Los ecologistas han frenado la expansión de la estación de esquí Bansko. La ampliación del dominio esquiable en terrenos protegidos del Parque Nacional Pirin (Patrimonio de la UNESCO desde 1983) finalmente, seguirá siendo una quimera.

Los frondosos bosques que colindan con sus pistas de esquí, hacen que Bansko sea un lugar idílico para la práctica del esquí en las montañas de Bulgaria. Bansko es una municipio que permite el acceso a numerosas pistas de esquí y snowboard ubicadas en el pico de Todorka, entre las que destaca la pista de Tomba, el pico de Vihren y sus impresionantes lagos glaciares.

La presión no ha cesado de aumentar. Sobre todo desde que la estación de esquí Bansko comenzó a pensar en crecer, tanto en pistas como en infraestructuras. Todos allí consideran que la estación es el principal motor económico de la región generando cientos de puestos de trabajo. No es nuevo que las estaciones de esquí, sueñen con ampliar sus condominios para ser un destino de nieve más sugerente, pero la naturaleza hay que preservarla. La situación de Bansko es bastante especial. Pirin es un Parque Nacional donde habita una flora y fauna autóctona que se debe proteger de los intereses económicos de un sector de la población.

Un destino internacional de gran reputación en Europa y gran arraigo por el mercado inglés. Acumula un tercio del total de pernoctas en sus montañas. Sin embargo, a pesar de ser fuente de riqueza para la población local, el plan inicial de multiplicar por doce su extensión invadiendo una zona natural protegida por la UNESCO, parecía cuando menos descabellado. Las estaciones deben tomar nota. Vivimos tiempos donde el mensaje anglosajón “There is no plan B”, está en boca de todos. Las nuevas generaciones reclaman más respeto por el planeta. Si se desea que los Millenials practiquen deportes de invierno, hay que dejar claro el mensaje. Los dominios esquiables son los primeros interesados en proteger el medio natural y las montañas.

 

Bansko pierde la batalla judicial para ampliar su dominio esquiable.

En los últimos meses incluso el Gobierno había empezado a criticar el desarrollo de sus pistas de esquí. Los ecologistas han logrado una gran victoria después de una larga batalla judicial. Han evitado que un parque nacional búlgaro se convierta en una estación de esquí.

La tala desmedida de árboles fue la primera acción que puso el grito en el cielo. El respeto al medio ambiente está en auge y la población mundial mira con lupa todas aquellas actividades que se desarrollan en le medio natural y como no podía ser diferente, en el entorno del esquí las críticas son frecuentes por todos los defensores del medio natural y de la montaña.

A finales de 2017, el gobierno de Bulgaria había aprobado la tala de árboles de la mitad del Parque Nacional y había reconsiderado la clasificación del suelo para convertirlo en urbanizable y poder ampliar sus 65 km de pistas. Finalmente, el tribunal superior de Bulgaria ha dictaminado que el Parque Nacional Pirin debe ser respetado, al ser un Patrimonio de la UNESCO y un lugar donde habita fauna autóctona como los osos pardos y los lobos grises autóctonos que habitan en sus agrestes laderas.

 

Los planes de expansión de la estación de esquí Bansko, son ilegales

Los ecologistas protestaron por la ampliación de la estación de esquí en Bulgaria. Enfrentaron posiciones de grupos con intereses dispares. Un informe WWF en 2018, confirmó que se había hecho un daño “irreversible” a la región con la expansión de Bansko y la tala descontrolada, desplazando a la presente fauna autóctona que se puede ver en el vídeo.

“Esta decisión judicial confirma lo que WWF y los otros grupos ambientalistas han estado reiterando todo el tiempo. Los planes de abrir Pirin a la construcción de infraestructuras de esquí y aumentar la tala, son completamente ilegales”, dijo Katerina Rakovska, experta en conservación de WWF-Bulgaria a los compañeros de The Independent.

La misma Katerina, argumentaba la decisión final y su interés por seguir desarrollando la estación de esquí Bansko:

“Esperamos que el impulso para construir en Pirin continúe en el futuro. pero mientras tanto trabajaremos con las comunidades locales para asegurar que puedan beneficiarse de uno de los lugares más especiales de Europa de manera sostenible”.

El tribunal Búlgaro, recordó que las leyes dirigidas a la gestión de las áreas protegidas del país, permiten solo el mantenimiento. No permiten la construcción de nuevas instalaciones deportivas en los parques nacionales” a pesar de que la estación de esquí sea el mayor motor económico de la zona.

La estación de esquí Bansko, no cesa en su empeño y sigue creciendo

Aunque el plan de extender el área esquiable ha terminado en papel mojado, lo cierto es que la estación Bansko, no cesa en el intento de ser un referente en la industria del esquí en Europa del este. Hace pocos días, la delegación de la FIS, dirigida personalmente por el nuevo director de Carrera de la Copa del Mundo de Esquí Femenino Peter Gerdol inspeccionó el área de esquí de Bansko y quedó impresionada por la cantidad de nieve que todavía quedaba en sus laderas en pleno mes de junio.

Bansko será la estación de esquí anfitriona en albergar por séptima vez, competiciones FIS de primer orden. Concretamente, el 25 y 26 de enero de 2020, las damas competirán en descenso y Super Gigante, compartiendo cartel con otras estaciones referentes en el entorno de la competición: Kitzbühel y Schladming (Austria), Adelboden y Wengen (Suiza), Garmisch-Partenkirchen (Alemania) y Cortina d’Ampezzo (Italia) .

No solamente son las pistas y la nieve, los principales criterios para albergar una carrera FIS; hay muchos otros factores que determinan si es posible o no organizar una competición de máximo nivel de la mano de la Federación Internacional FIS.

Uno de los factores que han impulsado la estación de Bansko, es sin lugar a dudas, la profesionalización de sus equipos técnicos y de dirección, pero también las modernas instalaciones e infraestructuras que ofrece tanto a los corredores y sus equipos técnicos, como a los medios de comunicación.

En la próxima temporada, el principal desafío para las escuelas de esquí de la estación, Ulen y BFSki, será compatibilizar la organización de competiciones FIS con la llegada en masa de turistas. Cabe destacar que los preparativos de la Copa del Mundo, comenzarán en el pico de la temporada turística entre Navidad y Año Nuevo asegurando un espectáculo singular a todos sus visitantes que acudirán a la estación Búlgara. Sin embargo, la elección de estas fechas, representa también un gran handicap para los organizadores del evento que deberán compartir espacio con los miles de turistas que se desplazan a la estación.

Fuentes: The Independent y WWF