¿A qué edad empezar a esquiar? Esta es la gran pregunta que se hacen todos los entusiastas del esquí cuando forman su propia familia y desean que sus hijos también conozcan el mundo de la nieve y den sus primeros pasos en ella. En este artículo, intentaremos disipar todas las dudas al respecto.
Imagen: niño en la nieve.

Cuándo iniciar a nuestros hijos en el esquí

La iniciación deportiva en el esquí debería ser siempre mediante el juego, de forma voluntaria, guiada y sin imposiciones, para evitar una transferencia negativa.
Durante las primeras experiencias en la nieve es ideal que no haga mucho frío. Si es así, el niño estará incómodo y será difícil que aprecie la montaña en invierno.

Quizás las mejores fechas, serían al final de la temporada, cuando los días son más cálidos y largos. Además, la elección de la estación será importante al ir con niños que van a empezar a esquiar, principalmente por su orientación y por la disponibilidad de apartamentos a pie de pista que facilitan la logística.

las primeras experiencias en la nieve deberán iniciarse cuando las capacidades físicas y psicológicas del niño lo permitan

Queremos recordaros que al ser humano le encanta jugar, y concretamente aprender jugando. Descubrir los placeres de la nieve de forma progresiva, con seguridad y sabiendo elegir los momentos será clave para que a vuestra hija o hijo, le coja el gusto a los deportes de nieve.. Jugar con ellos en la nieve, andar, correr, saltar; lo más importante es que se familiaricen con la nieve y que lo asocien con algo divertido y lúdico.

A la pregunta ¿A qué edad debemos aprender a esquiar? La respuesta la tenemos clara: las primeras experiencias en la nieve deberán iniciarse cuando las capacidades físicas y psicológicas del niño lo permitan. El proceso de enseñanza-aprendizaje será provechoso o no, en función de las capacidades físicas del niño, no de su edad.
Aquí conviene saber diferenciar tres conceptos claves:

  • Crecimiento, como un aumento progresivo del cuerpo;
  • Maduración
  • Desarrollo desde el ámbito biológico y psicológico

En función de los niveles de desarrollo motriz, el niño podrá aprender antes o después a esquiar. Cualquier niña o niño, precisarán un nivel mínimo de tonicidad muscular, agilidad y coordinación para dar sus primeros pasos, desplazarse por la nieve con botas, aprender a deslizar, portar el material, …

«Su madurez física, motora, cognitiva y social, determinará el mejor momento para descubrir los placeres de la nieve»

En términos generales, la edad ideal para empezar a esquiar, es cuanto antes mejor.
Aunque quizás desde el primer año hasta los 3 años, no estamos propiamente con la iniciación deportiva sino que está más orientado a la familiarización con la nieve y el entorno.

  • Con 1 año, el bebé sentirá el frío de la nieve, respirará el aire en altitud, quizás deslice en un plano en un trineo propulsado por sus padres y jugará con la nieve como si de arena se tratara.
  • Con 2 años, el bebé podrá caminar por la nieve con la asistencia de sus padres y podremos empezar a introducir juegos de deslizamiento en el manto blanco, con y sin trineo. Hay esquís de juguete con poleas plásticas, que no deslizan pero transmiten sensaciones al pequeño.
  • Con 3 años, normalmente empezará a deslizar, con un esquí y con dos esquís, en zonas planas sin pendientes. Los niveles de propiocepción, equilibrio y coordinación del niño, determinarán si es el momento para aprender a esquiar o no. A partir de 3 años, encontramos material específico para niños, jardines de nieve y profesores excelentes en la docencia en etapas tempranas.

La madurez de tu hijo o hija a todos los niveles (físico y motor, cognitivo y social), determinará el mejor momento para descubrir los placeres de la nieve. En función de los parámetros propios de crecimiento y desarrollo. Lo cierto es que la edad ideal para comenzar a esquiar es algo relativo y cada cual tiene su opinión, pero el primer criterio que los pequeños tienen que cumplir para estar listos para empezar a esquiar es sin duda tener ganas de probarlo.

Estas ganas de aprender, deberían no ser forzadas y que el niño muestre interés en por sí solo. Un niño que tenga miedo o que simplemente no quiera ir a esquiar se sentirá incómodo y no sólo no lo pasará bien, sino que además hará que el resto tampoco lo pasen bien. Mejor incentivar que forzar.

Imagen: familia en la nieve.

¿Cuál es la mejor edad para aprender a esquiar?

Las escuelas de esquí y tour operadores suelen aceptar a los niños desde que tienen 3 años o incluso desde los 2 años y medio, aunque lo cierto es que estarán más preparados cuando tengan 4-5. Esto se debe, por una parte, a sus condiciones físicas, ya que el esquí puede ser un deporte muy exigente y tal vez requiera demasiado esfuerzo para ellos.

Mentalmente, un año o dos más también representan una gran diferencia, por ejemplo, en su capacidad de atención, en sus niveles de independencia o en la capacidad para gestionar sus emociones. Es muy probable que un niño con un desarrollo motriz limitado, que sea menor de 3 años, lo pase bastante mejor jugando en la nieve, desplazándose con un trineo o haciendo muñecos de nieve que subido encima de unos esquís.

Aprender a esquiar a partir de los 5 años

Hay quienes opinan que la edad perfecta para aprender a esquiar son los 5 años, sobre todo si no se visita habitualmente la montaña. Su físico ya ha cambiado, tienen más fuerza, agilidad, resistencia, potencia y más experiencias motrices previas, como el patinaje, en el que existe mucha transferencia con el esquí. La edad ideal para empezar a esquiar varía en función de cada niño. Sus capacidades físicas, el nivel de maduración y las experiencias motrices previas, determinarán la edad para aprender a esquiar.

Mientras que los niños empiecen a esquiar a una edad temprana, realmente no habrá mucha diferencia en su aprendizaje porque empiecen un año antes o un año después, pero lo que sí marcará una diferencia importante será cómo perciban su primera experiencia con los esquís y el hecho de que lo disfruten o lo pasen mal. Por eso, lo más importante es adaptarse a su ritmo, no forzarles y contar siempre con profesionales.