La estación de esquí Peyragudes, situada en los Altos Pirineos, forman parte normalmente de los dominios esquiables que consigue abrir sus pistas en estas fechas. Una situación normalizada, gracias al trabajo que se realiza por todo un equipo de operarios que trabajan sin cesar para poder abrir las puertas de la estación y comenzar a recibir clientes.
El puente de Inmaculada, es el primer período para esquiar, antes era la época de Navidad pero la tendencia desde hace una década es de adelantar la temporada lo máximo posible con dos objetivos: aumentar la notoriedad de la estación y dar una grata sorpresa a los esquiadores de forfait de temporada como a los más motivados deportistas que desean realizar sus primeros giros a principios de diciembre aprovechando el puente en España.
Pero este invierno, la materia prima es deficitaria y a pesar del “savoir-faire” de los profesionales de la estación, los esfuerzos han caído en saco roto.
No hay que olvidar que en este período, en Francia no hay vacaciones por lo que los motivos principales para abrir es poder acoger a la clientela extranjera de proximidad: el público español que acude desde los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía.
Las condiciones meteorológicas desastrosas del pasado fin de semana, acompañadas de temperaturas suaves han complicado preparar el manto nivoso como estaba previsto y a pesar de las fuertes inversiones (agua, electricidad, recursos humanos, maquinaria, …) no se ha conseguido el objetivo. Parece que al otro lado del Pirineo, las previsiones son halagüeñas y se espera el regreso del frío así como una bajada de las temperaturas y ligeras nevadas para el viernes.
Se espera el frío como agua de mayo, dado que la estación de esquí Peyragudes cuenta con un completo equipo de producción de nieve, que asciende a 250 cañones, que le permitiría activar los sistemas de producción de nieve y acelerar el proceso de apertura que estaba prevista para el día 6 de diciembre pero que se ha visto forzada a posponer.
Esperando que las esperadas nevadas hagan aparición, que permitirían afrontar a la estación francesa las vacaciones de navidad de forma serena y activar la economía del valle que implora al cielo la anunciada nieve.