Cuando se habla de altitud, siempre pensamos en los paisajes hermosos, en la pureza del aire, pero pensamos con menos frecuencia en las dificultades de aclimatación y en la relación directa con la presión atmosférica.

Menos conocido que el típico “mareo” que nos asalta en determinadas situaciones, el mal de altura es igual de embarazoso y con una repercusión sobre el organismo más importante. Hay algunas precauciones a tomar si decides alojarte en una estación de esquí de más de 2 000 metros de altitud o si estás preparando una ascensión a una montaña de gran altura ¡toma nota!.

La altitud y la presión atmosférica

Comenzamos por saber ¿qué es la presión atmosférica?. También conocida como presión barométrica por el instrumento que inventó Evangelista Torricelli en 1643 y que se utiliza para medirla: el barómetro. La presión atmosférica es el peso de la masa del aire sobre una superficie de la tierra. Si dicha superficie donde se ejerce el peso, está a una altitud diferente, su presión atmosférica será mayor o menor. Por ejemplo, su valor en el nivel del mar es de 760 mm Hg (milímetros de mercurio) o 1030 mbar (milibares), usándose como unidad de referencia con estos valores 1 atmósfera. Sin embargo, la presión atmosférica en el la cima del Everest (8.848 metros de altitud), es dos tercios menor que en el nivel del mar, y es equivalente a 0,33 atmósferas.

Cuanto más alto ascendemos una montaña y aumentamos nuestra altitud, la presión atmosférica disminuye como podéis ver en la siguiente tabla:

altitud presión montañaImagen: Cambios de presión en función de la altitud, I Love Ski.

La cantidad de oxígeno en el aire sigue siendo la misma, pero la concentración de oxígeno con cada respiración disminuye, lo que trae la sensación de falta de aire.

La altitud provoca muchos cambios en nuestro organismo y la adaptación no siempre es evidente. Como acabamos de explicar, en altura no disminuye la concentración de oxígeno pues dicha concentración se mantiene estable durante los primeros 100 km así como la presión de todos los gases (oxígeno, nitrógeno, ..).

Mientras que a nivel del mar la presión atmosférica es de 100 kPa, a 8848 metros (Everest) la presión atmosférica se reducirá a 34 kPa. Por lo tanto, en la cima del Everest, la cantidad de moléculas que tiene el aire (oxígeno incluído) es de un 34% en comparación con el 100% que encontramos a nivel del mar.

Explicado esto, entendemos que en la cima del Everest o en una estación de esquí de gran altitud, respiramos la misma concentración de aire que en la playa, pero la cantidad de oxígeno es menor por la reducción de la presión atmosférica.

Mal agudo de montañas

El MAM es un término francés que significa “Mal Agudo de las Montañas” es muy común  y puede afectar a cualquier persona. Algunos factores pueden favorecer del también denominado mal de altura, tales como el sobrepeso, el abuso de drogas y alcohol o la fatiga. Sus síntomas principales son fácilmente reconocibles:

  • fatiga
  • insomnio
  • mareos
  • náuseas
  • respiración difícil
  • pérdida de apetito
  • dolor de cabeza.
Imagen: mal agudo de montaña

El MAM, mal de alturas o mal agudo de montañas, puede ser un signo precursor de edema pulmonar o cerebral, hay que tener mucho cuidado y tomarlo muy en serio.

Los niños y las personas mayores de 60 años son los más afectadas por este mal de altura. Por lo tanto, no es aconsejable ascender a una altura excesivamente alta con personas de edad avanzada y con bebés. Si buscas más información, aquí tienes algunas recomendaciones para ir a esquiar con un bebé.

El efecto de la altitud se va sintiendo de forma progresiva. Es importante subir poco a poco, especialmente cuando tu residencia habitual se encuentra en altitudes bajas o cerca del nivel del mar.

 

Consejos para la altitud y evitar el mal de altura

A continuación encontrarás algunos consejos para evitar el mal de altura si tienes pensado pernoctar o pasar una estancia en un lugar que presenta mucha altitud:

• beber agua en cantidad, no esperar a tener sed para hidratarse.

limitar la intensidad y duración de los esfuerzos físicos durante los primeros días.

• No hacer esfuerzos bruscos ni violentos sin haber pasado un período de adaptación a la altitud.

• intenta comer ligero para facilitar el proceso digestivo.

• evitar las situaciones estresantes y dolorosas.

• consumir alcohol y fumar está muy desaconsejado.

A partir de 2500 metros, deberás asegurarte también de proteger tu piel y los ojos. De hecho, es a partir de esta altitud, donde menos filtran los rayos. Recuerda que debes llevar contigo siempre:

• protector solar (índice de protección 50 como mínimo)

• un protector de labios

• unas gafas polarizaradas

• una gorra o sombrero visera, que cubra también el cuello

Después de todas estas recomendaciones, estás finalmente ¡listo para llegar a la cima de tus vacaciones! Disfruta de tu estancia en la nieve sin temer al mal de altura.


 

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