Antes de organizar tus vacaciones con bebés a la nieve, deberás considerar varios detalles para evitar sorpresas que arruinen tu esperado viaje de esquí en familia.

No queremos ser cenizos, pero está desaconsejado ir a estaciones de esquí que están a más de 1.200 mts de altitud con bebés. Pero en cualquier caso, la máxima: el sentido común. Si el bebé ha nacido y vive a 3.399 metros de altitud en Cuzco (Perú), el factor altitud no será tan relevante. Sin embargo, si vives al lado del mar sí deberás prestar atención a ciertos consejos que encontrarás a continuación.

En cualquier caso, consulta con tu pediatra antes de iniciar la aventura de ir a esquiar con tu bebé. Salvo que nos diga el médico lo contrario,  no debemos preocuparnos si tomamos las precauciones pertinentes.

Disfrutar de las vacaciones en la nieve con tu bebé es una maravilla y un momento mágico para toda la familia. Simplemente, presta atención a estos consejos básicos y disfruta de la nieve.

Vacaciones con bebés a la nieve: los problemas de la altitud y el frío

El cambio de presión atmosférica fuerza el organismo del bebé a adaptarse a la nueva situación. Muchos esquiadores pernoctan con sus bebés a más de 2.000 mts de altitud y en la inmensa mayoría de los casos no hay problema, pero no es recomendable. La razón principal es el mal de altura, que puede provocar en tu bebé  dolor de cabeza, mareos, fatiga generalizada, dificultad para dormir y stress.

Por lo tanto, si sois de ese tipo de familias que no podéis pasar sin el esquí durante el invierno (¡bienvenidos!) y queréis subir a una estación de esquí, será recomendable durante el ascenso de los puertos de montaña el realizar pequeñas paradas a un lado de la carretera.

Ya sabéis, no se puede parar en cualquier sitio, buscad una vía de servicio, desvío o zonas con doble vía para parar en una zona libre de riesgo. Si hay nieve en la calzada, mejor continuar hasta una zona libre de nieve. ¿La parada no es posible?, bastará con realizar el ascenso despacio, para que el organismo de nuestro bebé se pueda adaptar de forma progresiva a la altitud.

Si el ascenso es progresivo y dejamos tiempo al organismo del pequeño adaptarse, disminuiremos la probabilidad de que tenga molestias. Otra buena idea, será hacer que beba de forma escalonada durante el ascenso del puerto de montaña.

Sabéis que cuando tragamos o bostezamos, se abre la trompa de eustaquio y permite que el aire fluya a ambos lados del oído medio. Si sois muy previsores, retrasar la toma hasta justo antes de comenzar el puerto y darle de forma progresiva  el biberón durante el ascenso.

Esto ayuda a igualar la presión en ambos lados del tímpano y funciona también bebiendo agua. Si utilizan chupete, será una buena idea que lo tenga en la boca durante la ascensión, dado que le mantiene la boca ligeramente abierta y tragan saliva. En resumen, los factores que pueden incidir en el bienestar del pequeño de la casa, serán la diferencia de altitud, la velocidad de ascenso, la propia genética del bebé y la compensación natural del tímpano mediante el acto de deglutir.

Hidratación durante la subida del puerto

Pensar que cuanto mayor sea la altura de la superficie terrestre respecto al nivel del mar, menor será la presión del aire. En este artículo, encontraréis información ampliada sobre los efectos de la altitud, el mal de altura y detalles sobre la presión atmosférica. El cambio en la presión sobre los oídos puede provocar un barotraumatismo, sobre todo si el pequeño padece una infección en las vías respiratorias (rinitis, sinusitis, otitis..).

Para un adulto, gestionar el cambio de presión es sencillo, con tragar saliva o líquido, se abre la trompa de Eustaquio, regulando la presión interna con la externa de forma automática. Sin embargo, tendremos que prestar especial a este punto si viajamos a la montaña y ascendemos un gran desnivel con un bebé. Con el coche normalmente no hay problema, con los teleféricos hay que prestar mucha más atención dado que libran una diferencia de altitud relevante en pocos minutos.

El frío y las bajas temperaturas, no son los mejores amigos de los bebés.

Tendremos que prever suficiente ropa caliente y aislante para el bebé, dado que la temperatura en montaña puede descender rápidamente. Sobre todo habrá que prestar especial atención a los menores de 1 año, los cuales no se mueven mucho y pueden entrar en hipotermia fácilmente si no estamos pendientes.

Las manos, el rostro y los labios de los más pequeños de la casa son extremadamente delicados. Tendremos que pensar en tener siempre a mano crema solar para niños y gafas de sol que protejan de los rayos ultravioleta que son más intensos en altitud.

Por último, las orejas, siempre bien tapadas preferiblemente con un gorro y pensad en un buen par de manoplas. Son muy útiles: calientes y fáciles de quitar y poner.

Prever las salidas con vuestro bebé al exterior en las horas más cálidas del día, entre las 11h y las 15h normalmente las temperaturas son más altas y será más agradable la experiencia. Proteger los ojos de los bebés no será tarea sencilla ya que les molesta y se intentan quitar las gafas constantemente y se pueden lastimar. Os proponemos utilizar las típicas gomas que se fijan en las patillas y adquirir aquellas gafas que impidan el paso de la luz en los laterales.

Cuando llega el momento del esquí, hay que ser conscientes de que nos tendremos que adaptar al ritmo del pequeño. Respetar sus horas de comidas y siestas, harán realmente imposible disfrutar de largas jornadas de esquí como lo hacíamos antes a no ser que hagamos uso de la guardería de la estación de esquí. Disfruta del trineo, de hacer muñecos, de pasear y de jugar en la nieve en familia ¡no todo es esquí!.

Simplifica tus vacaciones con bebés en la nieve

Será recomendable tener el alojamiento lo más próximo al pie de pista, facilitará que la pareja se pueda turnar cuidando del bebé y esquiando. En este caso, no será necesario un dominio esquiable muy extenso, dado que no dispondremos de mucho tiempo para hacer grandes excursiones por sus pistas, a no ser que nuestra pareja no esquíe y se haga cargo del bebé durante la jornada.

A la hora de los desplazamientos por la estación, un trineo será muy útil así como un carrito de ruedas grandes. Procurad llevar a mano más cambio de ropa de lo habitual, siempre es de ayuda si llega una sorpresa en el momento más inesperado.

La opción de la guardería, puede ser útil para aquellas familias que esquían ambos padres. Pero será conveniente que solicitéis antes información, reservas y precios. Dado que algunas estaciones no ofrecen el servicio de guardería, tienen pocas plazas, las franjas horarias son limitadas o es necesario reservar con antelación.

Intentar que las primeras vacaciones en la nieve con bebés sean satisfactorias para todas las partes: bebé, mamá y papá. Mejor poco tiempo y disfrutar, que prolongar el momento en la nieve y que se lleve un mal recuerdo. La práctica del esquí en familia, es una experiencia única y una motivación extra cuando llega el frío invierno.

Esperamos que estos consejos os hayan sido de utilidad. ¡Disfrutad de la nieve en familia!


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