Se espera que de nuevo el vórtice polar, denominado “La Bestia del Este“, baje el mercurio de forma considerable en todo Europa este invierno.

Estos vórtices helados, parecen ser una consecuencia del calentamiento global: los inviernos serán más fríos y las temperaturas extremas se acentúan. En cualquier caso, esto es lo que asegura un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista Nature, por un grupo de científicos estadounidenses y canadienses dirigido por el investigador del Judah Cohen.

¿Será el invierno más frío de los últimos 30 años?

Por otro lado, son nuestros colegas de Mirror quienes anuncian las malas noticias: un vórtice polar podría causar uno de los inviernos más fríos de los últimos 30 años.

Apodado “La Bestia del Este“, soplará durante semanas en Gran Bretaña con temperaturas heladas y se esperan grandes precipitaciones de nieve en los próximos meses.

Un grupo de meteorólogos británicos auguran un invierno muy frío y grandes precipitaciones de nieve. Los investigadores esperan que el vórtice del Ártico azote Europa en enero y febrero de 2020.

“Será el invierno más frío desde 2013 y el séptimo en los últimos 30 años”, dijo Mark Saunders Director de la investigación.

El año pasado, “La Bestia del Este” provocó temperaturas que alcanzaron los -14ºC y precipitaciones de nieve que acumularon más de 50 centímetros de nieve en diferentes zonas de Reino Unido. Cuando el Ártico es cálido, los inviernos en el hemisferio norte son caóticos y cada vez más impredecibles. Más allá de los estudios científicos, lo cierto es que la reiteración de temperaturas extremas en  distintos episodios recientes, muestran evidencias de que algo está pasando.

Las imágenes de Chicago cubierta por nieve sobrecogieron a todo el mundo. El medio oeste de los Estados Unidos se congelaba, bajando de los -30º y las depresiones, el viento y el frío fueron los protagonistas durante varias semanas.

Las circulaciones atmosféricas se modifican: el vórtice polar 

Por supuesto, el estudio solo demuestra una correlación entre las temperaturas árticas y la naturaleza de los inviernos del hemisferio norte, la relación causa-efecto no está científicamente explicada. Sin embargo, según los investigadores detrás del estudio, los datos actuales sugieren que es el “vórtice polar” el que podría estar en la raíz de esta correlación.

Este término que se está poniendo de moda, así como la ciclogénesis explosiva, pone los pelos de punta y no es para menos. La nomenclatura elegida por los meteorólogos a veces genera alarmismo en la sociedad si no se entiende el fenómeno climatológico concreto. El vórtice polar es un sistema de baja presión que gira alrededor de la región polar. Normalmente, las circulaciones atmosféricas clásicas concentran este vórtice alrededor del polo, pero algunos científicos dicen que con el aumento de las temperaturas, estas circulaciones se están modificando.

La consecuencia principal será la atracción del vórtice alrededor del polo, trasladando su curso hacia el sur, es decir, se modificaría su trayectoria y la corriente de chorro y el frío,  tendría una influencia directa en el norte de Europa en general y América del Norte en particular.

La incidencia del vórtice no es nueva, hace 5 años el Dr. John Holdren explicaba en un vídeo de 2 minutos, las claves del vórtice polar y sus consecuencias en el clima.

Vídeo: USECR – Dr. John Holdren, asesor del Presidente Obama en ciencia y tecnología (2014)