que el sector femenino de la sociedad, entienda que en la nieve tiene un sitio donde vivir, trabajar y disfrutar.

 

¿Cómo ves la práctica del esquí dentro de 20 o 30 años?

Eduardo Valenzuela: No sé qué es lo que va a pasar. Pienso que si queremos mantenernos, tenemos que conseguir adaptarnos a los diferentes tipos de clientes. Hace 20 años, nosotros teníamos un producto y el cliente se adaptaba. Ahora es diferente. Esto es como el Arca de Noe, hay muchos animalitos y hay que adaptarse a sus diferentes comportamientos para que todos sigan vivos. Nosotros tenemos que adaptar nuestro producto a los distintos objetivos que tienen los clientes. Actualmente, el parque de nieve (snowpark) es muy importante para los jóvenes, tenemos que conseguir que los peatones disfruten también de la nieve, de manera que los telesillas y telecabinas sean accesibles para ellos.

La competición es otro sector relevante, hay padres que quieren que sus padres participen en esos programas organizados. Es una parte de la explotación, del negocio y debe tener su sitio en las estaciones, sus pistas asignadas, sus horarios especiales, … de modo que si queremos estar dentro de 20 años aquí, tenemos que conseguir adaptarnos a las necesidades del cliente y asegurarle de que va a disfrutar de la nieve como le apetece.

Foto : estación de esquí de Sierra Nevada

Tienes 65 años, ¿cómo tienes planificado el futuro?

Eduardo Valenzuela: Ignoro cómo será el futuro. Me gusta esquiar y me gustará seguir esquiando. También disfrutar del aire libre. Toda mi vida he sentido angustia de tener que quedarme en un sitio cerrado sin poder salir durante todo el día. Por esto, espero poder disfrutar del aire libre, de la montaña y de la la bicicleta de montaña. Me encantaría poder seguir disfrutando de estos deportes mucho tiempo más.