Sea cual sea la condición, el esquí adaptado ofrece un sin fin de particularidades. Da igual si te falta una pierna, tienes una lesión medular o una parálisis cerebral. Las posibilidades de diversión y práctica deportiva no se desvanecen. 

La historia del esquí adaptado

El origen del esquí adaptado en Europa surge antes de la I Guerra mundial, como si de una aventura se tratase. Después de la II Guerra Mundial, muchos jóvenes alemanes y austriacos fueron amputados. Los amputados femorales trataron de esquiar con tres esquís (dos pequeños esquís acoplados en sus muletas) y los amputados tibiales tenían grandes problemas de inestabilidad. Hasta 1948 no se empezó a seguir una progresión sistemática. En Estados Unidos el impulso del esquí adaptado tuvo sus comienzos después de la guerra de Vietnam.

Hasta los años 70 sólo los esquiadores con amputaciones o déficits visuales tenían la oportunidad de esquiar. La creación del primer mono esquí se le llamó “Skibobs”, que consistía en un asiento de kevlar sobre una estructura y montado con una fijación sobre un esquí convencional ayudado por dos estabilos cortos (muletas con un pequeño esquí fijado). Fue a partir de aquí cuando empezó a evolucionar el deporte y el material adaptado que hoy en día conocemos, impulsado por el tejido asociativo, competiciones federadas o los juegos paralímpicos de invierno.

 

El esquí adaptado en la actualidad

Desde los años 90 y hasta los primeros años del siglo XXI dos marcas europeas despuntaron en el esquí adaptado: Tessier y praschberger. La revolución de las marcas  surge a partir de aquí. Marcas como Dynaccess, KBG, Teton, Yetti, Enabling tech, Grove innovations o Armor Factory se han convertido en competidores en este mercado.

Las modalidades de esquí son muchas y cubren un amplio abanico. Según las capacidades de cada uno, en el esquí alpino puedes esquiar de pie o sentado.

  • 3 huellas: Esquí vertical. Un esquí y dos estabilos. Indicado para personas con el miembro inferior amputado, poliomelitis o hemiplejia.
  • 4 huellas: Esquí vertical. Usan dos esquís y dos estabilos. Incluye a personas con parálisis cerebral, espina bífida, lesiones medulares incompletas, esclerosis múltiple, lesión cerebral o los que tienen amputaciones bajas de los miembros inferiores.
  • El uni-ski: fue desarrollado para personas que esquían sentados. La persona debe tener fuerza en la parte superior del cuerpo, equilibrio y movilidad de tronco.  está indicado para personas con amputación de los dos miembros inferiores, espina bífida o con una lesión medular por debajo de la Dorsal 4. El esquiador se sienta en un asiento de fibra sujeto a un soporte que va unido a un esquí, ayudándose de los estabilos para equilibrarse y girar. Está diseñado para poder subirse solo al telesilla, y por tanto esquiar de forma independiente.
  • Bi-ski: desarrollado para personas que esquían sentadas. Se adapta a perfiles con esclerosis múltiple, distrofia muscular, parálisis cerebral, espina bífida, lesiones cerebrales o lesiones en la médula espinal por encima de la D-4. Los dos esquís confieren una base más ancha y mejor equilibrio que un uniski. Con el biski se puede esquiar de forma independiente ayudado de dos estabilos para el equilibrio y los giros.
  • Kart ski: se esquía sentado con unos mandos acoplados a las manos mediante unos guantes que permiten hacer una evolución intermedia del esquí (viraje fundamental).Está indicado para tetraplegias o distrofias musculares severas.
  • Tandem ski: el profesor dirige al alumno en todo momento. Es un asiento con una estructura y fijada a dos esquís que en sus colas tiene una fijación para el guía. La persona se encuentra sentada y no participa activamente en la actividad como tal.

El esquí adaptado, para aquellos que tienen una discapacidad sensorial es más accesible. Tener una hipoacusia o una sordera tan solo implica ciertas contemplaciones muy evidentes; hablar al alumno a la cara para que nos lea los labios o hablar lengua de signos. En caso de tener una discapacidad visual el profesor es quien guía al alumno y se convierte en sus ojos describiendo el terreno por medio de un megáfono, con órdenes claras y concisas (va va va va izquierda, va, va, va derecha).  

No nos olvidemos de discapacidades de tipo intelectual (síndrome de down, discapacidades de espectro autista etc). El material no tiene ninguna adaptación y tan solo la pedagogía cambia. De nuevo hemos de pensar en las capacidades personales para intentar sacar el máximo provecho al alumno. Lo importante aquí es el disfrute por medio del ejercicio físico.

En esquí adaptado, existe material complementario para los esquís tradicionales como cuñeros, cintas, cabos de anclaje que permiten al profesor asegurar las bajadas, dirigir al alumno, controlar la velocidad de bajada o frenarle en caso de emergencia. 

A continuación encontrareis un video de superación sobre un rider americano de freestyle, Josh Dueck´s, que tuvo un accidente de esquí haciendo un flip y que desea volver a intentarlo tiempo después con su monoski. Espero que os guste. 

Como curiosidad comentar que el que os escribe no tiene discapacidad, pero le encanta sentir la velocidad y el control desde un monoesquí. Si tenéis la oportunidad debéis probarlo, es una gran experiencia en la nieve.